Ficha de partido: 18.02.1989: Valencia CF 1 - 1 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 1
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Fernando Gómez
2'
Julio Salinas
16'
Jon García
21'
Serna
21'
Milla
40'
Carlos Zurdi
42'
Descanso
45'
Amor
57'
Jon García
61'
EusebioLineker
67'
Nando MartínezCarlos Zurdi
73'
Roberto
82'
Julio AlbertoMilla
85'
Paco CamarasaLucho Flores
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

Noche primaveral en el Luis Casanova de Valencia, que presentó un magnífico aspecto con lleno hasta la bandera y terreno de juego en perfectas condiciones. El club valenciano recaudó 50 millones 268 mil pesetas a las que hay que añadir otros seis millones por los derechos de TV y otros cuatro de publicidad estática. Un buen pellizco. Gran ambiente y corrección en todo momento. El comportamiento del público fúe ejemplar y sólo hubo que lamentar un aislado lanzamiento de objetos por parte de una minoría. Fueron atendidos Amor, Aloisio y Bossio, pero como consecuencia de lances fortuitos ya que el encuentro se disputó en medio de un clima de gran corrección. Alexanco y Fernando actuaron como capitanes. El Barça lanzó hasta once saques de esquina por sólo uno el Valencia, en el segundo tiempo.

Arbitró Teodoro Valdés Sánchez, del colegio castellano leonés. Realizó un arbitraje contemporizador, sin querer entrar en problemas e ignorando lances tan discutidos como el gol valencianista, en el que se reclamó fuera de juego, y un pealty de Torres a Julio Salinas, finalizando el primer tiempo, que nos pareció clamoroso. Mostró tarjetas amarillas a Jon García, por una entrada a Milla, a Amor, por protestar, a Milla, por juego peligroso sobre Zurdi, al propio Zurdi, por protestar, a Serna, por una acción violenta, a Jon García, en el minuto 17 del segundo tiempo, la segunda amarilla y consiguiente roja con expulsión, por interceptar un balón voluntariamente con la mano y, finalmente a Roberto por una entrada por la espalda Flores. Sin embargo, esta catarata de amonestaciones no respondió a la dureza del encuentro, que fue disputado con corrección y deportividad.

Goles: Minuto dos y medio de juego. Falta sobre el área azulgrana que lanza Torres, peina de cabeza Flores y el balón llega a Fernando, completamente libre de marcaje dentro del área, que empalma un gran tiro por alto y fusila a Zubizarreta en medio de las protestas de la defensa azulgrana que entiende la posición del delantero valencianista en fuera de juego. El linier no indicó nada y el árbitro dio validez al gol: 1-0. Minuto 15 del primer tiempo. Falta a Beguiristain cerca del lateral derecho del área valencianista. La lanza el propio Beguiristain, templando al interior del área, donde salta Julio Salinas limpiamente y desvía la trayectoria del balón con un espléndido cabezazo que lo coloca lejos del alcance de Ochotorena.

Fue algo así como el partido de ida en el Camp Nou, pero al revés. En aquella ocasión, el 1-1 final resultó un auténtico botín para el Valencia, que en los últimos compases del encuentro estableció el empate y supó sacar partido de la inferioridad numérica con que los azulgrana jugaban, por expulsión de Alexanco. En esta oportunidad, la ventaja numérica estauvo del lado de los azulgrana, pero tampoco pudieron pasar del empate, y el regusto barcelonista fue el de haber perdido un punto y, sobre todo, una inmejorable oportunidad para sumar una victoria fuera de casa, especialmente valiosa en esta Liga que puede decidirse por centésimas de goal average.

Se repitió, pues el 1-1, el reparto de puntos y hasta la cartulina roja, pero quedó en pie el equilibrio y la rivalidad existente en todos los Valencia-Barça. Una confrontación que, esta vez, estuvo marcada por factores claves en la marcha del partido: el temprano gol valencianista, la gran reacción azulgrana, un penalty no señalado sobre Julio Salinas, la expulsión de Jon García, en un aacción tan ingenua como innecesaria y, finalmente, la resistente defensa que el cuadro che realizó de su área en la fase última y decisiva del choque.

