Ficha de partido: 05.11.2006: RCD Espanyol 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Miguel Pallardó
15'
Riera
22'
Daniel Jarque
25'
David Silva
43'
Descanso
45'
Riera
52'
CostaRufete
56'
Hugo VianaMiguel Pallardó
57'
Roberto Ayala
63'
Fernando MorientesCurro Torres
69'
David Silva
73'
CoroLuis García
82'
De la Peña
83'
David CerraEmiliano Moretti
85'
PandianiTamudo
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Montjuic
Aforo: 56.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 1929

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

El Valencia CF sumó un punto en una visita a Montjuïc marcada por la maldición de las lesiones, que se ha cebado en los últimos partidos con los hombres de Quique. Jornada negra para el Valencia. El conjunto de Quique perdió dos puntos en Montjuïc frente al Espanyol (1-1) y, además, ganó una nueva baja. Emiliano Moretti se lesionó de gravedad y en el peor de los casos podría estar alejado de los terrenos de juego hasta seis meses. El italiano era el único lateral izquierdo del equipo y Soler abrió la puerta a hacer un fichaje. El Valencia se quedó a media montaña. Rompió la racha de resultados adversos lejos de Mestalla, pero el empate en Montjuïc sabe a muy poco. Sobre todo si se recuerda que el equipo blanquiazul jugó prácticamente todo el segundo tiempo con uno menos y que, hasta entonces, no había ganado más que un partido en ocho jornadas y sólo llevaba cuatro goles en su haber. Además, la grave lesión de Moretti todavía deja peor sabor de boca.

A priori Barcelona se presentaba como una plaza propicia para recuperar una posición de Champions. A pesar de los triunfos del Sevilla y el Zaragoza, la derrota del Madrid y el empate del Barça jugaban a favor de los blanquinegros. El triunfo le hubiera colocado al lado del Zaragoza en la tercera plaza, a un punto de los blaugrana y a dos de los andaluces, encaramados al liderato. Luis García, el jugador que añoraba Quique para el Valencia, fue quien dio el primer aviso. Apenas se habían cumplido cinco minutos cuando el mediapunta remató en acrobática posición al aprovechar un despiste de la defensa.

Fue el preludio de un muestrario de remates de los blanquiazules, con Luis García, Riera, Tamudo e incluso Rufete como protagonistas. Disparos de todos los colores. Y el Valencia guardando la ropa, pero con muy poco tino porque antes de la media hora ya iba por detrás en el marcador. Riera había abierto el melón en una jugada de estrategia aunque con suerte, ya que acabó rematando en pifia. El Espanyol se crecía por momentos y los blanquinegros iban a la deriva. Aguantando el empuje de un equipo trabajador, muy necesitado, y al mismo tiempo tratando de salir a la contra, pero con escasa fortuna y acierto. No hubo ni un remate entre los tres palos hasta el minuto 42, cuando Silva inauguró su cuenta particular en la Liga y puso el empate en el marcador, no sin discusiones y protestas de los espanyolistas –de los jugadores y del público–, porque entendían que Jarque había evitado que el balón traspasara la línea. Sin embargo, la tele no dejó lugar a la mínima duda. No se puede hablar de gol fantasma. El balón había entrado y Ramírez Domínguez y su asistente, que fue quien dio validez al gol, habían acertado.

El tanto fue sicológico, porque el descanso llamaba a la puerta de este partido de urgencias para todos. Para el Espanyol lo era, y mucho, ya que seguía sin resolver, y para el Valencia, otro tanto, porque no quiere renunciar a estar en la cima y jugando como lo hacía la ascensión era impensable. El descanso, pues, debía servir para poner en orden las ideas. Se suponía que el Valencia llegaba a Montjuïc con la lección de Vigo y Santander muy fresca en la memoria, porque a lo largo de la semana Quique se encargó de recordarlo a sus jugadores. Dos decepciones consecutivas eran demasiadas para un equipo decidido a no perder el tren liguero. Pero los blanquinegros no se la sabían de memoria. Deberían haberla repasado más.

Ahora bien, si durante el primer tiempo había sido el Espanyol quien mandaba, en el segundo tiempo el Valencia tomó mayor iniciativa, aunque con la ventaja que supuso la inmediata expulsión de Riera, que, junto a Luis García, era de lo mejor de los periquitos. La inferioridad numérica mermó considerablemente el potencial blanquiazul, aunque aún dio algunos coletazos. El partido resultaba muy duro, con choques reiterados, y por eso, acto seguido, Quique reemplazó a Pallardó (que llevaba una amonestación consecuencia de su férreo marcaje a Luis García) y dio acceso a Hugo Viana. Un cambio más por precaución que por otra circunstancia.

Quique fue decidido. Antes de cumplirse la media hora potenció el ataque. Dio acceso a Morientes en el puesto de Curro Torres. Todo un bofetón para el defensa, que estuvo desacertado, aunque el cambio se antojó más por la escasa presencia ofensiva por el ala izquierda local. Realmente los cambios sirvieron de muy poco. El partido estaba visto para sentencia. Ni el Espanyol era capaz de resolver ni el Valencia, en superioridad, consiguió el objetivo.