Ficha de partido: 21.02.2004: Valencia CF 0 - 1 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 1
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Rubén Baraja
21'
Francisco Rufete
34'
Oscar LópezMárquez
34'
Descanso
45'
Mauricio Pellegrino
56'
Momo SissokoRicardo Oliveira
63'
Amedeo Carboni
67'
GerardMotta
70'
Gerard
77'
Miguel Ángel AnguloFrancisco Rufete
78'
Amedeo Carboni
80'
Fabián CanobbioDavid Albelda
84'
Luis EnriqueSaviola
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

El Valencia cayó en la trampa. Siendo muy superior al Barça como equipo, cometió el pecado de entregarle la pelota y dejarle hacer su juego. La estrategia se quedó en el banquillo y el encuentro se convirtió en un cuerpo a cuerpo donde los azulgrana, por sus individualidades, hallaron el veneno necesario para desarmar al cuadro de Benítez. Mestalla fue, como estaba previsto, una olla a presión. Sin embargo, se logró el efecto contrario al perseguido. La velocidad se tornó en prisas, las ganas dieron paso a la ansiedad y todo ello terminó por atenazar a un Valencia que, además, pudo comprobar dos cosas: que el equipo está tocado tras el expolio del Bernabéu y que, pese al daño sufrido, los árbitros no le van a regalar nada en lo que resta de Liga. El de anoche, sin ir más lejos, encrespó los ánimos de una afición herida al negarse a abrir los ojos en las inmediaciones del área catalana, donde flagrantes derribos a Albelda u Oliveira quedaron impunes.

La baja de Aimar obligó a Benítez a cambiar su esquema, y eso es muy peligroso para un equipo que juega de memoria. En contra de lo ocurrido en anteriores partidos, esta vez Mista no fue la solución. El murciano exhibió una pertinaz tendencia a dejarse caer hacia el eje del ataque, asignado a Oliveira, generando tras de sí un hueco difícil de cubrir y desconcertando a sus compañeros, poco habituados a tener dos referentes en punta de lanza. La primera media hora fue un monólogo azulgrana. Saviola, Ronaldinho y Luis García se convirtieron en una pesadilla para Ayala y sobre todo Pellegrino. Con la pelota en su poder y el centro del campo bajo control, el Barça no sufría y era el Valencia el que jugaba al contragolpe, algo inimaginable en Mestalla. Los de Rijkaard, conscientes de sus limitaciones, hacen del sacrificio la mejor arma, y eso les reviste de una inesperada peligrosidad.

Mientras el goteo de ocasiones culés, y sobre todo la sensación de peligro que rondaba el área de Cañizares, sembraban el desasosiego, Benítez se desgañitaba. Sólo él parecía tener claro que había que recuperar la pelota y dinamizar las bandas. Rufete lo intentaba, pero en el fútbol no basta con las buenas intenciones. Vicente, por su parte, ni existía. El Valencia, sin embargo, salió de su ensimismamiento al filo de la media hora. Un grito de Baraja a Vicente rompió el hechizo. ¡Arriba! El vallisoletano decidió tomar el timón y su arranque racial desnudó a la defensa barcelonista, mucho más frágil de lo que anoche aparentó.

Xavi sacó bajo los palos un cabezazo del propio Baraja, Vicente por fin ganó la línea de fondo y, sobre todo, el equipo empezó a presionar. La comunión grada-afición era total y hasta los errores del colegiado contribuían a acentuar la sensación de que ahora sí podía pasar algo. El partido habría cambiado de un modo radical si Oliveira no hubiera fallado dos claras ocasiones en el tramo inicial del segundo periodo. Pero no era la noche del brasileño y, antes de que la llama de la reacción se apagase, Benítez decidió deshacer el entuerto. Había que volver al esquema clásico y recurrió a Sissoko. Pudo haber recurrido a un llegador como Angulo, pero prefirió la entrega del de Mali. Mista regresó a su demarcación natural y el Valencia se aprestó a jugar de memoria.

Pero el cambio táctico no fue suficiente. El Valencia seguía renunciando a las bandas y el Barcelona estaba lejos de desmoronarse. Cualquiera podía ganar... o perder. Baraja tuvo la victoria, aunque un remate suyo topó con el mejor Valdés. La moneda estaba en el aire y salió cruz. A un partido atípico le correspondía un gol no menos atípico. El destino quiso que el mazazo llegara de cabeza, por primera vez en la temporada, y que el verdugo fuera un ex valencianista, Gerard, quien correspondió al cálido recibimiento que le dispensó Mestalla renunciando a celebrar el gol. El 0-1 fue un palo demasiado grande. Al equipo de Benítez no le quedaba más capacidad de reacción. El recuerdo del Bernabéu volvió a planear sobre Mestalla, el rigor de un colegiado para el que no existían las áreas se convirtió en lastre y los últimos minutos se convirtieron en tormento para un Valencia que no merece tan duro castigo. El Madrid se escapa, aunque los blanquinegros no arrojarán la toalla... si el sistema lo permite.