Ficha de partido: 16.04.2006: Valencia CF 4 - 0 RCD Espanyol

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
4 - 0
RCD Espanyol
RCD Espanyol

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Sergio Sánchez
26'
Fabio Aurelio
35'
David Villa
39'
Descanso
45'
Costa
60'
Costa
60'
JuanfranLuis García
61'
Luis García
65'
Roberto Ayala
66'
Miguel Ángel MistaFabio Aurelio
67'
Miguel Ángel Mista
69'
Edu GasparDavid Albelda
73'
ItoDe la Peña
73'
PandianiTamudo
73'
Jorge LópezDavid Villa
77'
Rubén Baraja
86'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Si alguien quiere ver goles que acuda a Mestalla. Es el sitio perfecto. 12 tantos en dos partidos. De ellos, nueve a favor del Valencia. Así no hay quien le gane. El Cádiz encajó cinco y ayer el Espanyol se llevó cuatro en el capirote. Los jugadores catalanes parecían un paso de Semana Santa. Muy ordenados pero escasamente competitivos. Pasaron de formar parte de la Cofradía de la Pasión a la de los Afligidos. Del éxtasis copero a la realidad liguera a la que le trasladó un Valencia que se aferra a la segunda plaza liguera.

El conjunto de Quique se zampó la mona de Pascua en cuatro bocados. Fueron suficientes. Efectividad total y regreso a Mestalla de Carboni. Para qué más. En lugar de una despedida bien pareció la vuelta de un chaval tras una cesión. El italiano se marcó un partidazo antológico. Dio el pase a Villa en la jugada del penalti y fue partícipe en la expulsión de Eduardo Costa tras una entrada del brasileño sobre el de Arezzo. Lo hizo todo y bien. Fueron momentos puntuales en una tarde de gloria. Y es que muy pronto se apreció que al Valencia iba a hacer saltar la comba al Espanyol. Lo dominó de principio a fin. Sólo cuando De la Peña se desperezaba aparecía el Espanyol. Pero esto únicamente ocurrió durante diez minutos en la primera mitad. Salió exhausto al césped y tras el tramo de subidón, el equipo blanquiazul volvió a entrar en un profundo sueño del que ya no despertó.

Bueno, de vez en cuando abría los ojos para que Cañizares se luciera en un disparo de Zabaleta y para comprobar que cuando Baraja dirige al Valencia el fútbol se convierte en un juego de niños. Qué fácil lo hace todo. Se dedicó a abrir el juego a las bandas y por allí los dúos Miguel-Angulo y Carboni-Fabio Aurelio se hartaron de colgar balones al área para que Villa y Regueiro vivieran un día de fervor. Pero estos estuvieron muy fallones. El asturiano sólo disfrutó del lanzamiento de penalti cometido sobre él mismo, pero en la segunda mitad falló un gol clarísimo en la línea de gol, mientras que el uruguayo también erró una vaselina a escasos dos metros del arquero Gorka.

Menos mal que no hizo falta que los delanteros del Valencia afinaran la puntería. Baraja insistía en asumir en su persona la magia que habitualmente comparte con Aimar. El vallisoletano seguía al pie de la letra la partitura dictada por Quique. Recibía el balón de los defensas y, tras alzar la vista, hacía la vida más fácil a sus compañeros. Y es que muy pocos están capacitados para poner el balón en el pie de un compañero desde la distancia que sea. Baraja sí. Las notas iban sonando y sólo había que esperar que alguna de ellas resonara con más fuerza. Y lo consiguió Ayala de cabeza. El argentino ha vuelto tras su lesión con la misma fuerza de siempre. Apareció de la nada en un centro de Villa y se elevó majestuoso para sentenciar la victoria, la tercera consecutiva.

Ahora ya tocaba disfrutar. La Semana de Pasión, empañada con la enfermedad de Aimar, se cerraba con fútbol del bueno y con estadísticas para romper. Mista no dejó pasar la oportunidad y anotó tras casi un año de sequía. El partido se acabó y ambos técnicos decidieron que era el momento de resguardar sus figuras más estratégicas, aunque Quique prefirió que Mestalla disfrutara hasta el final de Baraja. Y el internacional no quiso dejar mal a su entrenador con el tanto que cerró la cuenta. Sacó un zurdazo imparable para conseguir su tercer gol en la Liga y dejar al Valencia a ocho puntos del quinto clasificado.