Ficha de partido: 27.10.2005: Valencia CF 0 - 2 Sevilla FC

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 2
Sevilla FC
Sevilla FC

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Luis Fabiano
19'
Fabio Aurelio
31'
Descanso
45'
Roberto Ayala
47'
Patrick KluivertMarco Caneira
56'
KepaLuis Fabiano
62'
PuertaAdriano
73'
Hugo VianaRubén Baraja
80'
JordiSaviola
82'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Sevilla FC

Records vs Sevilla FC

Máximo goleador: Mundo Suárez (28 goles)
Goleador rival: Campanal (20 goles)
Mayor victoria: 8 - 0 (17.10.1943)
Mayor derrota: 3 - 10 (13.10.1940)
Más repetido: 2-0 (26 veces)

Crónica

La fecha elegida para perder no fue la adecuada. Había demasiados sentimientos en la grada y el Valencia ya se veía en lo más alto de la tabla. Cualquier otro día molesta, pero ayer el dolor de la derrota se multiplicaba. Y esto fue lo que ocurrió. Desde el primer momento se intuyó que la cosa no marchaba bien. Al final, el equipo de Mestalla ofreció las ocasiones y el Sevilla, los goles. Poco se le puede reprochar al Valencia. Hizo lo que debía. Baraja canalizó el juego de ataque y las acciones llegaban por las bandas. Es lo que hay que hacer. Pero ayer la efectividad se tiñó del blanco sevillista y abandonó al tricolor valencianista.

Hubo minutos en que las ocasiones llegaban por oleadas. Villa, que había acertado durante seis partidos seguidos, monopolizó el duelo con Palop, pero en esta ocasión no salió victorioso. El arquero de l’Alcúdia lo paró todo. Conforme pasaban los minutos se agrandaba su figura. Eligió el feudo en el que no logró triunfar. Por ahora lo está haciendo en Sevilla, pero ayer le dio el disgusto a una afición que lo adora. Y es que hay días que todo se tuerce. Si primero Luis Fabiano acertó en un taconazó propio de Van Basten, el tanto que derrumbó al Valencia fue el de Ayala. Sí, Ayala. En propia meta. Un hecho injusto para un futbolista que se merece todo.

Quique incluso se la jugó con Kluivert. El holandés, si está bien físicamente, es de los que marcan diferencias. Pese a su escasa preparación física, el ex barcelonista ofreció acciones de mérito y apoyó en ataque a un Villa que por momentos se desesperaba. Le aguardaba el récord anotador de Mundo, pero se tuvo que conformar. La fortuna no acompañaba. Nada se pudo hacer. En la primera fase el Sevilla rentabilizó sus dos únicos remates. En el segundo de ellos acertó Luis Fabiano. Eso sí, con maneras de crack. Un taconazo sirvió para batir a Cañizares. El brasileño contó con la inestimable ayuda de Caneira, que en ningún momento quiso intervenir en la jugada, mientras Adriano llegaba a línea de fondo para asistir a su compatriota.

El resto de la primera fase sólo tuvo color valencianista. Careció de la fluidez que ofreció en el Santiago Bernabéu, pero hizo el juego que debía. Cuando Baraja canaliza el ataque del Valencia todo es más fácil. Algunos pases suyos merecieron algo más. Además, los futbolistas se han puesto un imán en sus botas. Es lo que busca Quique. Poseer el balón y ofrecerlo con sentido. Y si es Aimar el que recibe el esférico el peligro se intuye. Ni el gol sevillista descompuso al equipo. Siguió a la suyo y las ocasiones llegaron. El argentino y Villa fueron los que pudieron nivelar el choque. Incluso Aimar tuvo opción de marcar en un cabezazo entre las torres sevillistas. Fue un ejemplo del empeño en acertar ante Palop. Fue lo único que faltó. Nada más. Y eso que el Sevilla defiende como nadie. No pierde jamás la posición, aunque Aimar, que casi siempre cae a la banda izquierda, pudo disuadir a su marcador en alguna ocasión. En esa zona, entre el argentino y Vicente provocan pavor. En cambio, la banda contraria dejó más que desear. Ni Caneira ni Angulo lograron su cometido. El portugués parecía encontrar un muro en la línea del centro del campo y ahí el asturiano carecía de abastecimiento.

El Valencia siguió chocando con la fortuna en la segunda mitad. Cuando aún algunos aficionados se apostaban en sus asientos llegó el colmo de la mala suerte con el tanto en propia meta de Ayala. Pero el grupo de Quique apuntó en ese momento maneras de equipo líder. Siguió a lo suyo y las ocasiones fluían sin cesar. Villa, Aimar, Kluivert y Ayala pudieron sorprender a Palop, pero es que fue imposible. La afición así lo entendió. Al acabar el choque los aplausos apagaron los escasos pitos que se oyeron. No podía ser de otra manera. En ocasiones anteriores, con más escasez de fútbol y menos ocasiones las victorias han llegado, pero frente al Sevilla no se logró. Un accidente que ofreció rasguños fáciles de curar.