Ficha de partido: 07.05.1933: Atlético de Madrid 3 - 4 Valencia CF

Ficha de partido

At. Madrid
At. Madrid
3 - 4
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Amunárriz
10'
Juan Costa
30'
Jesús Navarro
41'
Descanso
45'
Juan Costa
51'
Buiría
68'
Juan Costa
77'
Marín
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Viejo Vallecas
Aforo: 3.000 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 19/03/1930

Rival: At. Madrid

Records vs At. Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (16 goles)
Goleador rival: Luis Aragonés (12 goles)
Mayor victoria: 9 - 1 (13.09.1936)
Mayor derrota: 0 - 5 (10.11.1985)
Más repetido: 1-1 (20 veces)

Crónica

Entre los equipos que experimentan una transformación más compleja de un concurso al otro, el Valencia nos ha ofrecido el domingo ejemplo de un contraste, no inesperado, pero desde luego aleccionador. Es la prueba de que los grupos "coperos" hallan en esta fórmula una oportunidad más propicia para desarrollar sus méritos durante los meses de la competición liguista, donde la regularidad tío se acomoda bien con las condiciones deportivas de cuadros impetuosos, duros, capaces de superarse en un momento, pero no de sostenerse dentro de una línea bien equilibrada.

Del Valencia que jugó en Chamartín durante la Liga, a este once rápido, flexible, dotado de una línea de medios agilísima y una pareja de bachs durísima, que no rehuye jamás el choque viril de hombre a hombre, hay una tremenda distancia. En la Liga, el Valencia, con su equipo, no podría desarrollar está táctica, que sería agotadora; en la Copa se aparece transformado, convertido en uno de los conjuntos más capacitados para llegar a la final.

No basta iniciar la pelea con una promesa de entusiasmo. Ni se puede jugar en el centro del ataque... marchándose del centro del ataque. Ni un medio centro puede serlo exponiendo a sus delanteros al choque violento por proporcionarles los únicos pases con balones altos, de difícil control. Porque aunque parezca que hay buena voluntad, esos defeceos frustran todas las posibilidades de éxito en un partido decisivo, como son los de campeonato de España. Y estos fallos esenciales deshacen la compenetración y convierten a los futbolistas, que a pesar de todo corren y saltan en busca de la pelota, en unos cuantos muchachos desorientados, frenfe a una muralla, que se recrece a medida que ve comprobada la solidez de sus muros.

El Athletic, con algún divo, varios seudoases y muchachos de excelente voluntad, no cuenta, en definitiva, más que con estos últimos para intentar todos los esfuerzos que aquéllos son incapaces de realizar. Y así está perdido.

Impresión de juego
Dos tiempos muy distintos, en relación con el marcador y sus resultados, para un equipo y otro. Todo el match puede definirse como de verdadero campeonato en cuanto esta acepción tiene de empeño, de dureza y hasta de violencia a veces; pero sin sobrepasar límites de pasión, que el arbitro es capaz de sujetar.

Dentro de la primera parte, un fútbol magnífico por la velocidad, por el acierto y por el entusiasmo. Los juegos athléticos impusieron su calor al principio de la liza, y, tras pocos minutos de tanteo, una jugada de Marín, que cedió la pelota a Rubio, permitió a éste internarse tanto que tuvo que centrar casi desde la línea de kick. El balón fue rematado con la cabeza por Amunárriz, que estuvo toda la tarde tan bullicioso como poco afortunado, y el Athletic se apuntó su primer goal. Siguió la presión local largo rato; pero entonces se comprobó la poca eficacia de los preciosistas, porque en este partido Guijarro se unió a Rubio en el afán deslumbrador y negativo.

Dominio rojiblanco, pases y más pases, entradas fuertes, varoniles de los defensas valenciano, y sólo Buiría entrando con resolución. Y también mala suerte local en varios remates que parecían tantos, y que unas veces devolvieron los postes, otras el acierto de Nebot y algunas la casualidad. Pero el Valencia tiene en el extremo derecha su mejor jugador, que es al propio tiempo el mejor extremo español en ese puesto. El lleva la línea, burla siempre los contrarios y plantea las frecuentes ocasiones de peligro, ayudado de un trío de medios que es la mejor línea del once. De Torredeflot surgió la jugada que fue, a la media hora, el empate: un centro bien colocado, que Costa cruzó, en remate duro, lejos del alcance de Amade. Elevada la moral de los levantinos con esta jugada, y auxiliados los delanteros por unos medios activísimos, el Athletic se dejó dominar hasta que Navarro tomó un balón, con el que hizo varios driblings, para disparar un tiro, que Amade rechazó flojamente, y el propio Navarro envió la pelota a la red, indefendiblemente.

En el segundo tiempo el fútbol fue menos brillante. Valencia impuso su juego, de dominio al principio, hasta conseguir un tercer goal a los pocos minutos, que fue un extraordinario remate de Costa a un centro de Torredeflot justamente precisado. Luego los valencianos se sometieron a la presión athlética con la seguridad de su triángulo defensivo, bien ayudido por los medios, y contando con la velocidad de Torredeflot para dar sustos frecuentes a la meta de Amade, ante la que Mendaro, semiinutilizado por un' encontronazo al principio del match, tuvo que dejar la tarea defensiva a Olaso, multiplicándose en un derroche de entusiasmo.

Los ataques del ala izquierda local llevaron algunos peligros al marco contiario, y en un comer, lanzado, por Marín, Buiría consiguió meter la cabeza y rematar el segundo goal rojiblanco a los veinte minutos; y este tarto anima al Athletic, que se impuso brevemente, pero entonces Nebot se bastó para contrarrestar los ataques y los tiros que le dirigieron.

Hasta que nuevamente los valencianos, dueños de la moral y de la iniciativa, volvieron a atacar, y a los treinta y dos minutos el extremo izquierda envió un ccntro largo, que Torredeflot recoge, para convertirle en pase a Costa, que, burlando fácilmente a Olaso, pudo prepararse y disparar imparablemente para conseguir el cuarto goal de los forasteros.

Fueron casi inútiles los esfuerzos desordenados athléticos. Sólo Buiría puso alma en la pelea, y en una internada un foul que Melenchón le hizo en el área fue el penalty que Marín utilizó para marcar el tercer goal. Pero de ahí no pudieron pasarr los rojiblancos frente a un Valencia que en conjunto le había superado en juego y en táctica.

Valencianos y athléticos
Los jugadores de Mestalla tienen un ex-celente grupo para la Copa. La defensa es más dura, más resuelta que segura, y frente a delanteros poco decididos su superioridad resulta indiscutible. La línea media, incansable y homogénea, es magnífica: Molina está en la mejor forma, y le secundan muy bien las dos alas. Del ataque sobresale el extremo derecha, pero los interiores, rápidos y fáciles para el disparo, son excelentes colaboradores.

En el once rojiblanco Olaso fue ejemplo de entusiasmo, y Amade cumplió sencillamente. Fallaron los medios y, sobre todo, el centro, absorbidos por los contrarios, y en la vanguardia, a la reserva de Rubio conocida, se añadió la de Guijarro, inexplicable. Y fortuna que Ostalé, sin grandes errores, hizo un arbitraje discreto.