Ficha de partido: 01.05.1983: Valencia CF 1 - 0 Real Madrid

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
Real Madrid
Real Madrid

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Salvador Ribes
31'
Metgod
38'
Miguel Tendillo
39'
Descanso
45'
Ángel CastellanosSalvador Ribes
58'
Darío FelmanPablo Rodríguez
68'
Javier Subirats
75'
IsidroJuanito Gómez
76'
PinedaSan José
76'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

Sucedió lo más inesperado. Lo que casi no cruzó por la mente de ningún aficionado. La carambola más extraña. Sí, perdió el Real Madrid, al que le bastaba un punto para proclamarse campeón y, lo que parecía más difícil, ganó el Valencia y... se salvó del descenso. Como rebote de pirotecnia futbolística no se puede pedir más.

El ambiente fue colosal. La intensidad del choque y la pasión de su desarrollo resultó indescriptible. Y eso que los comienzos no pudieron ser más sosos. Llega la noticia del gol canario en el Insular y el Real Madrid que se despliega como si se tratara de disputar un choque amistoso. Los pupilos de Di Stéfano se veían con el título en el bolsillo, pasara lo que pasara aquí y retrocedieron cómodamente líneas en un clásico 4-4-2 con Juanito y Santillana en punta.

Pese a que el Valencia tuvo una salida en tromba con disparo de Ribes que Agustín envió apuradamente a córner a los 35 segundos y un remate peligroso de Welzl a los 5 minutos de juego, lo cierto es que el cuadro local ponía más corazón que calidad y acierto en el envite, especialmente en la primera mitad de juego muy discreto y escasas emociones. Al pasivo repliegue de los madridistas se unía la incapacidad del cuadro local, impotente para abrir brechas en la bien nutrida cobertura visitante con marcajes pegajosos y un Metgod convertido en colosal baluarte.

Era un toma y daca insípido hasta que llegó el golazo de Tendillo. Entonces el campo fue un clamor y el hecho de que la reacción del Athletic en Canarias estaba ya tomando cuerpo aderezó hasta extremos de infarto lo que hasta entonces se desarrollaba rutinariamente. Un Real Madrid muy lento, técnico, reteniendo el balón y pivotando sobre Gallego había sido cogido a contrapié y todo el drama de este final de liga empezó a desatarse.

El Luis Casanova era una olla a presión en el entreacto del choque. Todo era especulaciones y el transistor se constituyó en el gran protagonísta de los graderíos. En el campo, leña y ente los espectadores, también. La cosa estaba al rojo vivo y la reprimenda de Di Stefano a sus hombres debió ser de aúpa porque en la segundia parte varió sensiblemente la decoración y, especiaimunte la imagen madridista.

A pesar de que a los 3 minutos Arias agarró un buen remate al larguero cuyo rechace no supo aprovechar Welzl (ahí pudo estar la anticipada sentencia para el Realísimo), lo cierto es que la reacción fue tajante. Bermeli pasó de ser de un espectador más a convertirse en el hombre más activo sobre el campo. Desde los 5 a los 30 minutos de este período el gol del empate rondó su marco y se cantó por tres veces en les graderíos. Primero en un «emparedado» a Juanito entre Carrete y Botubot que el árbitro sacó fuera del área cuando a muchos nos pareció haberse producido dentro. Luego en un cañonazo de Metgod devuelto por el travesaño y, por último, en un remate de Santillana que el meta local neutralizó in-extremis.

La madera comenzaba a convertirse en un factor clave en la suerte del choque y el partido, a ritmo vibrante, pasional, durísimo y con una intensidad poco corriente, iba entrando en un in-crescendo de emociones increíble. A los 57 minutos anotamos un centro de Gallego y un cabezado de Santillana que se nos perdió fuera por muy poco. Todos nos preguntábamos si el Valencia resistiría aquella defensa heróica, numantina, agobiada, de la que salía con largos desplazamientos con sus dos únicos hombres en punta.

Di Stéfano no mostraba emociones desde el banquillo, pero al entrar en el último cuarto de hora, sacó su pólvora de reserva en forma de doble relevo con Pineda e Isidro reemplazando a San José y Juanito. Koldo Aguirre, por el contrario, se desgañitaba dando ánimos a sus chicos, redoblando las medidas de precaución y de control en defensa. Fueron momentos de excitante emoción que llegaron al paroxismo cuando en el minuto 86, un balón suelto en el área local lo remató Santillana casi a bocajarro, el cuero tropezó en el cuerpo de Bermell, el rebote volvió a Santillana y el definitivo lanzamiento acabó siendo rechazado por el poste. No podía pedirse más. Aún no repuesto el público valencianista del susto, Solsona mandó un balón de oro, en el minuto 88, a Welzl, que no supo aprovechar. Al final, más brusquedades, tiempos muertos, abucheos a un árbitro que había perdido los papeles, noticias del transistor y... ¡el delirio!

Valencia fue como una fiesta de Fallas anticipadas y la cremà corrió a cargo de un Real Madrid que perdió, quizá, el título más increíble de su historia en favor del Athletic de Bilbao, que finalmente se coronó campeón. El gran choque de infarto de esta Liga respondió con creces a las emociones y expectación que prometía. Y la carambola, la gran carambola de este Campeonato incierto y apasionante como pocos, estuvo a la altura de las muchas sorpresas que nos había deparado en jornadas anteriores. Un histórico se salvó del descenso y un líder perdió un título histórico. Así de simple.