Ficha de partido: 25.05.1925: Valencia CF 2 - 0 Real Sociedad

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 0
Real Sociedad
Real Sociedad

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Fernando MarzalBenito Roca
45'
Arturo Montes
65'
Arturo Montes
78'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Sociedad

Records vs Real Sociedad

Máximo goleador: Mundo Suárez (21 goles)
Goleador rival: Satrústegui (10 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (15.09.1940)
Mayor derrota: 0 - 7 (06.05.1928)
Más repetido: 0-1 (18 veces)

Crónica

El lunes jugóse el segundo partido entre los campeones de Guipúzcoa y Valencia y si en el primero los resultados fueron halagüelos a los nuestros, en el del lunes la victoria alcanzada de forma rotunda como señalaba el marcador por un 2 a 0, venía a confirmar la clase del futbol valenciano al mismo tiempo que se adjudicaba una preciosa Copa de oro donada por la casa valenciana Toner-Boix.

El partido jugado el lunes fue distraidísimo en la primera parte y buena prueba de ello fué que no se marcó ningún goal aun llegando ambas líneas delanteras innúmeras veces a la puerta contraria respectiva. En la segunda parte y cuando se llevaba jugados unos 20 minutos, Montes, en una jugada personalísima característica en él y de la que tanta fama le dió, consiguió el primer goal. La ovación duró largo rato y justo es hacer constar que fué merecidísima.

A partir de aquí, tomó tal impulso el equipo valenciano, fué tan gran entusiasmo y ánimo el que cobró con la consecución del goal, que acrecentó el cerco a la puerta realista de forma que las buenas jugadas iniciadas por Montes se sucedían, y Eizaguirre tuvo que entrar innúmeras veces en juego, realizando paradas asombrosas, de tal forma que libró a su equipo de un resultado aplastante en su contra. Sin embargo, no pudo evitar que otra vez Montes consiguiese perforar la meta tan bravamente defendida por él.

A partir de aquí, la Real hizo una defensa desesperada de su marco, y no por eso desesperaron, sino que al contrario, realizaron algunas incursiones al terreno valencianista, pero unas veces la desgracia de Poli o Echenique, coadyuvó a que el marcador se mantuviese con el 2 a 0 1 favorable al equipo valenciano.

El partido fué buenísimo, y en ambos equipos vióse las ganas de disputarse palmo a palmo la victoria. Venció quien supo aprovechar mejor los momentos de oportunidad, y en ello llevaba ventaja el Valencia, puesto que a Montes le llegó la inspiración divina, desenvolviéndose colosalmente.

Y he aquí porqué este jugador merecerá en nosotros siempre las más duras censuras. Que es un jugador de clase, de alta clase, nadie que le haya visto jugar muchos partidos puede dudar, y precisamente por estar convencido de ello quisiéramos que Montes diese siempre el mismo rendimiento porque es un jugador de facultades y puede así realizarlo.

Si Montes el lunes demostró ser un buen jugador, si Montes con sus jugadas, no ya personales, no precisamente en los dos goals, sino en el reparto del juego a sus interiores y extremos, demostró capacidad suficiente para adjetivarle como uno de los buenos, ¿por qué necesita muchos partidos para decidirse en uno? No es falta de capacidad, puesto que la labor del segundo partido con la Real de San Sebastián no es fácil de improvisar. Es, repetimos, falta de afición, y esto es imperdonable.

Cano hizo un magnífico partido y en las tres o cuatro veces que entró en juego formalmente supo salir airosísimo. Reyes hizo todo un partido enorme de facultades y conocimiento. Salvó varias situaciones de peligro, y despejó con gran valentía. Llovet, hasta que tuvo que retirarse, jugó en las mismas circunstancias que Reyes. Sustituyole Garrobé, que hasta aquel momento actuó de extremo y su labor en la defensa nos hizo el efecto de algo grandioso. Con pasmosa serenidad opuso una resistencia tan tenaz que ni una sola vez pudo pasar un contrario con el balón.

La línea media del Valencia, constituida en la misma forma que el primer partido, falló en Molina, el cual está aun descentrado. Roca, visiblemente enfermo, hasta el extremo que tuvo que ser sustituido en la segunda parte por Marzal, el cual actuó con mucha voluntad. Estevan fué el lunes uno de los mejores, aunque dejó desmarcado algo al extremo, circunstancia esta excusable, puesto que únicamente con vigilar a Galatas, el cual hizo un gran partido, tuvo suficiente.

En la delantera fué lástima que Conde estropease todo el juego que fué por su ala, pero también es preciso hacer constar que en el juego de cabeza estuvo oportunísimo. Peral, con más voluntad que acierto, dribló en demasía, por lo que no fué prático su juego. Rino incansable, y tanto en los templadísimos centros que lanzó sobre la mete enemiga, como en las incursiones que hizo, puso en constante aprieto a la defensa donostiarra.

La delantera guipuzcoana, con gran impetu, fué constantemente tras el balón, pero las más de las veces no les acompañó la suerte. Sin embargo, solo se destacó Galatas, quien ha tenido unas actuaciones soberbias, especialmente el lunes. Artola le siguió en mérito. En la línea media todos ellos jugaron compenetradísimos. Matías, así como Portu y Trino, sin embargo, no pudieron evitar el franco dominio del Valencia en la segunda parte del partido del lunes.

Beguiristain y Galdós, la formidable pareja defensiva que tanta fama alcanzó, la justificó en Mestalla, y así el portero Eizaguirre, este joven muchacho, puede que sucesor del gran Eizaguirre, obtuvo continuas ovaciones por sus proezas realizadas en estos partidos. En el del lunes arranc´p un balón de los pies de Montes, valiéndole tan arriesgada jugada una de las más grandes y prolongadas ovaciones tributadas en Mestalla.

El equipo de la Real Sociedad, aun no habiendo jugado completo, ha dejado buena sensación en Valencia. Constaba a toda la afición deportiva valenciana que en el recientísimo viaje del Valencia a la capital donostiarra, las más fraternales y sinceras muestras de cariño habían sido prodigadas por directiva y público cerca de nuestro campeón. En Valencia se ha procurado corresponder en lo posible, aunque modestamente, a lo mucho que en aquella ocaeión se hizo.

Lo celebremos infinito, porque estas ocasiones son las que sirven para demostrar que el deporte sirve para algo más práctico y más en estos tiempos en que hace poco acabó el campeonato de España y los pueblos sa dividían, o así lo parecía. San Sebastián y Valencia se han conocido por mediación de sus hombres fuertes y sanos, y han estrechado la mano cordialmente.