Ficha de partido: 21.04.1997: Valencia CF 1 - 1 Real Madrid

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 1
Real Madrid
Real Madrid

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Roberto Carlos
21'
Gaizka Mendieta
37'
Amavisca
40'
Descanso
45'
Alkorta
49'
Leandro MachadoClaudio López
60'
Ze RobertoSuker
60'
Javier FarinósGabriel Moya
62'
Raúl
64'
Xabier EskurzaJose Ignacio Sáenz
75'
Leandro Machado
76'
Patxi Ferreira
77'
Ze Roberto
86'
Ariel Ortega
88'
Seedorf
88'
Ariel Ortega
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

El Madrid no es el único equipo que puede ganar la Liga, pero es el único que puede perderla. Quienes le siguen en la clasificación tienen derecho a soñar, pero no están facultados para el error. El Madrid que empató en Mestalla únicamente puede dejar de ser campeón por omisión. Con cumplir los mínimos ya tiene ganado el torneo. Jorge Valdano siempre ha sido muy mirado al emitir juicios sobre los demás, pero se ha debido contagiar, sólo lo malo se pega, de los modos de su presidente y en la víspera del partido no tuvo mejor ocurrencia, aunque yo trataría de calificarlo como lapsus linguae, de afirmar que el Madrid no tiene una gran voracidad ofensiva.

En mala hora se le ocurrió cometer tal desliz porque en menos de veinte minutos la portería de Zubizarreta pasó por seis momentos de peligro de gol y en una de ellas Mendieta salvó el tanto casi bajo el larguero. Al Madrid más vale no tentarle. Es como pretender hacerle arrumacos a un tiro de Victorino. El Madrid no abre la boca ni al final del partido. Al menos, en la Liga y a ello debió referirse, erróneamente, Valdano. La voracidad del Valencia, que jugaba en casa y estaba obligado a ganar para seguir soñando con la UEFA tiró a gol por vez primera en el minuto 33 y en saque de falta que llegó mansito a las manos de Illgner. La ambición valencianista quedó reducida al momento en que el meta alemán cantó en una salida de puños y Ortega le mandó el balón hacia las mallas. Pero surgió Roberto Carlos, que corre más que Aspar y salvó el gol.

No hubo vorágine valencianista excepto en algunos minutos del segundo tiempo. Fernando estaba en la grada y ninguno de los alineados para la misión de orientar la nave lo hizo olvidar. No tuvo presencia la línea de centrocampistas del Valencia para la creación de juego. Ortega se las tuvo que buscar y Claudio López corrió sin posibilidades de hallar una pelota en condiciones. El Madrid se comió al Valencia en el centro del campo. Robó más pelotas, presionó con fuerza y supo lanzar a Suker, Mijatovic y Raúl con posibilidades de marcar. El Madrid no se limitó a marear la perdiz como ha hecho muchas tardes antes de acabar con el cuadro. Desde el comienzo buscó la victoria. Y ello pese a que no tiene urgencias ni necesidad.

Lo mejor que le pudo haber pasado al Valencia del comienzo es que Daudén se hubiera dado por enterado del penalti que le hizo Amavisca a Ortega, pero ahora desde el «penalti y expulsión, Rafa no me jodas, me cago en mi madre», los árbitros le temen a las faltas de los barullos. Daudén se volvió a equivocar al no señalar el que le hizo Romero a Mijatovic. Claro que sólo habría faltado eso. Daudén fue de lo peor del partido. Casi fue un milagro que señalara el de los postreros minutos a favor del Valencia. A Valdano puede que le valiera al final del partido la coartada del «no supimos definir», incongruencia que se ha puesto de moda y que muchas veces lo que se podría comentar de un equipo es su indefinición. Es el caso del Valencia que podría dar una imagen más nítida si jugara como había ensayado con Luis, que es el modo para el que está confeccionado el equipo. Jugar a lo Valdano y sin Fernando es el más difícil todavía.

El Valencia puso coraje, pero no se orientó demasiado. Sin quien maneje la aguja de marear es difícil controlar el juego. Cuando se juega con más corazón que inteligencia el menor descuido puede costar la vida del artista. Así fue cuando Raúl aprovechó un descuido de José Ignacio. El Valencia ha fichado a Ortega que es un gran jugador, pero alguien debería decirle que no es necesario que demuestre en exceso su calidad. El, como Valdano, debe hacerse a la idea de que ésta es una temporada para consumir. Es la próxima para triunfar. Claro que sin él, el Valencia tendría clara definición: difuso, profuso y confuso.