Ficha de partido: 04.02.1979: FC Barcelona 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Mario Kempes
10'
Asensi
13'
José Luis Manzanedo
18'
Carlos PereiraDarío Felman
22'
José Luis Manzanedo
22'
Migueli
43'
Descanso
45'
MartínezAlbadalejo
45'
Enrique Saura
73'
Neeskens
73'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

Esa rivalidad, tan de nuevo cuño, entre el Barça y el Valencia, ya no hay quien la pare. Sus instigadores estarán seguramente satisfechos y es posible que al mismo tiempo un tanto asombrados de ver que la cosa salió tan redonda. En esta ocasión, los valencianos fueron recibidos con una bronca más que considerable y por si el partido hubiese podido entrar en vías de una total normalidad, allí estaba el señor Sánchez Arminio para encrespar graderíos, sembrar el desconcierto entre los jugadores y garantizar que las brusquedades estuviesen al orden del día. Si esa flamante y artificial animosidad entre Valencia y Barça tuviera una junta directiva que cuidase de hacer que la cosa no decaiga, el señor Sánchez Arminio se ha hecho, al menos, merecedor de una vocalía en la misma.

El Barça, que tampoco fue recibido precisamente con parabienes, presentaba dos ocasionales novedades: De la Cruz salió en la posición del sancionado Zuviría y Reixach se incorporó a la delantera a causa de la ausencia por lesión de Heredia. Nada nuevo hubo en la alineación valencianista, con la presencia en la misma de sus incuestionables figuras estelares, esas figuras estelares que hasta el momento no han logrado poner en órbita al multimillonario equipo de Mestalla. Marcel Domingo, cuya supervivencia como míster valenciano se ve en entredicho domingo tras domingo, con el positivo arrancado del Camp Nou, tendrá por fin un poco de respiro.

Hubo diez excelentes minutos iniciales azulgrana, con ataques incesantes y dos claras situaciones de gol malogradas por Krankl y Sánchez respectivamente. El Valencia, innegablemente con una cierta lógica, jugaba muy replegado, con Kempes en solitario incrustado entre los defensas locales, y con alguna que otra e intermitente incorporación de Felman a las tentativas de ataque. Tentativas que nacieron siempre, durante todo el primer tiempo, en los pies de Solsona que, absolutamente libre, pudo maniobrar a su antojo. Una jugada suya, perfecta de malicia y precisión, fue la que dio origen al primer gol de la tarde materializado por Kempes y que alcanzó a sembrar por un momento el desconcierto en las filas azulgrana.

Pero el gol del empate no se hizo esperar, sino dos minutos y tras su consecución se restableció la misma tónica de juego que venía imperando. Castellanos y Arias, que a lo largo de todo el partido destacaron en ese aspecto, cometiendo algunas faltas de gravedad notoria, pero el colegiado no se da por enterado y el partido vio incrementada su brusquedad minuto tras minuto. Y a los 19 se produjo una jugada que sin duda influyó de una manera decisiva en todo el ulterior desarrollo del match. Asensi fue derribado dentro del área y cuando marchaba solo hacia el marco, pero el árbitro ordenó que siguiera el juego. La bronca résultó considerable. Acto seguido Rexach lanzó una falta estrellando el balón contra la barrera de defensores blancos, más exactamente contra el brazo de un defensor blanco. El noventa y nueve por ciento de probabilidades son, en este caso, que el balón fuera al brazo y, no el brazo al balón, pero el árbitro decretó el castigo máximo. Protestó de fórma muy gesticulante Manzanedo que vio la tarjeta amarilla. Y al no cesar en sus protestas, Sánchez Arminio le mostró la roja. Siguieron unos minutos de desorden que finalizaron con la incorporación del meta suplente Pereira viéndose Felman obligado, entonces, a retirarse del campo, con lo que el Valencia quedó con 10 hombres. Krankl se encargó del lanzamiento del penalty y lo hizo muy mal y por el centro, despejando Pereira a córner con el pie.

Se mantuvo la presión azulgrana con jugadas de Carrasco y Asensi que rozaron el gol, un gol que no llegó ni llegaría ya en todo lo que quedaba de partido. Quede constancia de la rareza deque el Barça, que a partir del penalty fallado se enfrentaba a un rival con sólo diez hombres, no modificó ni por asomo su esquema táctico. Tal y como estaba el ambiente, se presentaba un segundo tiempo que no presagiaba nada bueno. Anticipemos, en honor a los contendientes, que los nervios fueron mantenidos a raya y ni el señor Arminio con su recital de errores consiguió que el partido entrara en un clima pasional y violento. La rivalidad, la flamante rivalidad, no se salió de madre.

Martínez, que suplió a Albadalejo, se encargó del control de Solsona y el ex-españolista pasó del todo inadvertido en esta segunda mitad. Pero el Valencia cerró bien sus líneas, o en todo caso lo suficientemente bien para poner en evidencia la inoperancia realizadora del ataque azulgrana. La presión fue constante y en algunas fases auténticamente angustiosas para los visitantes, pero lo cierto es que Pereira no se vio obligado a intervenir en auténticas ocasiones de peligro, o sea, que el dominio barcelonista tuvo mucho más de aparente que de real.

Carrasco fue el único delantero peligroso y Krankl intervino incisivamente en un par de ocasiones pero eso fue todo; poco, ciertamente, para un candidato al «Pichichi». Rexach y Sánchez fallaron más de la cuenta y Asensi o Martínez, cuando se incorporó a la ofensiva tampoco lograron afinar su puntería. Una notable decepción en suma. Es muy cierto que el Valencia se defendió como gato panza arriba, pero no lo es menos que el Barça se enfrentó durante 67 minutos a un adversario con un hombre menos y no encontró el sistema, la fórmula, de que su superioridad numérica encontrase la oportuna traducción.