Ficha de partido: 29.04.1990: Celta de Vigo 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Celta de Vigo
Celta de Vigo
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
MauricioNacho
34'
Fabiano
38'
Descanso
45'
Fernando Gómez
58'
Quique FloresPaco Ferrando
60'
VicenteMandía
64'
Emilio Fenoll
68'
Mauricio
76'
Paco CamarasaEmilio Fenoll
80'
Espinosa
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Balaídos
Aforo: 32.000 espectadores
Ubicación: Vigo (Pontevedra) / España 
Inauguración: 1928

Rival: Celta de Vigo

Records vs Celta de Vigo

Máximo goleador: Mundo Suárez (23 goles)
Goleador rival: Hermida (9 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (28.04.1946)
Mayor derrota: 2 - 6 (24.11.1940)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

Unos 14.000 espectadores en Balaídos, cuyo terreno de juego estaba como una alfombra. Las peñas celtistas celebraron su fiesta (triste paradoja, porque después del encuentro el equipo consumaba su descenso a Segunda División) y desfilaron antes del partido. Los jugadores salieron con la pancarta que rezaba "Engánchate a la vida", como sus restantes compañeros del fútbol español, que se adhirieron así a la campaña contra la droga. Se regó el campo en el descanso. Arbitró el colegiado Calvo Córdoba. Enseño tarjetas amarillas a Mauricio, por entrar antirreglamentariamente al campo y a Fabiano, por agarrar a Fernando de la camiseta. En el minuto 73 no señaló un penalty cometido por Voro sobre Vicente II y pareció querer compensar en la pena máxima que señaló después y que valió al ser transformada en gol por el Celta.

Goles: 0-1, minuto 58. Arroyo pasa a Fernando y éste a Muñoz. 0-2, minuto 68. Toni manda un pase matemático a Fenoll y éste, desmarcado, consigue el segundo gol para el Valencia. 1-2, minuto 85. Espinosa al transformar un penalty por supuesta mano de Voro.

El Celta está desde ayer en Segunda División, después de perder en su propia casa ante el Valencia, y su afición pareció acogerlo casi con resignación, sin protestas, sin silbidos hacia un palco en el que no estaba el presidente José Luis Rivadulla, como reconociendo que había sucedido lo inevitable, algo a lo que el equipo celeste se ha visto condenado por culpa de sus propios errores a lo largo de esta triste temporada.

El partido de ayer no dejó lugar a ningún tipo de dudas, porque el Valencia fue en todo momento muy superior a un Celta que nunca se vio con posibilidades de ganar el encuentro y mantener sus esperanzas de salvación. El conjunto de Víctor Espárrago dominó desde el principio hasta el final, ante un rival que en las últimas jornadas había dicho prácticamente adiós a las ilusiones que le quedaban de salvarse del descenso. Ante un Celta roto futbolísitica y moralmente, el del Valencia fue un recital de fútbol en todos los órdenes.

Los celestes sólo lograron inquietar alguna que otra vez al portero de los valencianistas, Ochotorena, aunque las únicas ocasiones de verdadero peligro para ese Celta camino de Segunda fueron dos faltas sacadas por Julio Prieto en lances en los que el meta del conjunto del Luis Casanova tuvo que emplearse a fondo.

Pero mientras tanto era el Valencia el que disponía de varias oportunidades muy claras para inaugurar el marcador en esa primera parte, que sin embargo los jugadores de Espárrago no acertaron a aprovechar. Fernando, Fenoll y Nando fueron los protagonistas de esas jugadas no materializadas, aunque el derroche de fuerza y técnica del Valencia era tan enorme como clara su superioridad. Y, como parecía inevitable, en la segunda parte llegaron los goles. Fernando fue, como el pasado miércoles ante el Tenerife en el Luis Casanova, el encargado de encarrilar el encuentro al anotar un tanto más en su cuenta particular y después fue Fenoll quien demostró una vez su olfato goleador.

El Celta acortó distancias al transformar una pena máxima a falta de cinco minutos para el final del partido, pero ello no le sirvió para evitar la derrota ante un gran Valencia que sigue aspirando al subcampeonato, por el que lucha junto con el Barcelona a falta de un partido. Para el equipo que dirige José María Maguregui, en cambio, ya se acabó la esperanza. Tras la derrota de ayer, el conjunto gallego consumó su drama y ya está en Segunda División. Ayer, en Balaídos, todo era tristeza y resignación, y ni siquiera quedaban ánimos para elevar la voz.