Ficha de partido: 09.09.1990: FC Barcelona 3 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

FC Barcelona
FC Barcelona
3 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
López RekarteBeguiristain
10'
Koeman
31'
Fernando Gómez
38'
Carlos ArroyoQuique Flores
45'
Descanso
45'
Ferrer
49'
Stoichkov
57'
EusebioLaudrup
63'
Fernando Giner
65'
Emilio FenollMiguel Ángel Bossio
75'
Bakero
79'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

Gran entrada en el Camp Nou, rozando el lleno, para presenciar el primer encuentro del Barça en esta Liga. El equipo azulgrana estrenó uniforme y el estadio presentó un magnífico aspecto con su nuevo césped, ciertamente impecable. Bronca a la salida del Valencia que se reiteró al anunciarse el nombre de Roberto y cada vez que el ex-jugador azulgrana entró en juego. Zubizarreta y Fernando actuaron como capitanes. La tarde amenazó lluvia y la segunda parte se jugó con luz artificial. El Barcelona lanzó siete saques de esquina por sólo dos el Valencia, ambos en el primer tiempo. Arbitró el Partido Valdés Sánchez, del colegio Castellano-Leonés. Partido sin grandes problemas. Apenas un par de fueras de juego dudosos y de tarjetas amarillas, una para el valencianista Fernando, por protestarle y otra para el azulgrana Ferrer por una entrada sobre Nando.

Goles: Minuto 31 del primer tiempo. Acción de ataque azulgrana por la izquierda con centro raso de Goikoetxea hacia Koeman, que burla a dos contrarios y conecta un fortísimo disparo marca de la casa, desde el borde del área, que sorprende a Ochotorena: 1-0. Minuto 12 de la segunda parte. En plena fase de dominio y buen juego azulgrana, Ferrer lanza un fuera de banda rápidamente sobre Amor que profundiza sobre Bakero, éste centra atrás al interior del área y Stoichkov conecta un remate potentísimo que pone en pie al estadio. Jugada rapidísima, realizada al primer toque y de gran belleza: 2-0. Minuto 20. Arias lanza desde lejos una falta al interior del área barcelonista, donde Arroyo toca lo justo para descolocar a toda la defensa y permitir a Giner fusilar el gol: 2-1. Minuto 31. Fallo garrafal de Giner, que deja el balón en poder de Stoichkov para que éste centre y Bakero marque a placer, en lance casi calcado al segundo gol, pero con los protagonistas cambiados: 3-1.

El Camp Nou vibró como no recordábamos desde hace mucho tiempo. Está visto que esta nueva Liga ha marcado también un nueva frontera azulgrana, la frontera del optimismo. Entre los goles de Stoichkov, la victoria en Sarriá y la crisis del Madrid, visionada en directo desde Sevilla por TV, la afición blaugrana ha recobrado la fe en ese viejo sueño que se llama "alirón". Ahora empieza a verlo más factible que nunca y ya dicen que no hay "cátedra" como la de los graderíos. Ciertamente el comportamiento de la afición ayer fue ejemplar y confirmó que el mejor jugador azulgrana vuelve a estar en el cemento. Con este apoyo y esa convicción en el triunfo es muy dificil que el Barça sufra en el estadio los desagradables reveses del último Campeonato.

Toda visita del Valencia constituye un test duro y difícil para el Barcelona. La presencia del internacional Roberto en las filas che aderezaba el desafío con una ración extra de morbo que hizo de este encuentro un plato fuerte liguero. El Camp Nou,con su césped impecable y sus gradas casi llenas, era el mejor reflejo de ello. La salida del Barça, vivaz, ofensivo y con la ambición del triunfo a flor de piel, hizo el resto. El público se entusiasmó con Goikoetxea, con la recobrada solidez de una defensa más convencional, con la entrega del joven Ferrer y con cualquier posibilidad de aplaudir al equipo.