Para el Barça se repitió el amargo trance de sus últimos desplazamientos y, de buenas a primeras, se encontró con el marcador en contra. Esta vez con más celeridad que nunca y con la defensa azulgrana algo dormida que, a los 3 minutos de juego, se vio superada y batida en un lance a balón parado. Resulta difícil pronunciarse sobre si Fernando remató o no en "offside", pero resultó claro que el juez de línea no indicó nada y que la retaguardia barcelonista pecó colectivamente de pasividad y falta de control sobre el contrario.

Como en Málaga, como en campo del Español, los hombres de Cruyff afrontaron un marcador adverso y, eso sí, tuvieron el suficiente poder de reacción como para retomar el mando del partido, salir en permanente ataque y neutralizarla. Pero de ahí, no pasaron. El equipo azulgrana devolvió la moneda en otro golpe de castigo aunque pudó restablecer el empate con anterioridad, especialmente en un gran remate de Roberto que fue al poste y en en centro envenenado de Beguiristain que originó un gran barullo y el propio Roberto no supo culminar. La jugada que precedió a la falta del gol ya supuso un mayúsculo susto para el marco de Ochotorena y, en definitiva, el 1-1 vino a premiar el mayor y mejor juego de un Barça que supo sobreponerse al infortunio. Realmente el primer tiempo azulgrana fue bueno y estimable mientras que el Valencia jugó marcadamente a la defensiva buscando la fortuna del contragolpe que volvió a encontrar, precisamente, en la jugada siguiente al 1-1, cuando Zurdi cruzó excesivamente un balón a puerta vacía tras otro titubeo de la retaguardia azulgrana. Prueba de ello es que, salvo este lance y el del gol, Zubizarreta vivió una plácida noche y el lateral internacional, Quique, hombre de gran talento en el contragolpe por la banda, se pasó todo el primer tiempo en su propio campo, vigilante a las acciones de Beguiristain.

Con todo, el peso del juego barcelonista estuvo en el gran trabajo defensivo de Aloisio, el puntal más firme de la cobertura, y en la brega de Julio Salinas, que fue su delantero más incordiante y activo. Además de un precioso gol, Salinas protagonizó acciones de mucho peligro, hasta que, cerca ya del descanso (minuto 42), se coló rápido en el interior del área siendo claraménte derribado por el lateral Torres sin que el árbitro se diera por enterado pese a las muchas protestas del equipo catalán. El encuentro estue metido en sorpresas tácticas iniciales, derivadas de las respectivas alineaciones. Sorprendió en el bando valencianista la ausencia de su cotizado Nando, mientras que pocos contaban con el citado Torres, en defensa, y de Zurdi en ataque. Por parte azulgrana la presencia de Aloisio como lateral y de Alexanco, en el eje de la defensa, eran alternativas que pocos esperaban y, muy especialmente, la alineación de el joven Amor, que de esta forma, jugaba su primer partido de Liga en el equipo titular.

Superados estos impactos iniciales, la frenética marcha del marcador en el primer cuarto de hora dejó todo lo restante en un segundo término. Ahora, sin embargo, en el momento de la valoración global, parece claro que el Barça ofreció alarmantes titubeos defensivos, y que careció del punch suficiente para decantar el encuentro a su favor cuando más favorable parecía habérsele puesto tras la expulsión de Jon García, que para colmo iba a ser sustituido por Nando justo en el momento en que tocó absurdamente el balón con la mano y se ganó la tarjeta roja por acumulación de amarillas.

El segundo tiempo, que había comenzado con otra grieta defensiva del Barca y otra oportunidad valencianista en los pies de su capitán, Fernando, daba la sensación de haber entrado en una fase de mayor equilibrio e incertidumbre en el juego y de cara al desenlace del choque. Pero la inferioridad numérica en que quedó el cuadro valencianista la truncó y, a partir de entoncec, comenzó otro partido: el de la resistencia local frente a un Barça obligado a ganar, pero que nunca encontró la fórmula.