Ficha de partido: 30.01.1949: Gimnàstic de Tarragona 6 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

Gim. Tarragona
Gim. Tarragona
6 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
Taltavull
55'
Vázquez
60'
Vázquez
65'
Pascual Escrivá
66'
Martín
67'
Martín
81'
Vázquez
83'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Avenida Cataluña
Aforo: 5.000 espectadores
Ubicación: Tarragona / España 
Inauguración: 20/09/1922 (Hasta 1972)

Rival: Gim. Tarragona

Records vs Gim. Tarragona

Máximo goleador: Silvestre Igoa (9 goles)
Goleador rival: Taltavull (3 goles)
Mayor victoria: 11 - 1 (04.06.1922)
Mayor derrota: 1 - 6 (30.01.1949)
Más repetido: 0-0 (2 veces)

Crónica

Tras unos momentos de peloteo insulso, empezó el Valencia a establecer su dominio. Los visitantes daban una sensación de estar más conjuntados y su juego ofrecía una mayor ligazón. Pero no por eso dejaban los locales de escaparse, en cuanto tenían la ocasión, hacia la meta contraria. Y en una de estas escapadas, Bravo adelantó un balón a Vázquez, que se había corrido al extremo, centró éste, Martín, que acudía al remata, dejó pasar la pelota y Taltavull, en posición inmejorable, la incrustó en la red. Tras un breve periodo de euforia y ataque local, restableció el Valencia su dominio, que había de durar hasta el final de la primera parte. Se sucedían los ataques contra la puerta de Daude, un remate de cabeza de Gago rebotó en el cuerpo del portero, que iniciaba una salida en última instancia. Vinieron más tarde dos buenos tiros de Escrivá, que paró bien Dauder, un remate de cabeza de Gago que salió fuera por poco y, por último, Escrivá, solo, a poco más de un metro de la portería y a portero batido, envió la pelota alta.

En el segundo tiempo salió atacando el Gimnástico, sin duda, tratando de sorprender a sus contrarios, cosa que no consiguió y bien pronto volvió el Valencia a ejercer un amplio dominio territorial, pero de nuevo fueron los locales los que marcaron, como resultado de una bonita combinación, en la que la pelota va de Catalá a Taltavull, de éste a Alsúa, quien centra, rematando a las mallas Vázquez de un oportuno cabezazo. Sigue el partido en el mismo tono hasta que, alrededor de los veinte minutos de este tiempo, Vázquez, de un tiro colocadísimo al ángulo, lanzado desde más de veinte metros y que sorprendió a Eizaguirre, consiguió el tercer gol para su equipo. Un minuto después lograba el Valencia su único tanto, por mediación de Escrivá, quien remató de una magnífica contra un servicio de su ala derecha. Y había pasado escasamente otro minuto, cuando Martín, de un chut raso y esquinado, hacía subir el cuarto al marcador.

A partir de este momento, el Valencia dio el partido por perdido. Seguía dominando, sus hombres jugaban bien, pero aquello tenía el aspecto de algo mecánico. Sabían que no podían ganar y les faltaba esa chispa de esperanza que da emoción y colorido al juego. Todavía marcó el Gimnástico dos goles más. Uno cuando faltaban once minutos para terminar, del que fue autor Martín, quien tras de hacerse entre dos defensas contrarios con un balón centrado por Bravo, lo introdujo en la red, después de burlar la salida de Eizaguirre. Y el último, siete minutos antes de pitarse el final, obtenido por Vázquez como remate de una jugada personal.

Todos los hombres cumplieron tanto en el Valencia como en el Gimnástico. Los mejores de este último fueron, a nuestro juicio, Dauder, Perdomo, Catalá y Taltavull. Bravo intervino varias veces con oportunidad y tino, y Martín se mostró siempre peligroso, corajudo y con bastante experiencia en el juego. Del Valencia destacaron Herrero, Puchades, Igoa y Gago. Álvaro tuvo una primera parte bastante buena. En descargo de Eizaguirre, que encajó seis goles, hay que decir que dos de ellos eran imparables, que tres le sorprendieron, ya que no esperaba el tiro en aquellos momentos, y que en el quinto, obra de Martín, cuando éste sacó el balón de entre los dos defensas, le tenía ya ganada la acción, y antes no podía salir, porque la colocación de sus propios defensas se lo impedía. El arbitraje Ruiz Laurín, del Colegio del Centro, gustó mucho.