Ficha de partido: 27.09.2006: Valencia CF 2 - 1 AS Roma

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 1
AS Roma
AS Roma

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Miguel Ángel AnguloAsist: David Villa
12'
Totti (Pen.)
17'
Roberto Ayala
18'
David VillaAsist: Emiliano Moretti
27'
David Albelda
36'
Descanso
45'
MontellaAquilani
46'
Okaka ChukaCassetti
64'
David SilvaDavid Villa
72'
Ferrari
73'
De Rossi
80'
Mario RegueiroFernando Morientes
86'
Jaime GavilánVicente Rodríguez
89'
Pizarro
91'
Final del partido
92'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia (Valencia) 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: AS Roma

Records vs AS Roma

Máximo goleador: Roberto Soldado (1 goles)
Goleador rival: Totti (5 goles)
Mayor victoria: 3 - 0 (25.04.1963)
Mayor derrota: 0 - 3 (26.02.2003)
Más repetido: 0-1 (3 veces)

Crónica

Arrivederci, Roma, como en la melodía que popularizó Renato Rascel. Adiós a un rival que podía hacer sombra. Apretada victoria, pero decisiva e importantísima. Misión cumplida. El Valencia sigue invicto. Un paso más para continuar un largo camino que los aficionados ya ven con la ilusión de los viejos-recientes tiempos. La comunión público-equipo fue perfecta. Total.

Mestalla volvió a vivir una noche mágica. Casi dos años después en el recinto de Artes Gráficas sonaron los acordes de Queen. La Champions retornó a Valencia y el equipo funcionó como un bloque de Liga de Campeones. Firme, ambicioso, decidido a no dejar pasar el tren. Dos goles de los asturianos Angulo y Villa, contrarrestado por el penalti que transformó Totti, es el bagaje de un partido que sin ser brillante estuvo repleto de emoción. Mucha emoción, que es lo que trae el máximo torneo continental. El triunfo, a todas luces justo por entrega y condición, deja a los de Quique en inmejorable posición, como el depósito de la moral más lleno si cabe. El oportunismo y la rapidez de Angulo sirvió para incentivar más un ambiente de gran acontecimiento. El incondicional público de Mestalla estaba llevando en volandas a un equipo con sed de gol, con ganas de ganar, de resolver para casi sentenciar la clasificación, y Angulo abrió la lata, tras remate en semifallo de su paisano Villa.

Los de Quique habían tomado la inicitiva y rápidamente metieron el miedo en el cuerpo del Roma que basaba todo su potencial en acumular hombres en el centro del campo y, cerradito, intentaba las contras, casi siempre en acción iniciada con Tonetto por la banda derecha, que progresaba y buscaba en diagonal a Cassetti, el extremo zurdo. El Valencia jugaba con tranquilidad, como sabiendo que sin prisas iba a conseguir el própósito. Pero esa calma en sus acciones no era parsimonia, porque en cuanto controlaba la posesión del balón enfilaba con velocidad hacia el marco contrario, decidido a hacer goles.

Sin embargo, de pronto se hizo el silencio en Mestalla. En una de esas contras romanas, un tremendo error de Moretti, con posterior placaje a Cassetti, desembocó en el consiguiente penalti, que Totti no desaprovechó. Fue de mal fario porque los valencianistas no parecían asimirlarlo. Miradas, nervios, tensión... Decepción. Durante diez minutos el partido entró en una fase de languidez, fea. Demasiado centrocampismo y excesivas pérdidas de balón. Miedo y errores. Parecía que se dormía el juego a pesar de que los tambores y cánticos de la grada no permitía relajación alguna. El Valencia intentó el dominio, lo tuvo por momentos, y las únicas aproximaciones peligrosas de su rival estuvieron provocadas siempre por errores propios.

Antes de la media hora llegó el segundo gol, el que ponía las cosas en su sitio, el que daba tranquilidad. Moretti se redimió de su error anterior. Lanzado al ataque, repitió dribling y ofreció a Villa una asistencia que el guaje resolvió. Mestalla en pie coreó su nombre. El delantero asturiano se había estrenado en la Champions. Un golazo que proporcionaba oxígeno a un equipo que no lo estaba necesitando. El Valencia se veía más entero, superior, era superior. Implacables, tras el descanso los valencianistas tomaron de nuevo el mando y como los jugadores del Roma se estiraron un poco más, eso facilitó el carácter ofensivo blanquinegro. No obstante no fue un ataque alocado, porque precisamente por la actitud del rival y la escasa diferencia en el marcador, hubiera sido un suicidio. Dominio sí, pero “amb cervell”.

Una, dos, tres, repetidas oportunidades para resolver. Villa, Angulo, Morientes, Vicente... Hubo un amplio repertorio de jugadas y de remates para haber sentenciado. Para no sufrir, aunque el Valencia no llegó a padecer. Pero le faltó el acierto y fortuna y hubo algunas miradas de desasosiego. Mientras los blanquinegros dominaban, seguían llevando la iniciativa en busca de ese tercer gol que hubiera dado la tranquilidad definitiva, el Roma había dejado en punta a Totti y Montella –que había salido en este periodo– y los demás atrás, defendiendo, aunque decididos a robar el balón para salir a por la sorpresa, que desde luego lo hubiera sido.

A pesar de todo y de algunas desesperadas jugadas finales, el Valencia estuvo muy entero. Ayala comandó el cuarteto que, con el trabajo de Albelda, permitía al resto iniciar acciones ofensivas. Era un equipo que quería demostrar que era el mejor del grupo y mantener la trayectoria iniciada. Mestalla premió al Valencia con una ovación de gala cuando el árbitro pitó el final. Los jugadores, desde el centro, saludaron a una afición volcada como en los viejos-recientes tiempos.