Ficha de partido: 20.11.2010: Villarreal CF 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Villarreal CF
Villarreal CF
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Hedwiges Maduro
14'
Aritz Aduriz
20'
David Navarro
32'
Éver BanegaDavid Navarro
38'
Joaquín Sánchez
40'
Descanso
45'
Borja Valero
49'
Ángel DealbertMiguel Brito
57'
Éver Banega
57'
Marius Stankevicius
58'
Marco RubenCapdevila
61'
Bruno Saltor
63'
SennaBorja Valero
69'
Rossi
72'
Roberto SoldadoAritz Aduriz
73'
Ángel Dealbert
75'
Marius Stankevicius
80'
Cazorla
87'
Tino Costa
88'
Senna
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: El Madrigal
Aforo: 25.000 espectadores
Ubicación: Villarreal (Castellón) / España 
Inauguración: 17/06/1923

Rival: Villarreal CF

Records vs Villarreal CF

Máximo goleador: Juan Sánchez (7 goles)
Goleador rival: Rossi (6 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (09.09.1954)
Mayor derrota: 0 - 3 (19.01.2008)
Más repetido: 1-0 (9 veces)

Crónica

El Valencia no sumó ayer un punto. Más bien lo arañó, con dosis elevadas de dramatismo (lesionados, un expulsado, pidiendo la hora...), contra un Villarreal al que supo contener en la primera mitad, en la que se adelantó con un zarpazo de Aduriz, pero que le desbordó sin contemplaciones tras la reanudación. La eficacia del soprendente planteamiento conservador de Unai Emery se diluyó hasta acabar olvidándose de la pelota. A pesar de la inferioridad global, el sufrido empate fue un premio considerable en un derbi intenso y plagado de faltas que, si bien impide cazar al Villarreal en la clasificación, mantiene a los valencianistas al acecho, a tres puntos de distancia.

Pocas veces una alineación dejaba, tan a las claras, la declaración de intenciones de un equipo. Ante el cúmulo de bajas, sobre todo en la banda izquierda, y el respeto a las alternativas ofensivas de su rival,Emery plantó una defensa de cinco efectivos. La apuesta del técnico vasco era arriesgada. El Valencia renunciaba a su personalidad para ocuparse, básicamente, de impedir que el Villarreal desarrollara su fútbol. De no salir bien la jugada, el "ataque de entrenador" le podía costar caro a Emery, cuya imagen se ha erosionado entre el sector más exigente de la grada.

La realidad sobre el césped fue distinta a la que se intuía la pizarra. Durante 40 minutos, hasta la lesión de David Navarro y los primeros signos de fatiga, el Valencia se mostró como un conjunto extraordinariamente eficaz en tareas defensivas. El equipo, pese al atípico dibujo, se encontró cómodo, ocupó bien los espacios y asfixió la creación de juego del Villarreal en la medular con la línea defensiva bastante adelantada, sin encerrarse. Con tres centrales detrás, tanto los laterales como los extremos bascularon y apoyaron a los mediocentros en la presión. El Villarreal, con una alineación que se podía recitar de memoria y unos automatismos muy definidos, no podía rasear la pelota. Si se obcecaba en hacerlo, el Valencia le robaba el balón en tres cuartos y generaba llegadas con peligro. Cuando Marchena y Gonzalo evitaban esa presión del centro del campo con balonazos largos, Navarro y Costa ganaban por alto a Rossi y Nilmar, muy habilidosos con los pies pero con poco cuerpo.

Con el Villarreal bloqueado, Joaquín y Pablo protagonizaron varias internadas serias. En los dos primeros intentos, Aduriz no encontró el remate. A la tercera, en un envío de Joaquín, el ariete vasco se anticipó a Gonzalo y remató de tacón. La pelota rebotó en el central local y se coló en la red.

El conjunto blanquinegro, ayer de azul, defendía la renta sin excesivas dificultades. De hecho, hasta los últimos cinco minutos, el Villarreal empezaba a notar síntomas de aceleración y probaba fortuna con disparos lejanos de Cani y reclamaciones de penalti por parte de Borja Valero. A partir de la lesión de Navarro, que se rompió en una ocasión de Capdevila que atajó Moyà, el partido cambió. El Valencia reculó y acusó el esfuerzo derrochado en la presión.

Esos cinco minutos preludiaron el sufrimiento que esperaba en una segunda mitad que se eternizó. El Valencia entregó la pelota, su defensa se limitó a la acumulación de defensores. El cansancio propició que se llegase tarde a muchos balones divididos. Las faltas, más de treinta por parte visitante, y las tarjetas se multiplicaron.
Los ataques del Villarreal se reproducían por las bandas y el centro. Su asedio era total y el gol local era cuestión de minutos. Llegó en un centro desde la izquierda en el que Beppe Rossi, el más listo de la clase, se escapó de la dócil marca de Maduro -para cabreo monumental de Emery- y remachó acrobáticamente ante un Moyà vendido. También era previsible, con tanta tarjeta, que el Valencia no acabara con once. Stankevicius propinó un manotazo infantil a Marco Rubén, que dramatizó el lance, y fue justamente expulsado. La lesión de Capdevila confundió por momentos al Villarreal en un tramo final salpicado de interrupciones. El Valencia amagó alguna contra, pero acabó defendiendo el punto como un gato acorralado.