Ficha de partido: 03.11.2007: RCD Mallorca 0 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Mallorca
RCD Mallorca
0 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Miguel BritoAlexis Ruano
4'
Emiliano Moretti
9'
Marco Caneira
22'
Basinas
44'
Descanso
45'
Fernando Morientes
45'
Jonás
58'
Manuel Fernandes
58'
Fernando Morientes
61'
CastroBasinas
70'
Miguel Ángel AnguloVicente Rodríguez
73'
Ballesteros
74'
VíctorJonás
76'
Javier ArizmendiJoaquín Sánchez
78'
Fernando Navarro
92'
Final del partido
93'

Estadio



Nombre: Iberostar Estadi
Aforo: 23.142 espectadores
Ubicación: Palma de Mallorca (Baleares) / España 
Inauguración: 1999

Rival: RCD Mallorca

Records vs RCD Mallorca

Máximo goleador: Silvestre Igoa (7 goles)
Goleador rival: Morey (3 goles)
Mayor victoria: 8 - 0 (07.05.1950)
Mayor derrota: 0 - 4 (19.02.1961)
Más repetido: 1-0 (10 veces)

Crónica

Óscar Fernández no olvidará su paso por Mallorca. Se despide del banquillo valencianista con el alegrón de un triunfo importante y la satisfacción de haber enmendado el traspié dado ante el Madrid. Volvió al esquema habitual y, sin jugar bien, el Valencia fue otro. No tuvo excesiva chispa, ni velocidad ni contragolpe, pero, ante un mediocre y atolondrado Mallorca, le bastó con dos ocasiones para ganar. Además, volvieron Fernandes y Vicente, aunque la mala noticia llegó con la grave lesión de Alexis.

El Valencia, que volvió a sus orígenes al recuperar la indumentaria totalmente blanca, no fue el lamentable equipo que se vio ante el Real Madrid. El joven técnico de Mestalla se olvidó del rombo, tal vez al jugar a domicilio, y diseñó un conjunto más acorde a lo que desde hace años viene siendo este equipo. Recuperó la pareja de medios centro, con Albelda y Fernandes, y el bloque estuvo más arropado. Enfrente, claro, no estaban los de Schuster. Era un Mallorca con ganas pero sin la lucidez necesaria como para ponerse por delante en el marcador.

El partido, sin embargo, no empezó bien. A los dos minutos y medio se lesionó Alexis, sustituto de Albiol, y el técnico valencianista tuvo que dar entrada a Miguel, al que había dejado en el banquillo a la espera de tiempos mejores del irregular futbolista portugués. La restructuración en la defensa hizo que la pareja de centrales -Caneira y Helguera- resultara inédita.

Y, precisamente, de las botas de Miguel salió el balón que Morientes, desapercibido desde el inicio, convirtió en gol, con la inestimable colaboración del meta suplente local, Lux, sustituto ayer del sancionado Moyá, expulsado en Riazor. La copia, mala, del Loco Gati se comió el esférico para satisfacción valencianista, ya en tiempo de prolongación del primer periodo.

A todo esto, el Valencia no había hecho nada. Lo justito. Y con eso se fue al descanso con ventaja, habiendo dispuesto además de un par de lanzamientos a balón parado, desaprovechados, y reclamando un penalti, ciertamente dudoso, de Ibagaza a Silva. Pudo haber empujoncito del argentino que el canario, en cuanto notó el contacto, colaboró en la exageración.

Sin alardes ni exquisiteces, el Valencia controlaba las desordenadas acometidas locales, que originaron como todo peligro disparos lejanos y faltos de puntería de Güiza, Ibagaza y Valero. Los de Mestalla no remataron a la portería de Lux hasta pasada la media hora. Y lo hicieron mal. Hildebrand se lució a disparo de Ibagaza y lo único destacable después fue el gol de Morientes.

El Valencia, que comenzó a merced del rival, empezó a tocar y tocar. Albelda, muy bien plantado, volvió a rayar a un nivel alto en su función, y Fernandes, aunque con repetidas entregas al contrario, mejoró pasadas actuaciones. Joaquín tardó en entrar en liza, Morientes ni eso a pesar del gol -es lo que tienen los grandes delanteros-, y Silva tampoco es el de partidos atrás.

Pero todas las miradas, desde la óptica valencianista, estaban puestas en Vicente Rodríguez. En ver su estado y cómo aguantaría desde el inicio. Le falta mucho. Intentó jugadas, regates, amagó, pero muchas de sus acciones se quedaron en el intento. No es todavía el jugador explosivo de antaño y la sensación que transmite es que juega con precauciones. Tiene que soltarse el factor psicológico, el temor a recaer, algo que se lo darán los partidos.

La segunda mitad, un calco de la anterior. Hildebrand, espectacular, parando a los locales, el Valencia desaparecido, defendiéndose como gato panza arriba y sin fuerzas para el contragolpe. Hasta que apareció Silva, se fue, sirvió y Morientes, que seguía inédito, sentenció. Tocó dos balones e hizo dos goles. Genial.