Ficha de partido: 25.04.1971: RCD Mallorca 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Mallorca
RCD Mallorca
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Pérez
47'
Enrique Claramunt II
71'
QuirósPérez
80'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Luis Sitjar
Aforo: 18.000 espectadores
Ubicación: Palma de Mallorca / España 
Inauguración: 1945 (Demolido en 2011)

Rival: RCD Mallorca

Records vs RCD Mallorca

Máximo goleador: Silvestre Igoa (7 goles)
Goleador rival: Castro (3 goles)
Mayor victoria: 8 - 0 (07.05.1950)
Mayor derrota: 0 - 4 (19.02.1961)
Más repetido: 1-0 (10 veces)

Crónica

El público tributó al Valencia, recientemente proclamado campeón de Liga, un recibimiento caluroso y cordial, y los jugadores mallorquinistas hicieron entrega a sus rivales antes de ponerse la pelota en juego, de un recuerdo que, claro, no podía ser más simbólico que el de una hermosa ensaimada. Entrando en lo que ha sido el encuentro, diremos que el Valencia vino con el exclusivo objeto de no perder, amparado en la tremenda y magnífica fortaleza de su cobertura que hizo que Abelardo pasase por los apuros indispensables en un choque en el que el Mallorca apretó lo suyo, llevó la iniciativa y creó el mejor fútbol del partido.

Los chicos de Di Stéfano se limitaron, casi exclusivamente, a controlar el juego en su parcela de terreno, no pasando al contraataque más que en contadas ocasiones. En una de ellas llegó su gol, ilegal a todas luces, que Claramunt II, con astucia y habilidad de veterano, se anotó empujando el balón con la cabeza y el puño, con tal estilo en el escamoteo, que el árbitro, señor Vilanova, no vio nada anormal y lo concedió, a pesar de las protestas de los locales.

Hasta ese momento, 26 minutos del segundo tiempo, el Mallorca había hecho méritos para ampliar el 1-0 que campeaba en el marcador, gol logrado a los dos minutos de la reanudación por Pérez, quien de tiro esquinado batió a Abelardo, tras recibir la pelota de la cabeza de Domínguez, quien, a su vez, la había recibido de Sanz. Pero lo que son las cosas del fútbol. El Mallorca, creando muchas ocasiones de peligro, no supo contabilizar más que esa que hemos reseñado, sin aprovechar la lentitud con que actuaba el Valencia y las relativas brechas que se crearon para una acción ofensiva más positiva.

En honor del Mallorca hay que afirmar que en ningún momento se dejó impresionar por la categoría del contrario. Le tuteó siempre y le superó, incluso, en muchas fases, con más coraje y voluntad, eso es cierto, que precisión. Naturalmente, que también contó, como decíamos, las dificultades llenas de púas que se derivaban de la acción defensiva del Valencia, en cuyo equipo Antón desentonó un poco por su brusquedad y dureza, primero con Pérez y después con Moya, sin que, el colegiado tuviese arrestos siquiera para enseñarle la tarjeta blanca.

Si el Valencia ha empatado se debe un poco, hay que confesarlo, a la inoperancia del ataque mallorquinista, hábil, bullicioso y con ideas, pero también sin el mordiente necesario. Eso y el gol antirreglamentario de Claramunt decidieron el partido y, posiblemente, la eliminatoria, por que cuesta creer que el Valencia que hemos visto hoy sea el auténtico campeón de Liga y la falta de algunos titulares pueden justificar esta visión. Pero, con todos sus defectos rematadores, el Mallorca debió y mereció ganar. Esa es la impresión de los 25.000 espectadores que llenaron hasta reventar los graderíos del Luis Sitiar en la mejor entrada de la temporada.