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Ficha de partido: 06.11.2003: Valencia CF 0 - 0 Maccabi Haifa

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 0
Maccabi Haifa
Maccabi Haifa

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Zano
16'
Carlos Marchena
34'
BadeerEjiafor
35'
Descanso
45'
Britez
52'
Fabián CanobbioMiguel Ángel Mista
63'
Katan
73'
Ricardo OliveiraDavid Albelda
73'
ZandbergKatan
85'
Keise
86'
KeinanDante López
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia (Valencia) 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Maccabi Haifa

Records vs Maccabi Haifa

Máximo goleador: Rubén Baraja (1 goles)
Goleador rival: Ninguno
Mayor victoria: 4 - 0 (11.12.2003)
"Mayor derrota: Ninguna
Más repetido: 0-0 (1 veces)

Crónica

El Valencia se complic la vida. Se complicó el pase a la siguiente eliminatoria de la Copa de la UEFA porque fue incapaz de hacerle un gol al Maccabi Haifa. Al final del encuentro, los jugadores israelíes celebraban con sus seguidores el éxito que para ellos significa no haber perdido el partido, mientras los valencianistas se retiraron a los vestuarios cabizbajos, tristes y decepcionados. Sin embargo, y a pesar de este resultado, la diferencia entre un equipo y otro es abismal y de ahí que las posibilidades de seguir en Europa las mantenga el Valencia de forma intacta. Eso sí, no ha podido resolverla por la vía rápida que significaba el viajar a Turquía con un resultado cómodo y abultado. La incapacidad de los jugadores del Valencia para marcar un gol fue absoluta. Una y otra vez se estrellaron ante un muro de jugadores y también ante su propia ineficacia. El Haifa es un equipo muy limitado que no destaca por su calidad pero, en cambio, disfruta de cualidades como el entusiasmo, la entrega, el desgaste físico y, sobre todo, una increíble honradez para estar corriendo durante noventa minutos aunque, en ocasiones, no tuviera ni sentido lo que hacía. Llegado el momento también recurrieron al patadón.

Enfrente, el Haifa tenía al Valencia, seguro de sus posibilidades, sin confiarse pero, al mismo tiempo, tropezando una y otra vez con un hecho que lo ha marcado en ocasiones, como lo es el no hacer daño en los metros finales. Este hecho empezó a apreciarse en los primeros minutos del encuentro. Las opciones que disfrutó el conjunto valencianista para inaugurar el marcador fueron desperdiciadas, y hay que hacer hincapié en esta circunstancia porque no hay que valorarla en cuanto a la actuación del sistema defensivo israelí ni de las intervenciones de su guardameta. De este modo, los jugadores del Maccabi Haifa respiraron cuando se retiraron en el descanso sin haber encajado un gol, mientras que para los valencianistas se trataba de una decepción.

Fue un tiempo absolutamente monocolor, donde la iniciativa siempre la llevó el combinado que dirige Rafa Benítez, pero eso sí, lo hizo a golpes de corazón y con un cierto aire de desorden, quizás motivado por sentirse superior, algo que en realidad sí que quedó demostrado El Maccabi se comportó de acuerdo con sus grandes limitaciones. Su comportamiento fue entusiasta, sin dejar margen al desaliento y convirtiéndose por momentos en jugadores pegajosos e incómodos, sin conceder tregua alguna al rival y, en definitiva, tratando de evitar que Albelda, Aimar o Baraja pudiesen pensar en el centro del campo.

Esta actitud con la que se comportó el equipo de Haifa trajo consigo también que un jugador de las características de Pablo Aimar apenas tuviese, en esta fase del partido, oportunidad alguna para manejar el balón con cierta tranquilidad. Cada vez que lo controlaba se veía rodeado de dos o tres adversarios, que buscaban el esférico sin desánimo alguno, menos mal que nunca recurrieron a la entrada intencionada. Llegado el segundo tiempo, el dominio que ejerció el Valencia aún fue más absoluto que en la primera parte y disfrutó de más oportunidades para haber marcado a través de Xisco, Oliveira, Carboni y Vicente pero por unas razones u otras tampoco encontraron el camino adecuado. Fue un dominio donde el corazón se impuso sobre el sentido futbolístico, de la misma forma que las ganas por resolver el encuentro propiciaron una serie de precipitaciones que sólo favorecieron a un equipo como el Haifa, muy limitado en todos sus aspectos menos en el esfuerzo. Al final, obtuvieron su recompensa.