Ficha de partido: 01.10.1961: RCD Espanyol 2 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
2 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Camps
13'
Descanso
45'
Indio
57'
Vicente Guillot
82'
Decio Recamán
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Entre los partidos que el Español haya merecido ganar y que además haya tenido prácticamente ganados, hay que contar el que, sin embargo, terminó empatando con el Valencia, después de haber conseguido establecer una ventaja de dos goles a cero, que faltando dos minutos para terminar el encuentro era todavía de dos a uno. El Español, en efecto, había, llegado a jugar tal vez su mejor partido en la actual temporada, había superado al Valencia en iniciativa y dominio, había buscado el gol con entusiasmo y constancia, había aguantado las reacciones voluntariosas de los valencianisias, había soportado las consecuencias de la dureza arrasadora de su contrincante, había sido perseguido implacablemente por la parcialidad del arbitro y sus auxiliares, y había casi alcanzado el fin del encuentro con una victoria absolutamente merecida.

Realmente, en esta ocasión no merecía el Español que en los últimos minutos, sin tiempo ya para realizar un nuevo y último, esfuerzo, aunque lo intentó, se le esfumase, como asi sucedió, la victoria. En el desenlace de un partido de fútbol influyen de hecho muchos factores, pero a veces casi todos ellos tienen una causa primera común. De este empate que le tocó encajar al Español frente al Valencia, después que parecía que tenía ganado holgadamente el partido con los goles de Camps e Indio, hay que considerar como su autor al arbitro, el parcialísimo Ruiz Casasola.

Sería difícil hacer creer a nadie que ei arbitro marcó los goles del Valencia y que lesionó a los jugadores del Español que quedaron fuera de combate, pero, en cambio, fue evidente para cuantos presenciaron el partido, o por lo menos para cuantos opinen de él sin perjuicios, que el arbitro Ruiz Casasola, con su tolerancia, llevada hasta extremos incomprensibles, con la dureza del Valencia y con su actitud parcial, hostigadora e injusta con los jugadores del Español, estableció las condiciones de violencia y nerviosismo que hicieron factible que una magnífica victoria españolista se convirtiera al final en un empate que sin duda alguna no mereció el Español.

Cuando un equipo que, como el Español, no le sobran las fuerzas y menos todavía cuando se enfrenta a un adversario más o menos de su categoría, se queda sin uno de sus más eficaces elementos en el curso del partido, forzosamente tiene que ver desnivelarse la balanza en perjuicio de sus aspiraciones. Eso es lo que le sucedió al Español en Sarria frente al Valencia, cuando como consecuencia de un marcaje al tobillo concienzudamente aplicado, aprovechando la inmunidad que concedía el arbitro, Camps resultó primero tocado a los diez minutos de juego y después inútil total, teniendo que abandonar el terreno ocho minutos antes de terminar la primera parte para actuar durante la segunda en inferioridad de condiciones físicas y bajo los efectos de la correspondiente inyección.

Si a la disminución de efectividad de Camps, cuyos veloces ataques constituían una seria preocupación para el Valencia, como lo demuestra la prisa que se dio para neutralizarlo, se añaden las lesiones de Carranza y Czibor, se comprenderá que el Español, cuando creyó tener asegurado el tanteo, cediese a la tentación de reducir el esfuerzo que le estaba costando bajas en el equipo y se manifestase más inclinado a contener al Valencia que a seguir quebrantándose ante su puerta.

La inclusión del ex donostiarra Gordejuela en el equipo del Español se tradujo en una todavía mayor solidez defensiva, a pesar de que dos de las escasísimas veces que la pelota buscó el marco blanquiazul se transformaron en los dos goles del Valencia. El primero, de tiro raso y cruzado, pareció que sorprendió un poco al portero españolista. En cuanto al segundo, remate de cabeza de un saque bombeado, fue debido indudablemente a un defecto de marcaje, y de anticipación de los defensores españólistas.

El Español pudo tener resuelto ampliamente el resultado a su favor en dos ocasiones de la primera parte, malogradas por Viñas y Camps la primera y por Czibor la segunda. Además un gran disparo de Indio rebotó en el ángulo izquierdo de l puerta. La delantera es la línea que debe preocupar todavía al Español, pues cuando por razones tácticas se la priva de un hombre que pasa a la media, quedan pocos elementos útiles para una labor positiva de ataque, y sobre todo capaces para dar eficaz remate al esfuerzo del equipo. Indio fue un combativo y excelente organizador en el centro del terreno, pero delante no bastó la sola pugnacidad de Carranza para abrir una brecha por donde llegar al gol.

