Ficha de partido: 19.01.1997: Real Oviedo 3 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Real Oviedo
Real Oviedo
3 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Patxi Ferreira
4'
Vicente Engonga
13'
Maqueda
18'
Onopko
18'
Valery Karpin
20'
Gabriel Moya
24'
Descanso
45'
Leandro Machado
45'
Rivas
47'
Rivas
58'
Xabier EskurzaGabriel Moya
66'
Maqueda
67'
ChristiansenOli
70'
BorrelliOnopko
72'
Pepe GálvezLeandro Machado
72'
GayMaqueda
76'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Carlos Tartiere
Aforo: 16.500 espectadores
Ubicación: Oviedo / España 
Inauguración: 24/04/1932

Rival: Real Oviedo

Records vs Real Oviedo

Máximo goleador: Waldo Machado (14 goles)
Goleador rival: Lángara (12 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (25.10.1942)
Mayor derrota: 0 - 7 (22.02.1934)
Más repetido: 1-1 (10 veces)

Crónica

Prados García, colegiado que ayer dirigió el Oviedo-Valencia, debió de tener muy claro lo que sucedió sobre el terreno de juego, y por eso no dudó en mostrar la cartulina roja, primero a Ferreira y poco después a Karpin. Incluso hay que significar que la expulsión del defensa, como el mismo jugador reconoció, fue correcta, aplicando el reglamento. Igualmente, cuando se produce el lance de Karpin, el colegiado debe oír perfectamente lo que reflejó en el acta, porque de lo contrario no hubiera mostrado la tarjeta con la decisión que lo hizo.

Hasta ahí, perfecto, pero Prados García no puede romper un partido en los primeros compases y cargarse el espectáculo que el público esperaba presenciar. Por otra parte, si a Ferreira tan sólo le hubiera amonestado, tampoco hubiera pasado nada. Así son las cosas, no se puede hablar de un partido de fútbol respecto a lo que hicieron Oviedo y Valencia. Un partido que únicamente tuvo cuatro minutos de tanteo y después de cierta igualdad. A partir de la expulsión de Ferreira, se acabó todo y sólo se podía esperar que el reloj avanzara para que los valencianistas se resintieran de su esfuerzo y los goles cayeran a favor del Oviedo poco a poco. Fueron tres, pero pudieron ser más.

A todo esto hay que dejar por sentado que el Valencia hubiera podido conseguir un resultado positivo de haberse desarrollado todo por los cauces normales. Los jugadores de Valdano comenzaron jugando muy bien al fútbol, a pesar de la sorprendente posición de Camarasa en el puesto de Mendieta, que costó varios sobresaltos cuando Maqueda empezó a eludir el marcaje valenciano. Pero el equipo valencianista, bien plantado sobre el campo y con José Ignacio, Moya, Karpin y Leandro jugando a muy buen nivel, comenzaba a hacerse dueño de la situación. Prueba de ello fue que las tres ocasiones más claras del primer acto las tuvo el Valencia, las dos últimas estando ya sobre el campo con sólo nueve hombres.

Karpin tuvo la primera, minutos antes de que Oli le robase la cartera a Engonga y Romero para servir el gol a Maqueda. Después, ya sin Karpin sobre el terreno de juego, llegó un penalti de Rivas a Moya que Prados García no sólo no señaló, sino que además amonestó al jugador del Valencia. Era el minuto 24, y once después Leandro hizo una gran jugada, dejando el balón, con todo a favor, a Moya, que no acertó a conseguir el empate.

El público, a pesar de que su equipo iba por delante, comenzó a increpar a sus jugadores viendo que un Valencia con nueve hombres y una vergüenza digna de elogio, estaba marcando la pauta. A pesar de la diferencia numérica entre uno y otro equipo, los de Valdano todavía podían aguantar el ritmo hasta el descanso, no sin el sobresalto protagonizado por Oli, que falló el segundo, a punto de finalizar este periodo.

Lillo leyó la cartilla a sus hombres en la caseta, de ahí que en el segundo periodo todo fuera diferente. Abel Xavier se pegó más a la línea y corrió la banda. Iván Iglesias acompañó mucho más en el ataque al solitario Oli, flanqueado en el otro lado por un Maqueda muy incisivo. El Oviedo ensanchó el campo y jugando por las bandas provocó la pérdida de posición de los valencianistas, que comenzaron a dejar lagunas entre ellos, pues resultaba imposible tapar todos los huecos. Así llegó el 2-0, después el tercero, balones a la madera y jugadas de peligro. El Valencia tenía que caer por su propio peso y el esfuerzo realizado, aunque lo hizo con la cabeza muy alta.