Ficha de partido: 16.02.2005: Valencia CF 2 - 0 Steaua Bucarest

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 0
St. Bucarest
St. Bucarest

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Carlos Marchena
24'
Marco Di Vaio
38'
Descanso
45'
Munteanu
52'
Pablo Aimar
54'
CristeaCiocoiu
55'
Paraschiv
64'
Miguel Ángel Mista
72'
Francisco RufeteMomo Sissoko
75'
Bernardo CorradiMiguel Ángel Mista
81'
David AlbeldaRubén Baraja
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: St. Bucarest

Records vs St. Bucarest

Máximo goleador: Fernando Ansola (2 goles)
Goleador rival: Cristea (2 goles)
Mayor victoria: 3 - 0 (29.09.1998)
Mayor derrota: 0 - 2 (24.02.2005)
Más repetido: 3-0 (2 veces)

Crónica

La Copa de la UEFA es, por el momento, el bálsamo reparador que necesitaba el Valencia. Tras cinco jornadas sin conocer la victoria en la Liga, anoche la consiguió en el torneo continental. Y lo hizo con una renta de dos goles, sin encajar ninguno, que se antoja suficiente para afrontar con garantías el choque de vuelta, en Bucarest, donde los de Mestalla pueden hacer más daño a un rival más débil que tendrá que jugar al ataque. Visto lo visto, es imposible que este equipo pueda dejar en la cuneta al Valencia, por lejos que esté de su mejor juego.

La presión popular pudo con Claudio Ranieri. Cansado de ver censurada su labor y harto de críticas y peticiones entorno a las alineaciones que ha venido confeccionando, anoche accedió a complacer a sus detractores y, de salida, alineó a Aimar, Mista, Di Vaio y prescindió de Corradi, que calentó el banquillo a la espera de que lleguen tiempos mejores. El técnico valencianista no utilizó esta vez de los dos medios centro, para formar un rombo en la medular. Baraja fue el eje central, bien escoltado por Sissoko en la derecha y Fiore en la izquierda, con Aimar por delante para enlazar con los dos puntas: Mista y Di Vaio. Una formación mucho más ofensiva, también más arriesgada, pero ayer se podía hacer ante un rival de una entrega encomiable, pero inferior en todo al Valencia.

El dibujo de Ranieri, sin interiores específicos, hizo que las bandas brillaran por su ausencia y ello obligase a llevar todo el fútbol ofensivo por el centro. Como el Steaua jugaba prácticamente igual, no había problemas para contar con el apoyo de los laterales, con un Caneira excepcional. Cierto es que no hubo excesivas oportunidades de gol en el primer acto, apenas una por bando, previas al tanto de Di Vaio, pero el juego tuvo momentos entretenidos y alguna ráfaga de vistosidad. Hubiera mejorado notablemente si Baraja hubiera estado más fino en la entrega y Aimar más participativo. El argentino tuvo lagunas importantes, mostrando incluso apatía en algunas fases.

Di Vaio dio el primer aviso de lo que buscaba a los veintidós minutos con un remate al poste, aunque hubo fuera de juego. La ocasión rumana llegó cinco minutos más tarde, en pies de Dica, salvando Palop el gol. El ritmo fue fuerte, vivo, en ocasiones frenético, de ahí que el desgaste físico fuera importante. Lo mejor de este periodo, el gol, producto de una estrategia bien trenzada. Aimar sirvió desde la esquina, Caneira se forzó al máximo para prolongar al centro del área de gol donde Di Vaio empujó certero con la pierna derecha para llevar el cuero a la red. El italiano suma y sigue.

Se trataba de abrir el melón. Era evidente que tras el primer gol podían llegar otros más y no se habían cumplido diez minutos de la reanudación cuando una falta en la frontal fue ejecutada de forma magistral por Aimar. Golpeó por bajo, seco y duro, clavando el balón donde más duele a los porteros, junto al poste derecho. La renta de dos goles, viendo al rival, era suficiente renta como para viajar a Bucarest con la tranquilidad necesaria. A partir de ahí, el Valencia trató de jugar con la cabeza, sin correr riesgos innecesarios, asegurando la posesión del balón el mayor tiempo posible, pero no lo consiguió. El conjunto que dirige el mítico Zenga, herido en su orgullo y con la entrada en el campo de Cristea, que no dejó de moverse e incordiar, pasó a la carga y a base de coraje obligó a Palop a trabajar más. Se pasó a una fase de imprecisiones por parte de ambos, con precipitación en los rumanos, todo corazón, lo que facilitó la contención valencianista.