Ficha de partido: 18.02.1999: FC Barcelona 2 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
2 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Jocelyn Angloma
18'
Descanso
45'
Kluivert
48'
Claudio López
52'
Juanfran García
53'
Kluivert
53'
Claudio López
57'
Rivaldo
60'
Adrian IlieJocelyn Angloma
67'
Javier Farinós
74'
Figo
79'
Gabriel PopescuLuis Milla
79'
Gaizka Mendieta
81'
Juanfran García
82'
Miguel Ángel Soria
84'
Miguel Ángel SoriaClaudio López
84'
OscarAbelardo
86'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

En el fútbol español no hay normalización lingüística que valga. Parecía que se iba a imponer por decreto el holandés y ahora resulta que habrá que apuntarse a cursillos acelerados de italiano. Un equipo que vive de la más pura especulación, del denostado catenaccio, el Valencia de Ranieri, se impuso a otro que tiene por filosofía la estética del gol. El Barça ya no puede presumir de racha. Anoche le bajaron los humos en el mismísimo Camp Nou. El Barça y el Valencia decidieron por su cuenta prolongar el carnaval futbolístico de esta Copa del Rey. El partido tenía tintes de ayuno y abstinencia y acabó siendo un festival de goles de catálogo. El de Kluivert fue de fantasía, los del Piojo López de oportunismo y rapidez, el de Rivaldo, de tiralíneas; y el último, el de Mendieta, racial -a más de 100 kilómetros por hora desplazó el balón- y de manual.

Van Gaal tenía razón al rebajar la euforia que vivía la hinchada culé tras destrozar al Real Madrid. Sabía que podía encontrarse con la horma de su zapato. Era consciente que para ganar al Valencia había que utilizar fórceps y un tratamiento epidural. Su Barça no pudo parir la undécima victoria consecutiva y ahora está en el alambre de una Copa del Rey con la que también quería embriagarse. El Camp Nou y todos los que quisieron enchufar el televisor sin pagar pudieron contemplar un gran partido de fútbol, una lucha espeluznante, de desgaste entre dos equipos que conciben el fútbol de una forma diametralmente opuesta. El Barça salió con su poderio habitual, moviendo el balón con rapidez, para contrarrestar a un rival automatizado al límite, revestido de cemento armado y con un estilete que por algo le llaman piojo.

Fue el grupo azulgrana quien mantuvo el control del cuero durante los primeros 45 minutos. Fueron los chicos de Van Gaal quienes dispusieron de las mejores oportunidades de gol. Pero no tuvieron su recompensa porque el Valencia, a pesar de su aspereza y escasa vistosidad, supo encontrar el antídoto ideal para un veneno de color azulgrana que hasta ayer parecía letal. Cuando Kluivert dejó con un palmo de narices a Djukic y marcó de espuela el primer gol, nada más iniciarse el segundo tiempo, todo el mundo pensaba que el hormigón valenciano sería víctima de la aluminosis. Pero los hermanos De Boer sufrieron un ataque de piojos y el partido se abrió en canal y hasta quiso participar Rivaldo, tan apagado como Luis Enrique muchos minutos.

Hubo dos momentos claves que le dieron la vuelta al calcetín. Uno fue cuando Esquinas Torres le perdonó la expulsión a Angloma, tras una dura entrada a Figo, un pedazo de jugador que llevó siempre al Barça en volandas. Y el otro se produjo cuando Ranieri, más listo que los ratones colorados, mandó al francés al vestuario y puso en su lugar al rumano Ilie. La picardía del italiano desconcertó a un Barça herido en su amor propio y víctima del síndrome de la ansiedad. La recta final del encuentro se vivió como suele suceder en los clásicos partidos de Copa. Hubo hasta gol sorpresa, el de Mendieta, que dejó a Van Gaal con cara de bobo hasta el punto de acordarse de Oscar. Era demasiado tarde, pero nada está decidido. Entre el Valencia y el Barça puede pasar de todo.