Ficha de partido: 27.04.1975: RCD Espanyol 5 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
5 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
'Quino' Sierra
7'
Solsona
16'
Ortiz Aquino
26'
Aslund
29'
Cuesta
36'
'Gitano' González'Quino' Sierra
45'
Descanso
45'
Pep Claramunt
59'
Solsona
62'
Toni Ferrer DíazRafael Barrero
63'
Solsona
73'
Kurt Jara
88'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Martínez (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

La tabla de clasificación de la Liga, al llegar a estas alturas de la competición, acostumbra a ofrecer una gradación ya bastante clara y con el suficiente escalonamiento para especular sobre cuáles pueden ser los equipos comprometidos en la zona del descenso. Pero este año, la clasificación brinda ciertamente pocas claridades. Y si descartamos al lider y al colista, ambos ampliamente distanciados, observamos que se llegó a esta jornada con un apretado bloque de equipos, tan levemente diferenciados en puntuación, que todo aparece muy confuso.

En consecuencia, perder un solo punto en casa puede serle mortal a cualquiera y el Español, con un negativo en la cuenta no podía permitirse ni la menor vacilación. Los jugadores, con una muy clara consciencia de ello, plantearon su partido contra el Valencia con un ánimo muy combativo y una decisión de lucha verdaderamente impresionantes y que, además, surtieron efecto. No le faltó apoyo, eso es verdad. El público de Sarriá, dándose cuenta del compromiso que entrañaba la visita de los valencianos, acusando los numerosos toques de alerta de los medios de información y bien percatado de la gravedad del choque a través de las numerosas opiniones «avant match» de los protagonistas del mismo, acudió a Sarriá en gran cantidad y apoyó a los blanquiazules, sin ningún momento de desánimo durante todo el partido.

Pese a que el Español salió en tromba y creó situaciones de peligro desde el saque inicial, fue el Valencia quien se adelantó en el marcador. Quino, a los seis minutos, obtenía el primer gol de la tarde, aprovechando bien uno de los escasos momentos de confusión que tuvo la zaga blanquiazul. Como era inevitable, el gol en contra originó unos momentos de desconcierto y cuatro minutos más tarde, Claramunt, obienía el segundo para los visitantes, pero en situación antirreglamentaria oportunamente señalada por el árbitro. Fue a partir de este momento que el Español se lanzó a una ofensiva abierta, que ya no habría de ceder hasta llegar al descanso y con un rotundo y merecido 4-1 inscrito en el marcador.

Solsona, Ortiz, Aquino, Aslund y Manolín Cuesta fueran los autores materiales de los cuatro goles españolistas, pero es lo cierto que todo el equipo, en bloque, colaboró con eficacia a que ello fuera posible. Bien la defensa, con constantes desdoblamientos de los laterales en apoyo ofensivo y un medio campo insuperable, con un José María jugando a lo gran maestro y Solsona en tarde de genialidades sin cuento.

Tácticamente todo fue normal. Si acaso, tal vez pudiera señalarse que el intercambio de puestos entre Aslund y Marañón pareció crear una cierta conifusión en la línea de cobertura blanca y también cabe señalar, que de los dos marcajes clave planteados (Molinos sobre Carboneil, Lico sobre Solsona) mientras el local resultó operante, el valenciano fracasó plenamente. Solsona jugó como, donde, cuando y cuanto quiso, mientras que el capitán valencianista, sólo en contadismas ocasiones alcanzó a escapar al riguroso control de Molinos.

Este fue el secreto, secreto a voces, de que el Español tuviera siempre en sus manos la batuta y supiera además empuñarla con éxito. Cuando un equipo llega al des canso con un 4-1 a su favor, no hay nada que pueda impedir que emprenda la continuación a un ritmo menos enfebrecido. Pese a ello, el Español siguió atacando y con algo más de acierto a la hora del remate pudo haber ampliado el tanteo en tres claras ocasiones durante los primeros diez minutos. Merece ser recordado sobre todo una doble pared Solsona-Ramos de primer que finalizó con un centro mortal del primero que Aslund cabeceó fuera cuando el gol se daba por seguro.

Al borde el cuarto de hora el Español es sancionado con el castigo máximo (hubo zancadilla a Sergio sí pero sin el 4 a 1 en el marcador tal vez Orrantía hubiese sido menos riguroso...) y Claramunt lo convirtió en el segundo gol valenciano. La réplica blanquiazul es fulminante el acoso sostenido y cuatro minutos más tarde llega el quinto gol obra de Solsona que ha dejado irremediablemente sentenciado el partido. Hubo todavía otro gol forastero én el último momento y un 5-3 final que a nuestro modo de ver falsea hasta cierto punto la superioridad y el mando españolista que mereció una más clara rúbrica.

El Español ha salvado pues el primero de los escollos que se le presentaban en ese patético «rush» liguero que afecta a buen número de equipos. Pero aparte de salvarlo lo que merece consignarse es que lo ha hecho con autoridad, con recobrado aplomo, en excelente forma sus hombres clave y cooperando los demás en meritorio esfuerzo. El bache, el temible bache que pareció acusarse durante unas semanas diriase superado y los blanquiazules, sin distraerse ni un solo momento claro está, enfocan ese comprometido tramo final de la competición con ilusión y fuerza que parece habrán de resultar suficientes.