Ficha de partido: 01.03.2008: RCD Espanyol 2 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
2 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Luis García
3'
Moisés
11'
Marco Caneira
27'
Éver Banega
27'
ÁngelDe la Peña
35'
Descanso
45'
Ángel
46'
David Silva
50'
Luis García
51'
Emiliano Moretti
56'
Rubén BarajaIván Helguera
57'
Hedwiges Maduro
59'
Vicente RodríguezJuan Mata
61'
LolaJonathan Soriano
70'
Nikola Zigic
72'
Nikola ZigicDavid Silva
72'
Hedwiges Maduro
79'
Rubén Baraja
84'
ChicaZabaleta
86'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Montjuic
Aforo: 56.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 1929

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

En el mismo estadio en el que Héctor Cúper acuñara la expresión «horrores defensivos» para definir las fatales consecuencias de los despistes en la zaga, el Valencia dejó escapar una hermosa oportunidad de acortar distancias con Europa.

El Espanyol, hasta anoche en crisis, es un rival directo y el Sevilla había perdido en Riazor, pero el equipo de Ronald Koeman mostró en Montjuïc una versión distraída e indolente que lo abocó a la derrota desde el pitido inicial. La derrota duele por sus consecuencias clasificatorias y por la manera en la que se cobró, con dos errores infantiles de concentración que costaron los tres puntos.

La delgada línea que separa el éxito del fracaso en el fútbol es especialmente cruel con los porteros. En apenas tres días Timo Hildebrand lo ha comprobado en sus propias carnes. En el Camp Nou se marcó un partido perfecto, acumulando once paradas de gran mérito en las que sacó a relucir reflejos en pies y manos, colocación, sangre fría para aguantarle varios uno contra uno a Messi y Eto´o... Tal vez por la textura desangelada que desprenden los partidos en Montjuïc, tal vez por un instinto de relajación derivado de los elogiosos epítetos de la Copa, Hildebrand y el Valencia saltaron dormidos al campo. A los tres minutos y medio, Jonathan Soriano ganó un salto a Albiol y peinó hacia atrás, Luis García rompió el fuera de juego y se adelantó al tibio intento de blocaje de Hildebrand, al que regateó con facilidad y batió a puerta vacía. El recuerdo de metas alemanes conducen a tipos rudos y contundentes, como Schumacher o Kahn, que con sola una mirada eliminaban en los delanteros toda tentación de fricción y contacto. Timo, un personaje afable y coqueto en su imagen, huye de ese tópico. En las salidas peca de inocente. Le pasó anoche, pero ya le sucedió lo mismo en el Calderón, donde no se impuso en un salto cuando los cánones mandan enviar el esférico de un puñetazo al Manzanares.

El gol en contra dejó descolado al Valencia. Por mucho que Koeman se desgañitara a gritos, su equipo, descoordinado y nervioso, fallaba en las entregas, llegaba tarde a los rechaces, Joaquín y Mata naufragaban a pierna cambiada... Nadie ataba a De la Peña, que juega al fútbol con el síndrome de Peter Pan, y hasta que se lesionó no paró de enviar balones a la carrera de Riera, Luis García y Jonathan Soriano. El rejuvenecido Valencia levanta expectativas de futuro, pero adolece de mecanismos de respuesta cuando los encuentros se tuercen. En ese sentido, los Ronald Babes pecan de inexpertos. Sólo a partir de la media hora, cuando el Valencia controló la posesión fruto de su superioridad técnica -y cuando los titulares vieron a Baraja y Arizmendi calentar en la banda-, se empezó a ver otro encuentro, con dos jugadas bien trenzadas que acabaron en disparos peligrosos de Villa y Silva. Un discurso que ya sería abrumador cuando De la Peña se lesionó y el Espanyol se quedó sin ideólogo. Para cuando el Valencia instaló la lógica, acabó la primera parte.

El Valencia no aprendió la lección y otro error, nada más iniciarse la segunda parte, sentenció el encuentro. Valdo condujo un contragolpe con 80 metros de cabalgada, hizo una pared con Soriano, y fue derribado por Silva. Luís García ejecutó el penalti que daba la victoria a un Espanyol muy alejado del equipo que desarbolara en Mestalla en la primera vuelta al conjunto valencianista, entonces todavía dirigido por Quique Sánchez Flores. No quedaba otra que arriesgar. Koeman sustituyó a Iván Helguera, aturdido por un balonazo rival, y sacó a Baraja, quedando Maduro como improvisado central. El recurso posterior fue Vicente. Res de res. La abultada desventaja y el creciente cansancio anularon toda posibilidad imaginada de remontada.

Quedaban muchos minutos pero el partido parecía abocado irremisiblemente a la derrota. El Espanyol se encerró con orden y no regaló espacios. La entrada de Zigic aportó mayor sensación de peligro, pero no fue suficiente. Una nueva oportunidad perdida por una simple cuestión de actitud.

Quedaban muchos minutos pero el partido parecía abocado irremisiblemente a la derrota. El Espanyol se encerró con orden y no regaló espacios. La entrada de Zigic aportó mayor sensación de peligro, pero no fue suficiente. Una nueva oportunidad perdida por una simple cuestión de actitud.