Ficha de partido: 09.08.2005: Hamburgo SV 1 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Hamburgo SV
Hamburgo SV
1 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
TrothowskiBeinlich
20'
Pedro LópezFrancisco Rufete
36'
David VillaMarco Di Vaio
45'
Descanso
45'
Demel
46'
Barbarez
50'
Barbarez
71'
Vicente Rodríguez
71'
David Villa
75'
LauthMpenza
76'
Miguel Ángel MistaPatrick Kluivert
78'
Edu Gaspar
84'
Fabio Aurelio
84'
Jarolim
84'
Barbarez
85'
KarlVan der Vaart
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Imtech Arena
Aforo: 57.274 espectadores
Ubicación: Hamburgo / Alemania 
Inauguración: 02/09/2000

Rival: Hamburgo SV

Records vs Hamburgo SV

Máximo goleador: Wilmar Cabrera (3 goles)
Goleador rival: Hartwig (1 goles)
Mayor victoria: 5 - 1 (17.08.1984)
Mayor derrota: 0 - 3 (02.08.1979)
Más repetido: 2-1 (1 veces)

Crónica

Mista siempre se acordará de Boulahrouz, que privó al Valencia de romper el maleficio alemán. A cuatro minutos del final sacó el balón, literalmente sobre la línea, cuando se colaba en su portería. Hubiera supuesto el empate después de que Barbarez adelantara al Hamburgo. No pudo ser y los blanquinegros salieron derrotados del AOL Arena, aunque queda el partido de vuelta, dentro de 13 días, para enmendar el marcador y seguir en Europa, en la Copa de la UEFA. Pero para eso, desde luego, los de Quique deberán mostrar una cara bien distinta.

El Hamburgo dejó muy claro que físicamente está en mejor momento. Su anticipación y su control fueron continuos. Hizo que el Valencia las pasara canutas. A lo largo de los 90 minutos dio la sensación de que los de Quique rodaran con gasoil y los alemanes, con gasolina de muchos octanos. El técnico valencianista había adelantado que plantearía el partido pensando en que queda el de vuelta, aunque también apostilló que mostraría más recursos que los defensivos, pero se vieron con cuentagotas. Los aficionados del AOL Arena no cesaron en sus repetidos cánticos y palmas, apoyados por el sonar de tambores, a la vez que rugieron cada vez que atacaba su equipo. Fue algo que se repitió demasiado en los primeros compases. El Hamburgo salió convencido y decidido de su mejor momento físico y el Valencia empezó como un flan. Los alemanes repitieron las oportunidades de gol ante un preocupante desconcierto blanquinegro. Hasta tres consecutivas tuvieron antes de cumplirse el cuarto de hora.

Desde la banda Quique trató de ajustar sus líneas. La defensa estaba sufriendo porque aún hay mucho que pulir y por una excesiva distancia entre líneas y la consiguiente falta de presión por delante. El Hamburgo dispone de jugadores que se ofrecen, futbolistas de vocación claramente ofensiva –entre ellos los laterales, que son verdaderos carrileros– y a base de diagonales y pases largos en los que ganaron la espalda se presentaron en el área rival con asiduidad. La anticipación asfixió a los valencianistas, que llegaban tarde a casi todas las jugadas. Una mano providencial de Cañizares evitó lo que se daba como gol cuando en el minuto 31 Jarolim disparó cruzado en buena posición. El tiro fue una réplica al primer estiramiento serio del Valencia, protagonizado instantes antes por Vicente, que no prosperó, como tampoco el posterior remate de Edu, en la misma jugada, que salió alto.

El Hamburgo mandó durante casi media hora. Su control fue abrumador. Pero poco a poco aflojaron y los blanquinegros empezaron a estirarse, aunque con cierta timidez. Además, el descanso estaba a la vuelta de la esquina. El empate sin goles valía mucho. Era un buen botín para lo que podía haber pasado. El inicio del segundo fue un calco del primero. El Hamburgo volvió a salir decidido a resolver y el gol no se hizo esperar. Después de una jugada en la que el balón se paseó por delante del área, llegó el centro desde lejos y Barbarez metió la cabeza llevando el balón a la red. Para delirio de unos aficionados volcados, como sus jugadores. Poco después Mpenza rompió el fuera de juego y a la media vuelta pudo sentenciar.

El juego entró en una fase de despropósitos, con excesivas pérdidas de balón. El Valencia, muy conservador, se limitaba a buscar la velocidad de Villa para sorprender. El juego fue endureciéndose y desembocó en pugnas personales entre jugadores, con repetidas faltas y alguna tángana incluida, como la que a Barbarez le costó la amarilla por simular una caída en el área, que por acumulación le impedirá jugar el partido de vuelta, aunque tampoco lo hubiera hecho porque acabó siendo expulsado por doble amonestación. Los suspiros finales fueron de infarto, con dos ocasiones clarísimas para el Valencia –Mista y Edu– pero también una de Lauth. Mucho deberán cambiar los de Quique para seguir en Europa. En Hamburgo cabe la excusa de que queda por delante otro partido. Pero en Mestalla la obligación es ir a ganar, no como en campo alemán, donde apenas hubo destellos.