Ficha de partido: 25.02.1992: Valencia CF 0 - 0 Real Madrid

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 0
Real Madrid
Real Madrid

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Paco Camarasa
32'
Descanso
45'
Villarroya
61'
Rommel FernándezPaco Camarasa
73'
MaquedaHagi
83'
Luis EnriqueLlorente
94'
Final del partido
95'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Real Madrid

Records vs Real Madrid

Máximo goleador: Mundo Suárez (13 goles)
Goleador rival: Raúl (17 goles)
Mayor victoria: 6 - 0 (09.06.1999)
Mayor derrota: 0 - 6 (25.12.1932)
Más repetido: 1-2 (26 veces)

Crónica

Lleno hasta la bandera en el Luis Casanova de Valencia para este encuentro de vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey de fútbol. El Madrid llevaba una ventaja de 2-1 del partido de ida, que le bastó ante el 0-0 de la vuelta. Recaudación de 67 millones de pesetas. Lanzamiento de numerosos objetos, especialmente naranjas, sobre el césped a lo largo de encuentro, hecho que provocó que el árbitro amenazara con la suspensión. Un objeto, probablemente una moneda, golpeó la ceja derecha del colegiado en el minuto 53, lo que provocó una corta interrupción del partido, aunque Urío apenas quiso asistencia médica. También el madridista Michel recibió un impacto cuando iba a lanzar un córner. El Valencia fue saludado con tracas y petardos a su salida al terreno de juego. El cuadro local, que vistió de blanco, lanzó once saques de esquina, por cuatro el Real Madrid, que vistió completamente de azul.

El Real Madrid supo sacar provecho de la ventaja obtenida en el encuentro de ida de cuartos de final (2-1) y con el empate a cero de anoche en el Luis Casanova consiguió el pase a las semifinales de la Copa del Rey. En un partido bronco y no exento de brusquedades, los dueños de casa no supieron batir la portería de un inspiradísimo Paco Buyo, que con dos paradas espectaculares a sendos remates a bocajarro salvó al Real Madrid de lo que hubiera sido una derrota segura. Lo mismo puede decirse de Sempere. El meta valencianista se lució también en un par de ocasiones, lo que permitió llegar al final del encuentro (alargado nada menos que cinco minutos por Urío Velázquez) con la emoción por todo lo alto.

El planteamiento de Guus Hiddink, que un par de días antes del encuentro había renovado su contrato con el Valencia por una temporada más, fue acertado. Puso a Penev en punta, peleándose con Rocha o Chendo (según la zona por donde se moviera), con Eloy en funciones de mediapunta y Tomás entrando desde atrás por el centro. La baja de Quique Sánchez, causada por problemas respiratorios, la suplió con Roberto en una posición más retrasada y escorada a la derecha, una posición que conoce de su última etapa en el Barça, primer año de Cruyff en el banquillo azulgrana.

Butragueño, único punta del Madrid, lidiaba con Arias, Camarasa y Boro en un duelo a todas luces desigual. Beenhakker sorprendió con la inclusión en la alineación titular de Paquito Llorente, quizá buscando ese juego por las bandas del que el equipo adolece desde la desaparición de Gordillo. Con tantas precauciones por ambos bandos, lo normal es que la primera parte se cerrara con sólo un par de jugadas de auténtico peligro. La primera, a los 20 minutos, un remate alto de Eloy tras un centro de Tomás, la otra, el primer paradón de Buyó, lanzándose felinamente a la derecha para desviar el derechazo a quemarropa de Fernando. Y al descanso.

En el segundo tiempo las intenciones de uno y otro quedaron aún más patentes. El Valencia salió a un ataque tan decidido como irresponsable, jugándose el todo por el todo, mientras que el Madrid, que perdería a Hagi (su mejor hombre en la primera mitad) primero por cansancio y luego por lesión, se metía atrás para dejar que el reloj jugara a su favor. Leonardo dio un aviso de lo que vendría con un derechazo de volea a los tres minutos. Y Tomás obligó a otro lucimiento de Buyo a los 25 minutos, con un remate bombeado de su pierna derecha que el portero gallego atenazó entre sus manos adornando la caída.

Sin embargo, el Valencia fue perdiendo gas. Rocha podía con Penev, y las subidas de Leonardo, pese a ser muy bonitas a la vista, no aportaban grandes dosis de peligro. El Madrid, ahora con espacios para mover el balón, se estiró al contraataque, con Michel "borrado" en el primer tiempo, en funciones de lanzador. Así, sobre la media hora Sanchís remató alto un balón que olía a gol, y siete minutos más tarde Llorente, con un zurdazo dentro del área chica, le dio la oportunidad a Sempere de ganarse los titulares de la prensa del día siguiente.

Las cosas se ponían difíciles para el Valencia, y Hiddink decidió dar entrada a Rommel Fernández. El panameño, estandarte de la artillería aérea che, que completan Pene, Boro, Roberto y Camarasa, hombres que van muy bien por alto, salió a comerse la nuca de sus rivales. Pero, claro, para rematar de cabeza alguien tiene que levantar el esférico desde las bandas. Y por ahí fallaron los locales.

Roberto tuvo el 1-0 en sus botas a los 39 minutos, cuando remató por encima del travesaño un balón colgado tras un lío en el área valencianista. Y ahí se acabaron los cartuchos del Valencia. A partir de entonces, ya con Maqueda sobre el terreno en lugar de Hagi, el Madrid se dedicó a tener el balón en su poder todo lo que le fue posible y a perder todo el tiempo permitido después de cada entrada del rival. Incluso Butragueño pudo sentenciar en el minuto 90, cuando Michel le sirvió un balón de oro desde la izquierda y, solo ante la portería, remató con el pie derecho para que Sempere, muy atento al vuelo del "Buitre", desbaratara el peligro.

Luego el árbitro alargó cinco minutos, que sirvieron tan sólo para que el público se excitara aún más (lanzó objetos durante casi todo el encuentro, e incluso uno alcanzó a Urío en la cabeza). Porque el fútbol ya estaba en los vestuarios desde ese último disparo de Butragueño, esa parada de Sempere.