Ficha de partido: 25.08.2002: Valencia CF 0 - 1 Deportivo Coruña

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 1
Dep. Coruña
Dep. Coruña

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Roberto Ayala
3'
Fabio Aurelio
20'
Pablo Aimar
27'
Fran
31'
Carlos Marchena
43'
Descanso
45'
Francisco RufeteCarlos Marchena
45'
Mauro Silva
64'
Amedeo CarboniVicente Rodríguez
70'
CapdevilaFran
70'
DuscherValeron
73'
Juan SánchezPablo Aimar
75'
PandianiMakaay
85'
Víctor
90'
Final del partido
91'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Dep. Coruña

Records vs Dep. Coruña

Máximo goleador: David Villa (10 goles)
Goleador rival: Bebeto (5 goles)
Mayor victoria: 7 - 1 (23.01.1949)
Mayor derrota: 1 - 5 (19.02.1950)
Más repetido: 2-1 (14 veces)

Crónica

Esperar que un equipo limitado a la hora de marcar goles le hiciera un descosido a una defensa tradicionalmente sólida y decente era tan difícil como que a la mejor cobertura le marcaran tres goles en media hora. Una anomalía así de flagrante -o un milagro, según se mire- puede suceder en el fútbol. Dos en ocho días era imposible. Y por eso, el Valencia perdió el partido y la Supercopa. Por su empastre de Riazor. Tendrá que levantar copas de más fuste esta temporada. La más pequeña y escuálida se va a La Coruña. Con los condicionantes ya conocidos -tres goles iniciales en contra, expulsión temprana, ambiente arbitral, caídas en el área a ver si Iturralde tiene cargo de conciencia y pica, sobreactuación de todos los actores...-, el partido no es como las auditorías: no reflejan fielmente el estado de las cosas. No refleja el momento en el que se encuentran dos de los candidatos al título de liga. Aquello estaba sucio y desnaturalizado y habrá que esperar a Palma de Mallorca, sin tantas interferencias, para empezar a sacar conclusiones diferentes. Ayer, el Valencia le puso mucha voluntad y arrojo y el respetable se lo agradeció, pero para obrar el prodigio hacía falta un acierto superlativo que no se produjo. No pueden esperar otro inicio para la crónica: «Si el Valencia ya tenía difícil la remontada, más aún se le complicaron las cosas con la expulsión de Ayala en el minuto 2». Bueno se puso el personal con el árbitro después de mandarlo a la ducha por codazo del argentino a Makaay. Con todas las preguntas que se pueden hacer al respecto: ¿es normal romper un partido en el minuto 2?, ¿se le expulsa por el criterio de intencionalidad?, ¿era una agresión o uno de los múltiples codazos que se dan en un partido?, ¿le hacía falta Ayala meterse en ese berenjenal?, ¿lo expulsaron porque era Ayala y no otro?

El mal, sea quien sea su culpable o culpables, estaba hecho. Benítez intentó mantener sólo a Pellegrino como central, arropado por los laterales, pero como aquello no parecía funcionar, acabó por retrasar a Marchena, que Curro Torres y Fabio se fueran más arriba, que Baraja quemara más calorías de las previstas y hasta cambio de banda a los interiores. Con estos remiendos y estos vientos en contra, el Valencia cumplió con una primera mitad voluntariosa y meritoria. Que si, que el Deportivo lo tenía fácil para jugar a placer, pero como no lo hizo fue cómodo. Se vio obligado a poner los cinco sentidos, porque enfrente tenía un equipo presto a derrochar energías y a ponerles en apuros. Era de esperar, y así fue, una presión valencianista constante y era de esperar, y así fue, que fuera el Depor quien tuviera, a la contra, las mejores ocasiones, siempre salvadas por Cañizares. La de ayer era una noche abierta a todas las posibilidades y lo sorprendente fue acabar el primer tiempo sin goles.

Una de Cañizares antes de reanudarse el partido: cogió a Duscher por banda -había estado calentando en el terreno de juego- y le echó una perorata de un par de minutos. Era uno de los que, desde La Coruña, había calentado el partido de vuelta. Mientras, Rufete había sustituido a Marchena y Benítez mandó convirtió a Curro en lateral.

El partido siguió el mismo cauce: mucha voluntad, poco acierto y tantas ganas de caer cerca del área, que hasta las auténticas no se pitaban. Aimar se fue al suelo y el cabreo fue tan monumental, que un aficionado lanzó su teléfono móvil. Quedaban todavía muchos rifirrafes -uno gordísimo entre Molina y Aimar-, muchos lanzamientos de objetos y bastantes ocasiones para, por lo menos, meterle emoción al partido. Pero a cada minuto que pasaba, más se perdía el objetivo deportivo. Y en un fútbol tan profesionalizado había que empezar a reservar fuerzas y soldados para la liga. Sólo quedó tiempo para que los jugadores se siguieran calentando en escaramuzas locales.

Y para que el resultado se afeara con el gol-basura de Víctor. No hizo daño: los jugadores valencianistas tuvieron tiempo para saludar, congraciados con su equipo por el generoso derroche físico. No son agradables los partidos con tanto conflicto. Y lo peor es que todavía han de enfrentarse dos veces esta temporada. Eso, como poco.