Ficha de partido: 07.12.1941: RCD Espanyol 0 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
0 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Amadeo Ibáñez
12'
Descanso
45'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Ganar por un tanto en blocaje fallado, teas un partido de más táctica que técnico, actuando sin brillantez espectacular, estableciendo a veces una linea espinosa de «fouls» al juego del contrario, empleándose durante casi todo el segundo tiempo absolutamente a la defensiva, no es un triunfo. Pero es una victoria. «apoyada» por la actuación deficiente del conjunto contrario, cierto; pero es una victoria, con estos méritos: el de conocer la psicología del adversario y dominarle en este terreno; el de acertar y distribuir y dosificar las propias fuerzas en una combinación de marcaje y desmarcaje perfecto durante el primer tiempo, el de contenerse la vanidad de campeón en una prudente y oportuna actuación defensiva durante la segunda parte, disimulando la falta de empuje por desgaste del fondo, y, finalmente en saber aprovechar un gol en un descuido y el doble mayor de saberlo conservar sin descuidarse. El Valencia, como en la final, fue de los dos equipos, el experto, sobrio, ducho, que sabe darle a cada momento del juego el tono que mejor le cuadra y más le conviene. En cuanto a sus internacionales, Epi indiscutible. Goirostiza fue mejor defensa que extremo y Mundo sigue no teniendo más que veinte minutos buenos.

Los blanquiazules, que con el juego llameante que desarrollaron aquella tarde quemaron todos los bloques defensivos del Atlético Aviación, en este partido no supieron, no acertaron nunca a filtrarse con la misma decisión, el mismo brío, la misma eficacia. Esta vez, de los dos equipos, él era el impreciso y desorientado, el que actuaba a base de inspiración engañada, de ciegos y desbocados impulsos, poniendo mucho esfuerzo y hasta mucha fuerza en las jugadas inútilmente. Desde luego ya se notó en seguida que el Español no salía al campo esta vez con el conjunto afinado de otras ocasiones poniendo en peligro su internacionalidad Rovira y Teruel y alejándose de la misma Blas y Jorge, perdiéndola definitivamente Trías. Pero no es menos cierto que no tenían tampoco enfrente el mismo adversario de noble y suave juego propicio de la tarde del Atlético Aviación ni el más ágil pero menos experto de la tarde del Celta y que en esta ocasión el jugar «de acuerdo» con las características del adversario era empresa de mayores dificultades. El Valencia no se pone de acuerdo con nadie para hacer un partido bonito. No se pone de acuerdo más que consigo mismo pana ganarlo. Es rabiosamente práctico. Lo que pasa es que el Español aún no ha recobrado por entero su personalidad desde que se reorganizó, y por eso viene jugando y rindiendo según las características y posibilidades del adversario, siguiendo una línea irregular, la misma que señalan los diversos estilos que se le enfrentan.

El primer tiempo pudo haber resultado magnífico: primero si el Español, aun dentro de su mal partido, hubiera tenido algún acierto en la boca del gol, y segundo, si el criterio muy personal del arbitro, señor Gojenuri, no hubiera creado un contraste demasiado brusco con la categoría del partido y la comprensión general del público. Se llenó el ambiente de incomodidad en las gradas y no se pudo apreciar con sereno juicio el juego quie se desarrollaba, a veces excelente, de un modo especial por parte del Valencia durante los primeros veinte minutos, actuando bien todas sus líneas y dando su delantera una impresión de gran clase, que luego ya no volvimos a ver. A los doce minutos, un «freekick» tirado por Gorostiza raso, notable, no lo pudo blcoar Trias en su estirada y Amadeo, listo, se adelantó a conseguir el tanto que se le había ofrecido inevitable.

Colocación del Valencia y desorden blanquiazul, sin aquellas jugadas de su delantera tan originales por las alas, entre interiores y extremos. Esfuerzos de Olivas mas atinados, que los demás y algunas internadas de Macala sin suerte al final. En la segunda parte, no surgió aquel Español de este tiempo, creemos que por haber bajado Rovira en su rendimiento y combatividad. Defensiva, valenciana, siendo Gorostiza la inteligencia y el batallador más destacado de la misma. El mejor defensa sobre el terreno. Tres jugadas de Macala, de acuerdo con Jorge, no tuvieron oportuno remate. En ciertos momentos, dominio blanquiazul cerrado, pero precisamente por esto, taponada la boca del gol por la defensiva valenciana, dominio estéril y tiempo perdido, terminando al partido con la victoria, sin triunfar, del Valencia.