Ficha de partido: 30.04.2005: CD Numancia 1 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

CD Numancia
CD Numancia
1 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Miguel Ángel Mista
42'
Descanso
45'
Marco Di VaioMiguel Ángel Mista
55'
Vicente RodríguezFabio Aurelio
55'
Pignol
72'
Momo SissokoRubén Baraja
76'
Tevenet
76'
PalaciosPablo Sanz
79'
Graff
82'
Vicente Rodríguez
82'
JuanpaJuanlu
84'
MarioTevenet
84'
Pablo Aimar
86'
Momo Sissoko
87'
Carlos Marchena
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Los Pajaritos
Aforo: 10.025 espectadores
Ubicación: Soria / España 
Inauguración: 14/01/1999

Rival: CD Numancia

Records vs CD Numancia

Goleador rival: Barkero (1 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (13.10.1999)
Mayor derrota: 1 - 2 (08.03.2009)
Más repetido: 3-0 (2 veces)

Crónica

Un gol de penalti, marcado por Vicente a ocho minutos del final, permitió al Valencia salvar un punto en casa del colista y dormir provisionalmente como equipo de Champions. Sin embargo, el empate ante un rival desahuciado y la pobre imagen ofrecida hicieron al Valencia rozar el ridículo en Los Pajaritos, donde el Numancia llegó incluso a mandar en el marcador tras el gol anotado por Tevenet (76’). Triste, tanto como preocupante, fue el puntito obtenido ayer por el Valencia en su visita a Soria, donde no pudo con el modesto, limitado y casi descendido Numancia. El empate no puede esconder que el equipo de Antonio López rozó el ridículo más espantoso. Recordó al Valencia de antaño, capaz de resucitar al rival más débil, algo que ha hecho esta campaña en varias ocasiones. La de ayer, una más.

Y es que este equipo pide la hora, se ha quedado sin gasolina, sin oxígeno y, como consecuencia de ello, sin ideas. Es un conjunto vulgar, al que no se le puede demandar exigencia alguna. Hace lo que puede, que es bien poco, y así le va. No valen justificaciones ni excusas para algunos futbolistas que se arrastran o deambulan por el campo. El primer tiempo fue muy flojito por parte de un Valencia que no transmite nada. El Numancia, en su modesto papel, cumplía. Garra, anticipación y balones largos intentando buscar la espalda y sorprender. Los de López, sin embargo, bajo mínimos. Parecen fundidos, aturdidos. No hay ideas y mucho menos precisión. No se adaptaron a las reducidas dimensiones del campo y el balón se les iba una vez tras otra.

Todo ello a pesar de que el inicio fue esperanzador, con un remate con la cabeza de Ayala, a la salida de un córner, dando el primer aviso. Pero a medida que pasaron los minutos, el bajón fue en aumento de forma alarmante. Baraja daba síntomas de inspiración, de frescura, pero cada envío no encontraba nunca al compañero; se iba fuera o lo recibía el contrario. Aimar, muy intermitente, pareció el Guadiana. Está obligado a mucho más. Y como las bandas tampoco funcionaron, era imposible asustar siquiera al meta Juanma. Fabio, un par de centros y poco más. Angulo, el efecto gaseosa; protagonizó acciones de brío y de genio, peleando y recuperando el balón, que luego perdía o cedía a quien no debía. Mista, nada en el área rival y muy poquito fuera de ella.

Al Valencia lo aguantaba un Albelda poderoso. Contundente cuando hizo falta y capaz de echar una mano en cualquier zona. Se plantó en la medular y se hizo dueño de la situación. Tuvo arrestos para ayudar en las bandas, tapar cuando hizo falta y hasta sacar un par de balones muy peligrosos de su propia área. Junto al valenciano, Marchena y Ayala eran la escolta de lujo, mientras los laterales sufrieron demasiado, en especial un Caneira flojito, incapaz de atar en corto a Juanlu. El descanso se pedía a gritos. Era lo mejor que podía pasar, con la esperanza de que la charla del técnico remediara en lo posible el desaguisado. ¡Vaya primer acto!

Tras el descanso se animó ligeramente el partido. No es que hubiera brillantez, pero sí al menos más ganas por parte de unos y otros, lo que hizo que se acercaran con mayor reiteración a ambas porterías. Aunque es cierto que fue el Numancia quien más apretó por momentos. Primero, Baraja, con picardía, mandó el balón al poste. Después poco más, salvo un remate y un intento de Di Vaio, aunque la mejor ocasión, doble, la tuvieron el italiano y Aimar, pero ninguno llegó a conectar con el balón enviado por Caneira. Los de casa, viendo que este Valencia es incapaz de asustar a nadie, le echaron arrestos, ganas, vergüenza y se comieron a un rival que aspira a la Champions por nombre y por historial, nunca por lo que demostró ayer. Llegó el gol de Tevenet, perfectamente fabricado, y el sonrojo valencianista. A partir de ahí fue un querer y no poder, hasta que se produjo el penalti. Vicente pidió de inmediato el balón, lanzó y obtuvo el mejor regalo en el día de su vuelta.