El Valencia basó su actuación en la dureza defensiva, que fue acentuando al comprobar que el arbitro no se la castigaba. Sendra formó en la defensa, entre Sócrates y Mestre, y Ribelles reforzó la linea media, de la que Recaman avanzaba en un movimiento de relevo cuando el Valencia atacaba, cargando el peso por el lado izquierdo de su delantera. El negro Waldo trató de desorganizar la defensa españolista con su inquietante movilidad, pero Bartolí le sujetó muy bien y en la segunda parte Waldo buscó una zona más propicia en el extremo izquierdo, mientras Guiilot y Ribelles pasaban a la derecha. Sin embargó, mientras el Español impulsó el juego, el Valencia tuvo que defenderse con todos los recursos o estrellarse contra la inflexible defensa del Español. Ni aun cuando Guiilot marcó el primer gol valencianista a los treinta y siete minutos de la segunda parte, pareció amenazada la victoria final del Español, y ciertamente no se hubiera producido el empate definitivo sin un nuevo error arbitral, que dio origen a la jugada de la que surgió el gol del antiguo españolista Recaman, faltando dos minutos y cuando se jugaba ya en tiempo de descuento por interrupciones. El Valencia debe considerar el puntó que se llevó de Sarria como un regalo inmerecido.

En seguida fue amenazada la puerta del Valencia, pues al minuto de juego un defensa tuyo que salvar un talonazo de Czibor, que hubiera batido a Ginesta. También madrugó el arbitro en sus errores, escamoteando dos córners contra el Valencia. Mientras los valencianistas lanzaban sus primeros ataques serios, tronó y llovió un rato. A los diez minutos se lesionó Camps y a los doce fue lanzado el primer córner contra el Valencia. A los trece, Sastre envió la pelota, a Camps y su centro, muy ceñido, entró en la puerta, mientras Ginesta, un defensa y Carranza amagaban a la vez, sin dar ninguno a la pelota. Poco después un centro raso de Czibor no fue aprovechado por Viñas y rematado mal por Camps. En jugadas alternas hubo tiros de Indio y Czibor, que paró Ginesta, y de Recaman, fuera. También se produjo una jugada confusa, en la que Czibor dejó la pelota en las manos de Ginesta. Camps comenzó a cojear ostensiblemente. El Valencia pasó al ataque, estrellándose contra la defensa impecable del Español. De nuevo se impuso el Español con un tiro de Sastre y un gran disparo de Indio desde lejos, que dio en un ángulo de la puerta. Después de un choqué con Tercero, Camps fue retirado del campo a los treinta y siete minutos. El arbitro cogió una racha de desaciertos y en las gradas flamearon los pañuelos. Ambos equipos apretaron al acercarse el final de la parte, y hubo varios tiros, especialmente del Valencia, que fueron bien interceptados por los defensas españólistas. A consecuencia de un golpe con Sócrates, fue atendido Carranza Un disparo de Tercera lo desvió a córner Joanet y un último tiro de Ribelles lo envió asimismo a córner el portero españolista.

Con Camps inyectado para poder seguir, Carranza con una rodillera y Czibor quejándose de un esguince, reanudó el Español el partido en la segunda parte. Desde el primer momento el juego fue muy movido y bástente violento. Viñas salió cojeando de una entrada. En esta fase menudearon los intentos contra ambas puertas. Sastre tiró dos veces seguidas, parando finalmente el portero. También disparó Ribelles y forzó un córner, al que siguió otro. Tras un ataque del Español, despejó Ginesta, interceptó Indio y cedió a Viñas, pero cortó un conirario. Indio le quitó la pelota y avanzando rápidamente, batió por bajo la salida del portero del Valencia. Este segundo gol del Español a los doce minutos pareció consolidar la victoria españolista. Tras haber variado el Valencia su delantera, pasando a Walter a la izquierda y Guiilot a la derecha, se estableció un duro forcejeo en el centro del campo, en el que abundaron las faltas. En un avance del Valencia a los veintisiete minutos, Ribelles remató fuera de cabeza, en una gran ocasión desperdiciada. A los treinta minutos fue encendida la iluminación eléctrica. El Español, que había pasado Czibor al centro y a Carranza a la derecha, intentó retener la pelota para ganar tiempo.

Pero en un avance del Valencia, un tiro de Ribelles rebotó y Guiilot aprovechó para disparar raso y cruzado, batiendo a Joanet a los treinta y siete minutos. Varios ataques del Español resultaron infructuosos. Y faltando dos minutos, un nuevo ataque del Valencia, incurriendo en fuera de juego, que el arbitro no señaló, Muñoz hizo falta y el saque bombeado de Ribelles lo remató Recaman de cabeza, estableciendo el que sería inapelable empate definitivo a dos goles.