Ficha de partido: 18.11.1978: Valencia CF 2 - 1 RCD Espanyol

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 1
RCD Espanyol
RCD Espanyol

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Eufemio Cabral
18'
Molinos
19'
Mario Kempes
33'
Descanso
45'
Arabi
49'
Darío FelmanLobo Diarte
49'
Daniel Solsona
50'
Eufemio Cabral
71'
Darío Felman
75'
AbadMolinos
80'
Amado
84'
Ricardo AriasDaniel Solsona
84'
AyfuchPavón
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Martínez (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Durante toda la semana había puesto especial énfasis José Antonio Irulegui en la necesidad españolista de esmerarse en los marcajes a los jugadores rivales en esta partido. La medida estaba justificada, tanto por la calidad intrínseca de los atacantes y los centrocampistas del Valencia, como por el excesivo número de goles que el Español había encajado en sus últimos partidos.

A la hora de la verdad, Irulegui fue consecuente con lo que había estado predicando a lo largo de la semana. Así, aparte de la anunciada reaparición ligera de Urruticoechea, el Español ha presentado en el Luis Casanova una formación de evidente corte defensivo. Fue tal no sólo por la reconocida especialización, en este sentido, de gran parte de sus integrantes, sino también por la forma en que éstos se situaron sobre el terreno. Como era de esperar, el Español enfocó el encuentro con sólo dos delanteros, Pavón y Marañón. Porque Arabí fue extremo, sí, porque jugó casi siempre cerca de la banda, pero no a la altura del campo que se supone habitual para un atacante. Le tocó cuidar de la vigilancia da Bonhof, quien, más que de centrocampista, jugó siempre tratando de entrar por el hueco que en la derecha del ataque local dejaba Saura al irse hacia el centro. Por eso Arabí estuvo a menudo frente a la banda, pero en la izquierda y en principio atrás. Luego, en una nueva demostración de su gran capacidad de desdoblamiento, el ibicenco acabaría constituyéndose en uno de los grandes protagonistas de la noche. Pero eso sería en ei segundo tiempo. En la defensa, Canito cuidaba de Diarte, Verdugo de Saura y Lanchas de Kempes. Misterios del fútbol. Lanchas, que últimamente no contaba para nada, tuvo la confianza necesaria de Iruiegui para que le fuera encomendado el mareaje del más valioso (por lo menos en teoría) atacante del Valencia. Cuando Felman sustituyó a Diarte y Kempes se convirtió en delantero centro, Canito pasó a encargarse de él y Lanchas de Felman.

No hubo en el centro del campo las aglomeraciones de otras veces. De hecho, sólo dos parejas fijas estaban siempre allí: Molinos y Solsona, y Longhi y Cabral. De modo que, aparte de los dos hombres libres habituales, esta vez Padilla y Castellanos, hoy gozaban de tal condición tanto Palmer como Fernández Amado, que sólo se encontraban cuando uno u otro tenía el balón. Y aun no en todos los casos.

Puestas así las cosas, podría pensarse en principio que el partido tendría un solo sentido, el de ataque del Valencia y defensa del Español. Así fue otras, veces, y basta recordar el 4-1 de hace dos años y el 3-0 del pasado. Pero este año ha sido muy distinto. Aparte de que algunos hombres del Valencia (sobre todo, Kempes y Bonhof) están lejos de su mejor momento y de que Diarte sigue declinando prematuramente, el Español de hoy ha sido un equipo muy difícil de batir. Se diría que la presencia de Urruti le ha devuelto su fisonomía de auténtico conjunto. Un conjunto sin grandes alardes técnicos, pero luchador y disciplinado. Aunque cabe añadir que táctica y técnicamente el equipo españolista ha brillado esta noche más de lo que acostumbra en el propio Sarria. Por eso no hubo en el campo la diferencia que se esperaba entre uno y otro equipo. Cuando el marcador estuvo igualado, el Valencia dominó, desde luego, territorialmente, pero sin ver las cosas muy claras, ni poder acabar nunca las jugadas.

Cinco minutos después de que hubiera marcado el Valencia y de que a continuación Cerveró desperdiciara una buena ocasión al lanzar alto el balón con Urruti fuera del marco, tuvo el Español la oportunidad de empatar a uno, cuando un preciso centro de Verdugo dejó a Arabí solo en el punto de penalty. Sin embargo, cuando el españolista paró el balón con el pecho para rematar, Botubot llegó para despejar a córner.

Poco tendría que esperar Arabí para conseguir marcar y dar al encuentro un sesgo inesperado. Nada más llevábamos cuatro minutos del segundo tiempo cuando se estableció el empate. La igualada vino a aumentar el enfado que el público valencianista había ya mostrado en el primer tiempo, incluso después del 1-0. Los jugadores locales evidenciaron entonces un mayor nerviosismo, pues no hallaban modo de penetrar individualmente por el buen marcaje a que los visitantes les sometían. Así, todo su dominio territorial se perdía en centros y más centros absolutamente imprecisos, puesto que la mayoría de ellos corrían a cargo de sus dos laterales, Cerveró y Palmer, que no son precisamente dos superdotados en lo técnico.

Paradójicamente, la expulsión de Cabral vino a resultar determinante en favor de su propio equipo. Un equipo que había visto como pocos minutos antes, a los 23 y a los 26, Urruti desbarataba sendos remates de Cabral y Ververó en las mejores intervenciones del partido. Cinco minutos después de que el Valencia quedara con diez hombres, sin tiempo aún para ver si le faltaba pie a la superación del Español, llegaba el tanto que inclinaba definitivamente el partido, en la repetición de una falta que le habían hecho a Kempes en la mitad del lateral izquierdo del área. El público, enfadado por la expulsión, tiró numerosos botes de cerveza, algunos de ellos mientras se lanzaba la falta, lo que hizo al señor Pes Pérez ordenar su repetición. El primer lanzamiento de Kempes había ido directamente fuera. El segundo fue a la cabeza de Feiman, que marcó el gol del triunfo.

Fue un mazazo, lógicamente, ese tanto para el Español, que no lo había merecido porque en el segundo tiempo había jugado mucho mejor que en el primero, llegando a superar en amplias fases al equipo local. Tras unos minutos de leve desconcierto visitante, que los locales tampoco se esforzaron en aprovechar, ya en el descuento llegarían las más claras ocasiones españolistas de todo el partido. Nada menos que cuatro en los escasos 4 minutos de esa lógica prolongación. En el minuto 45 Abad se quedó, solo, en posible fuera de juego, pero un defensa se cruzó a tiempo para ceder córner. A los 46, Marañón sorprendía con una gran media vuelta, que Pereira desviaba a córner. Y a los 48 el meta valencianista se lucía aún más al desviar, asimismo, un buen cabezazo de Arabí. Lanzado el balón desde la esquina, Marañón logró superar con su remate la salida del meta valencianista, y tuvo que ser Kempes quien alejara el balón desde cerca de la línea de gol.