En el primer tiempo, sin embargo, el juego barcelonista careció de la profundidad necesaria como para dejar fuera de combate a un Valencia que vino tal como nos lo habían retratado: mucho estilo y poco punch. Digo yo que, sin Penev, es un equipo obviamente castrado en el aspecto ofensivo, pero no podía imaginar que tanto. Su única oportunidad del encuentro fue, curiosamente, tempranera y polémica. Un pase en profundidad sobre Eloy, que apareció solo en el área barcelonista, peor el árbitro invalidó el lance por off-side, aunque el linier no había levantado la banderita acaso por una dudosa posición de Nando al fondo de la zaga barcelonista. En cualquier caso todo el primer tiempo fue un toma y daca de un dominio azulgrana sin opciones de remate y un supuesto fútbol control valencianista, lento y con menos punch. En medio de este decorado, una ráfaga de inspiración: la acometividad de Goikoetxea que le permitió profundizar sobre Koeman y el cañonazo del holandés que hizo su primera diana de esta Liga. Un bonito gol, que no fue de falta ni de penalty sino de los de antes, de su etapa en el PSV, que es para lo que se le fichó.

Antes del descanso ya había muerto el morbo con Roberto porque el jugador aparecía perdido en una oscura labor centrocampista, como presunto secante de Bakero y sin ganas de complicarse la vida ni de lucimiento personal a la vista de la acogida de que fue objeto. No cabe duda de que el partido constituía una auténtica papeleta para el jugador internacional, cohibido por su marcha y las circunstancias que le rodearon y los comentarios vertidos en los últimos días para calentar su retorno. Se le vio encogido, como acomplejado y con pocas ganas de ser protagonista de un partido que le debió de parecer interminable.

El Valencia funcionó bien atrás, con un marcaje riguroso al hombre sobre Stoichkov y Laudrup y una apertura a los laterales que, sin embargo, no fructificaba en contragolpes reales. El Barça parecía tenerla sartén por el mango con su gol de ventaja, su cobertura a salvo de sustos y la caña de Stoichkov siempre a punto. Pero faltaba el golpe de genio que se vio en Sarriá al término de la primera parte y que hizo concebir esperanzas de un equipo con auténtica dimensión de campeón. Eso nos lo reservaban para más tarde.

En efecto, la reaudación del juego no pudo ser ni más espectacular ni más rutilante por parte de los barcelonistas, que pusieron cerco al área de Ochotorena y ofrecieron un pequeño pero intenso recital de quince minutos en el curso del cual, Laudrup lanzó tres trallazos magníficos, Begiristain estrelló un balón de gol en el poste y Stoichkov marcó el 2-0 que parecía sentenciar definitivamente el choque. De hecho así fue porque aunque el Valencia reaccionó con un inesperado gol en una de sus escasas aproximaciones de todo el encuentro, aquella ventaja azulgrana obligó al cuadro de Espárrago a un cambio de talante sobre el terreno de juego que fue su perdición. El regalo de Giner a Stoichkov y el consiguiente gol de Bakero fueron fruto precisamente de esas circunstancias.

Algo así cómo si el central valencianista se excusara por la diana lograda minutos antes en el marco de Zubi. En cualquier caso, un buen reflejo de lo que fue el partido y muy particularmente ese segundo tiempo, más emotivo e intenso, en el que el Barcelona apareció como una locomotora y puso de relieve que, cuando aprieta el acelerador, difícilmente puede encontrar réplica en un equipo español hoy por hoy. Vuelvo a insistir en esos 15 minutos porque ya no son producto de la casualidad sino que aparecen, encuentro tras encuentro, de una manera invariable y constante. Es la fase en la que el Barcelona decide sus triunfos y donde demuestra que a correr, a presionar y a jugar en el área contraria no le gana nadie por el momento.

La historia de este partido se ventiló en esa fase. El 2-1 y el 3-1 fueron más anécdota que otra cosa. Lo mismo que los cambios y los pequeños retoques estratégicos realizados con ánimo de conservar unos y de rectificar, los otros. El público, en definitiva, se lo pasó en grande y una amplia y casi perdida sonrisa pareció dominar el palco.