Ficha de partido: 19.12.2006: Valencia CF 3 - 1 RCD Mallorca

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
3 - 1
RCD Mallorca
RCD Mallorca

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Ballesteros
29'
Nunes
29'
Curro Torres
31'
Vicente RodríguezAsist: David Villa
37'
Descanso
45'
David Silva
55'
David VillaAsist: Vicente Rodríguez
56'
Fernando MorientesDavid Villa
58'
Rubén Baraja
62'
Jankovic
64'
VíctorBasinas
64'
Joaquín SánchezDavid Silva
67'
TuniJankovic
71'
David Navarro
74'
Fernando MorientesAsist: Miguel Ángel Angulo
81'
Hugo VianaRubén Baraja
81'
Raúl Albiol
85'
Jonás Gutiérrez (Pen.)
86'
MaxiJordi
88'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia (Valencia) 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Mallorca

Records vs RCD Mallorca

Máximo goleador: Silvestre Igoa (7 goles)
Goleador rival: Morey (3 goles)
Mayor victoria: 8 - 0 (07.05.1950)
Mayor derrota: 0 - 4 (19.02.1961)
Más repetido: 1-0 (10 veces)

Crónica

Tercer triunfo consecutivo del Valencia . Tras las victorias frente al Dépor y el Zaragoza, ayer el que sufrió a los blanquinegros fue el Mallorca (3-1), con goles de Vicente, Villa y Morientes. El equipo de Quique ya es sexto, igualado a puntos con el Zaragoza, que es cuarto. Mientras, Cañizares renueva dos años y Albelda está a punto de ampliar su contrato.

El Valencia se marcha de vacaciones navideñas con el objetivo que perseguía cumplido. Tras la victoria frente al Deportivo, que marcó el punto de inflexión, se aspiró a cerrar el año sumando los seis puntos siguientes, única manera de comenzar la escalada hacia los puestos acordes al potencial del equipo. Y se ganó en Zaragoza. Después de la reciente victoria en La Romareda quedaba un único objetivo: superar al Mallorca, algo más que asequible recibiéndolo en Mestalla y a descansar. Y lo consiguió. Sin brillantez, especialmente en el primer acto, pero sumó los puntos, que era de lo que se trataba. Ahora el equipo se ha situado sexto, pero igualado a puntos con el Zaragoza, que ocupa la cuarta posición.

El descanso navideño vendrá bien, a pesar de que el equipo había entrado en una buena racha, de resultados más que de juego. Pero hay futbolistas que necesitan parar, tomar aire, y por eso anoche, en cuanto cayó el segundo gol, Quique mandó a la ducha a Villa y después a Silva. Vicente sacó del sopor a los aficionados, cuando la mayoría deseaba el final del primer acto, porque nada digno de mención habían ofrecido hasta entonces unos y otros. El internacional valenciano peleó por un balón servido por Villa al que, en otras circunstancias, hubiera renunciado. No lo hizo, llegó y le pegó con rabia para colocarlo en el interior del portal defendido por Prats.

Faltaban apenas seis minutos para el intermedio y el gol pareció despertar a los jugadores de Quique, en muchas fases de este primer acto a remolque del movimiento de balón que hacían los mallorquinistas. No había sincronización en los locales, que erraron excesivamente en los desplazamientos del esférico, en ocasiones sin demasiado sentido. Y es que el Valencia no estuvo fino. Incluso hubo momentos en los que algunos de sus hombres mostraron cierta apatía, tal vez relacionada con cansancio. Por momentos daba la impresión de que estaban pensando más en marcharse de vacaciones, sin estar centrados en el partido.

El gol de Vicente pareció desperezar a algunos y apenas un par de minutos más tarde Villa no se lo pensó para tratar de sorprender a Prats desde media distancia. El zurdazo del asturiano, raso, se marchó fuera por muy poquito. Y cuando se jugaban los minutos de prolongación fue Albiol el que lo intentó. También con la izquierda, desviando el meta isleño a córner. El Valencia funcionó tan solo a base de arreones, de golpes de genio, pero casi nunca coordinado. Ni siquiera encontraba el rumbo con las permutas de posiciones llevadas a cabo por Angulo y Silva. Ni con la movilidad de Villa. Ni con los desplazamientos de Baraja. Y el pobre espectáculo que se presenciaba hizo que desde las gradas aparecieran tímidos silbidos.

Por fortuna, enfrente había un rival atrevido, osado en ocasiones, pero falto de pegada delante y también de calidad. A pesar de ello, los de Manzano, que siempre dieron la cara, nunca se resignaron. Intentaron irse en busca de Cañizares al que, sin embargo, no le hicieron trabajar apenas. Toda la pólvora del cuadro balear se resumió a disparos lejanos la mayoría y, por lo tanto, sin peligro. La tónica con que se inició el segundo periodo fue muy similar a la vista con anterioridad. Menos mal que Villa lo hizo fácil a la hora de marcar el segundo gol y dejar sentenciado el choque. En la acción, el asturiano y Vicente intercambiaron los papeles del primer tanto.

A partir de ahí, Quique se apresuró a dosificar a algunos de sus hombres. El encuentro estaba tan cómodo como decidido y nada corría peligro. El juego del Valencia mejoró, aunque muy ligeramente. Con cuentagotas. Sólo cuando Silva, en su sitio, inició acciones. Poco más. El buen gol de Morientes y el del Mallorca, de penalti, cuando no quedaba tiempo para más. El objetivo se cumplió y, con 27 puntos hay que buscar ahora superar los 30 cuando toque a su fin la primera vuelta del campeonato.