Ficha de partido: 19.08.1994: Valencia CF 1 - 0 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Antonio Poyatos
30'
Paco Camarasa
38'
Descanso
45'
AmorEskurza
46'
NadalAbelardo
46'
Antonio Poyatos
55'
Bakero
55'
BeguiristainEusebio
65'
JordiGuardiola
65'
Juanjo MaquedaÁlvaro Cervera
66'
Pep SererJuan Carlos Rodríguez
68'
Pepe GálvezOleg Salenko
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

Ni el Valencia, pese a su victoria, demostró ser ese candidato al título que Paco Roig promete ante notario, ni el Barça el equipo que practica ese fútbol ofensivo y vertical que tantos títulos le ha dado. La última jornada del Trofeo Naranja dejó al descubierto las carencias de unos y otros, que aun admitiendo el cansancio físico acumulado no pueden ocultar el largo trecho que deben caminar para empezar la temporada oficial con plenas garantías.

El Barcelona que saltó al terreno de juego bien puede ser el que inicie la temporada, con la inclusión del lesionado Ferrer y del prófugo Romario, si es que el brasileño llega a tiempo para la cita. La ausencia del delantero se está dejando notar en un bloque concebido para tener en el brasileño esa punta de diamante capaz de abrir la más rocosa de las defensas. Guste o no, este Barça no es el mismo con Romario que sin él. Ayer, los de Cruyff fueron un conjunto carente de verticalidad, algo inaudito en un once que si por algo ha destacado estos últimos años ha sido por su irrenunciable apuesta por el fútbol de ataque. El affaire protagonizado por el artillero azulgrana no sólo es motivo de chanza para las aficiones rivales sino que debe convertirse en objeto de estudio para el staff técnico, ya que puede repercutir directamente en las prestaciones del conjunto azulgrana.

Un colectivo que no encuentra salida en cuanto el rival le presiona desde su propia zona de contención y le plantea una segunda línea sobre la divisoria. Ahí, tal y como ya sucediera en diversas ocasiones a lo largo de la pasada Liga, los de Cruyff parecen perdidos. Su único recurso pasa por el rondo, que evita perdidas de balón pero que apenas permite crear ocasiones de gol. Y es entonces cuando muchos añoran la pequeña y desgarbada figura de Romario.

Las anotaciones del primer tiempo son demostrativas en este sentido. Zubizarreta, debutante ante sus ex-compañeros y que logró salir indemne de la reválida, no tuvo que emplearse a fondo en ningún momento a lo largo de ese período inicial. Es más, los de Cruyff ensayaron en tres ocasiones (minutos 32, 39 y 44) el disparo lejano, recurso tradicionalmente despreciado por el Barça.

Enfrente, Salenko se aprovechaba de los buenos movimientos de Mijatovic y Álvaro por detrás para llevar el peligro ante Lopetegui. Julen se vio vendido en el tanto de Camarasa, a los 35 minutos, tras una excelente combinación entre los citados Álvaro y Mijatovic, que dejaron al de Rafelbunyol solo ante el desguarnecido guardameta, que a la postre acabaría protagonizando una de las escasas notas positivas de la noche al abortar diversos disparos de los delanteros locales. En su haber hay que anotar además la dificultad de adaptarse a un conjunto eminentemente ofensivo, pese a sus actuales carencias, proviniendo de un equipo de talante absolutamente defensivo como el Logroñés.

Lopetegui tuvo por delante la ya conocida defensa en línea que viene ensayando Johan Cruyff durante todo el verano. Y un equipo remozado en todas sus líneas, que parte entre los candidatos a luchar por romper la hegemonía liguera del Barça y que pese a su pobre imagen era una excelente piedra de toque. Este renovado Valencia, en el que debutaba el brasileño Mazinho, tuvo la virtud de enseñarle al Barcelona los riesgos que corre al utilizar la defensa en línea. La que ayer puso en práctica nos recordó en algún momento a la de los conjuntos que dirige Luis Aragonés, a los que los blaugrana han goleado sin compasión sin que el sabio hallara remedio. Es esta una táctica que requiere una excelente condición física y una coordinación a prueba de bomba, que no existe hoy por hoy en el Barcelona y que hace que el menor error pueda equivaler al suicidio deportivo.

Tras el descanso, Parreira retrasó a su equipo, buscando el contragolpe que decidiera el encuentro. Ello facilitó las cosas al Barcelona, que pareció llegar con algo más de soltura al marco de Zubi. Su mejor ocasión llegó a los doce minutos, cuando Hagi empalmó un duro disparo que se estrelló en el travesaño del ya batido Andoni. La acción coincidió curiosamente con una de las escasas apariciones de esa verticalidad tan añorada a la que antes aludíamos. En esta misma fase del partido habría que anotar un disparo, de nuevo desde fuera del área, a cargo de Bakero tras un error de Zubizarreta que el guardameta internacional subsanó deteniendo el tiro de su ex compañero.

La temperatura ambiental subió algunos grados con la expulsión, directa la del blaugrana y por doble amarilla la del valencianista, de Bakero y Poyatos, entre los que saltaron chispas prácticamente desde el pitido inicial. El público, enervado por la decisión de Gómez López, protestó airadamente unas manos de Nadal en el interior del área ante las que el colegiado optó por ponerse una venda en los ojos y no señalar lo que se antojó un claro penalti. El Valencia, pertrechado atrás, aprovechando la escasa profundidad atacante blaugrana, lanzaba contragolpes que en cualquier momento podían elevar el 2-0 al marcador electrónico. Primero Salenko, que remató desviado tras un rechace de Lopetegui, y posteriormente Mazinho, que se quedó solo ante Julen en una acción en la que demostró no poseer la magia futbolística de la mayoría de sus compatriotas, desperdiciaron clarísimas ocasiones para sentenciar el choque. Lopetegui volvería a lucirse, a los 43 minutos, en un disparo de Mijatovic. El nuevo cancerbero azulgrana fue de lo mejor que dejó ver ayer el Barcelona en el Luis Casanova.

La réplica blaugrana corrió a cargo de Stoichkov, quien a los 35 engatilló un duro disparo que fue atajado oportunamente por Zubizarreta, quien en otro lance salió a los pies de Hristo para frenar una incursión en solitario del búlgaro. Ni la inclusión de dos hombres de claro talante ofensivo como Jordi Cruyff y Txiki Begiristain lograron modificar el rumbo del encuentro.