Ficha de partido: 11.11.1979: Atlético de Madrid 0 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

At. Madrid
At. Madrid
0 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Arteche
10'
Ricardo Arias
21'
Robi
31'
Descanso
45'
Enrique Saura
48'
Bermejo
52'
Higinio GarcíaRicardo Arias
54'
JaviGuzmán
70'
AguilarJuan Rubio
76'
Mario Kempes
77'
Rubén Cano
78'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Vicente Calderón
Aforo: 54.851 espectadores
Ubicación: Madrid / España 
Inauguración: 02/10/1966

Rival: At. Madrid

Records vs At. Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (16 goles)
Goleador rival: Luis Aragonés (12 goles)
Mayor victoria: 9 - 1 (13.09.1936)
Mayor derrota: 0 - 5 (10.11.1985)
Más repetido: 1-1 (20 veces)

Crónica

Noche fresca, entrada floja, como es costumbre en los partidos televisados, unos diez mil espectadores. Buen estado del terreno de juego del Estadio Manzanares. Reseñemos como incidencia del partido que a punto de terminar el encuentro, a falta de ocho minutos, comenzó la lluvia de almohadillas sobre el terreno de juego.

Goles: 0-1. Minuto 3 del segundo tiempo. Saura avanza por el centro del terreno, pasa a Kempes, éste le devuelve el esférico y aquél tira por bajo marcando el que sería gol de la victoria.

Las aguas siguen bajando muy turbias por el Manzanares. El Atlético continúa sin ofrecer a sus seguidores una victoria en campo propio y lo que es peor, ello es consecuencia de un fútnol desabrido, sin un patrón concreto, con mucha voluntad, pero sin acierto. Romo en las puntas, sin ordenador en el centro del campo y débil en la defensa. Un Atlético que Luis intenta remodelar, pero que necesita todavía de muchos toques para ofrecer esa auténtica imagen de equipo puntero. En cambio, el Valencia, que nunca abandonó su papel conservador, pero peligroso, no desperdició ocasión alguna para contratacar, sin abrir nunca resquicios en su defensa.

Los primeros 45 minutos fueron de presión rojiblanca, pero sin peligro para el marco que detenía Manzanedo. Un disparo de Bermejo se iba fuera y un remate de Ruben Cano a bocajarro lo despejaba Manzanedo a córner con una pierna. Se llevaban 6 minutos de partido, la tónica empezaba a perfilarse, y para mayor abundamiento, Bonhof lanzaba una falta que se le escaparía a Reina, sembrando el miedo en los graderíos, a pesar de la aparente calma que pretendía demostrar el guardameta. Poco a poco iban nivelándose las ocasiones. Pablo le cruzaba un peligroso balón a Reina, tras fallo del inseguro Arteche, que arrastraba tras de sí a toda la línea defensiva. Marcos ponía en aprietos a Manzanedo y al borde del descanso, una penetración de Rubio era cortada por Castellanos, reclamándose penalty con calor.

La reanudación del partido, tras el reglamentado descanso, acabó de desconcertar al Atlético. A los dos minutos de juego, Kempes le colocaba un perfecto balón a Saura y éste batía por bajo a Reina. A partir de entonces, el desconcierto rojiblanco fue en aumento. Ganas no le faltaban a Sus hombres, volcados sobre un Valencia que se encerró en su caparazón con auténtica maestría, aunque favorecido, eso sí, pero la carencia de remate de su oponente. Pero nada más. Otra jugada conflictiva al caer Cano desequilibrado dentro del área. De nuevo Cano llevó peligro a Manzanedo con un excelente cabezazo que lamió el poste y Quique, a dos minutos del final, lanzó un trallazo que se fue fuera ligeramente desviado.

El Atlético era como un toro bravo, que no se rendía, pero tocado de muerte por esa acción, aislada pero mortíferamente certera de un Valencia que jugó en este período mucho mejor, que no regateó esfuerzos y demostró hallarse en un estado de gracia que le convierte, si no cae de nuevo en irregularidades, en rival sumamente peligroso. No hubo figuras en este Valencia, lo mismo trabajó Kempes, soberbio en tareas de contención, defensa o ataque, como el novel Pablo, que recorrió mil y una millas tras el balón. Perfecto Tendillo marcando a Rubén Cano, y en general, el espíritu de sacrificio que Di Stefano parece haberle otorgado a su equipo.

De los rojiblancos, poco bueno que comentar, excepto la buena voluntad, eso sí, que no faltó, para intentar hacer bien as cosas.Pereira puso un poco de orden en aquel desaguisado y Rubio fue el delantero con más claridad de ideas, aparte el incómodo y constante acoso de Rubén Cano. El menos tres va a escocer, y mucho, en el seno rojiblanco.