Ficha de partido: 11.09.1960: RCD Espanyol 3 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
3 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Camps
19'
Camps
40'
Descanso
45'
Camps
62'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Otras temporadas en Sarria, feudo del Real Club Deportivo Español, a tenor del desenvolvimiento de la Liga y aun de otras competiciones, de los resultados que en sus partidos se producían y, más que nada, del desarrollo de los mismos tan poco espectaculares como escasamente gloriosos o nada positivos, según los números del marcador, era el mal humor de los espectadores y simpatizantes una de las muchas virtudes del graderío.

El rotundo 3 a 0 con que terminó la primera confrontación de Liga con el Español enfrentado al Valencia en un partido que, como todos, teniendo en cuenta la categoría del visitante, se señalaba anticipadamente como difícil, fue la demostración del rendimiento dado en esta jornada inicial por el joven equipo blanquiazul, que tuvo a su cargo una lograda exhibición de buen juego, mucho más en el primer tiempo que en el segundo, y les valió tan rotundo triunfo sobre el Valencia.

Donde más se puso de manifiesto este signo «joven» del once remozado, fue en su línea delantera compuesta por elementos que ya venían figurando en la misma en anteriores temporadas, con la adición de algún otro que proporcionó también al quinteto su juventud y el deseo de agenciarse, dándolo todo, el puesto como titular. Y lo consiguieron colectivamente los cinco componentes de la delantera españolista. Pero, con una alegría en el juego, con una rapidez que desbordaba al contrario. Y de una forma tan convincente que pocos descontentos del partido presenciado subsistirían anteayer entre los espectadores. Aunque es posible que esta joven y liviana delantera, que hizo diabluras en pugna con medios y defensas del Valencia, se encuentre «en provincias» con unas defensas cuyo juego sea menos correcto (por duro y antirreglamentario) que el ofrecido por el Valencia en este partido en que, inicialmente, ha triunfado la juventud impuesta por la delantera y algunos más en el blanquiazul equipo.

El comienzo que con su juego dio el Valencia a este partido contribuyó cual correspondía a la categoría de sus hombres, a la espeetacularidad que hemos atribuido al primer tiempo, que tardará en ser superada en Sarria. De salida o poco después, el centro delantero Tercero se retrasaba para intentar, desde atrás, llevar el balón hacia los dominios de Visa, el guardameta local. Después «sufrió» él Valencia un penal frustrado o... escamoteado, y sobre la base de este fallo (nombre y apellido de la decisión del arbitro) se puede sentar por el amigo Balmanya y sus jugadores todas las posibles derivaciones que pudiera haber tenido el resultado final.

Buen equipo el Valencia, aunque ese día contrastaran sus adquisiciones o sus profesionales, ciento por ciento algunos de ellos, con la rapidez e improvisación impuesta a su juego por los jóvenes españolistas. Realizó el visitante una buena actuación en Sarria y sin dar facilidades en ningún momento fue batido a toda ley. Como por los tres goles de Camps.

Entre los problemas planteados anteayer al Español, además del partido en sí existía el derivado de la cesión, traspaso o... venta, de su ex guardameta Vicente al Real Madrid. Muy humano, reglamentario y hasta comercial todo ello. Pero con la continuidad que a la operación planteaba la sustitución de aquél por el nuevo titular en el puesto. Si Pesudo, en la meta del Valencia, realizó espectaculares paradas y positivas intervenciones que hicieron menos severa la magnitud del tanteo en contra, Visa llenó cumplidamente el puesto del traspasado. Y no por su presencia física.

Menos inquietado que el, colega de enfrente, Visa demostró cualidades y una serenidad envidiable en este partido. Cualidades todas que serán puestas a prueba y con resultado satisfactorio en sucesivas actuaciones en que defenderá a plena satisfacción el marco españolista. Convincente el domingo todo lo españolista en rendimiento y aciertos en esta jornada triunfal, inicial de la Liga y satisfactoria ciento por ciento, aunque en la segunda parte se diera en un tono menor.

Marcando dos tantos en el primer tiempo y otro después del descanso, el joven exterior zurdo del Español, Camps, cristalizó la rotunda e inicial victoria sobre el Valencia. Su productividad goleadora se realizó así: a los diecinueve minutos, un pase de Boy a Ribera dio lugar a un tiro de éste que rebotó en ei cuerpo del meta valenciano y Camps, aprovechando la jugada, consiguió el 1 a 0. A los cuarenta minutos, Bartolí había salido de su jurisdicción defensiva para adelantar un balón a Boy, quien centrando de nuevo con preciso acierto dio lugar a que Camps marcase un segundo gol de fina y admirable arquitectura, fruto de un fuerte tiro cuya trayectoria quedó fuera del alcance del «número uno» del Valencia. Y en la segunda parte, poco más allá del cuarto de hora de juego, luego de haberse «reservado» Camps en una precedente jugada, metió esta vez con valentía su cabeza para rematar el último y ya tranquilizador tercer tanto a favor del Español.

Jornada positiva y admirable para Camps, que tuvo un «doble» en el defensa Piquer, con el que, aparte la consecución de los tres goles, se tutearon en juego desarrollado siempre con nobleza por ambos, mantenida corrección y mutuas felicitaciones y palmaditas en la espalda. Pero lo que valió y de verdad, fueron los tres goles de Camps. Arbitró el señor Rey con bastante fortuna. Excepto en una jugada, en el primer tiempo, en que Argües en el suelo retuvo o dio al balón con la mano sustrayéndolo a un delantero del Valencia que estaba en buena posición para intentar el tiro a puerta. Penal incuestionable que los valencianos invocarán como algo básico para justificar el adverso resultado.