Ficha de partido: 08.10.1988: Valencia CF 0 - 0 CD Logroñés

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
0 - 0
CD Logroñés
CD Logroñés

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Alzamendi
11'
Quique Flores
17'
Voro González
26'
Descanso
45'
Emilio FenollMiguel Ángel Bossio
45'
Fernando Giner
55'
Alzamendi
61'
Cruz
61'
Pedro AlcañizNando Martínez
68'
JorgeAbadía
69'
Emilio Fenoll
70'
SarabiaCruz
73'
Fernando Giner
89'
Quique Flores
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: CD Logroñés

Records vs CD Logroñés

Máximo goleador: Enrique Cuxart (3 goles)
Goleador rival: Eraña (3 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (06.05.1990)
Mayor derrota: 0 - 2 (14.12.1986)
Más repetido: 0-1 (5 veces)

Crónica

Alrededor de tres cuartos de entrada en el Luis Casanova, noche calurosa y las calles llenas de gente festejande el 750 aniversario de la ciudad. Subirats y Comas, en función de capitanes. Al término del partido, Enríquez Negreira abandonó el terreno disparado, dejándose sobre el mismo a la mayoría de jugadores. Recibió una lluvia de objetos y bastante rato después de la finalización del partido, todavía se arremolinaban corrillos de aficionados increpando su actuación.

Arbitró Enríquez Negreira, del colegio catalán. Correcto en el primer tiempo para acabar en medio de un festival de tarjetas en el segundo. Vieron la amarilla Giner, Alzamendi y Quique, todos ellos por dos veces, lo que supuso abandonar el terreno de Juego a los 17, 43 y 47 minutos del segundo tiempo. También fueron amonestados con tarjeta, Cruz, Fenoll y Boro.

En un partido movidito, jugado sin concesiones y cargado de incidentes en su recta final, el Valencia cedió un punto ante el Logroñés. El encuentro ya apuntaba como difícil: el rival llegaba al Luis Casanova con victoria importante. No es, efectivamente, el equipo bisoño que en la Liga pasada toreaba con la permanencia, con las lógicas limitaciones de un recién ascendido, por vez primera a la máxima categoría del fútbol nacional. No. Este Logroñés demostró que sabe estar sobre el terreno, que tácticamente sale al campo con la lección bien aprendida. Así fue cómo le complicó la existencia a un Valencia que dominó de campana a campana, que se vacío en el intento de salvar los dos puntos, pero que se estrelló contra esa auténtica roca que fue el bloque levantado por Javier Irureta ante el marco de Pérez.

Se llegó al descanso con el convencimiento de que aquel empate sin goles respondía a lo presenciado a lo largo de 45 minutos. Nadie había doblegado a nadie. El conjunto local era quien tenía tomada la mayor parte del terreno, pero los riojanos habían levantado dos barreras de contención que, cuando se juntaban, equivalían a ocho hombres arropando a Pérez, pero que, cuando estaba el cuero en posesión de cualquiera de ellos, se desdoblaban hasta Ochotorena, sí avisando de que no iban a desperdiciar cualquier ocasión que se les presentara para apuntillar el partido.

Era, en definitiva, un Valencia guerrero que no podía con un Logroñés bien armado, aunque en un determinado momento, Pérez pasara muchos apuros en una acción llevada al alirón por Flores y Bossio, aunque acabaría disolviendose, como tantas otras, cuando el gol se cantó en lo graderíos. A partir del minuto 30, el partido empezó a calentarse. Los marcajes de Herrero y Giner sobre Flores y Cruz, respectivamente, no admitían la más mínima concesión, ganando ampliamente los defensas a sus pares. Un roce entre Giner y Alzamendi sacó chispas y conllevó la tarjeta amarilla para ambos. Poco después era Cruz quien veía la cartulina y el período de descanso venía que ni pintado para calmar los ánimos y recomponer el partido.

Tras el descanso volvió a prevalecer el respeto mutuo entre unos y otros. El Valencia tomaba rápidamente el dominio y se iba al ataque con decisión pero sin acertar a reflejar en el marcador las ofensivas lanzadas sobre Pérez, esta vez, muy seguro y sobre todo, impecablemente arropado por su cobertura. En verdad la labor de los guardametas se fundamentó en el excelente trabajo de la defensa logroñesa, por un lado, y de los poco que el ataque riojano llegó a inquietar, por otro.

A los 12 minutos de este segundo período, una cesión de Fenoll llevaba el cuero a las manos de Ruggeri. El árbitro no interpretó falta punible pero el público pidió el penalty a gritos. Encima, entrados ya en la recta final, una jugada entre Sánchez Lorenzo y Eloy daba con el valenciano por los suelos y ante la protesta general, de nuevo el señor Enríquez Negreira creyó que el delantero valenciano provocó la caída.

Al Valencia le faltaban ideas para abrir el caparazón de su rival y éste, el Logroñés, seguía dando muestras deque sabía lo que se hacía e interpretaba a la perfección su trabajo de defensa. Sólo cuando el Valencia movió el cuero por las alas pudo llevar peligro al marco contrario, pero mientras se empecinó en jugar por el centro se puso de manifiesto que por ahí no había manera de hincarle el diente a este Logroñés.

Ya en los últimos compases se disparó la mano de Enríquez consecuencia del nerviosismo imperante sobre el terreno. Alzamendi se apoderó de un balón con la mano y el árbitro le enseñó la segunda tarjeta amarilla. El uruguayo, a la calle. Pero cuando parecía que el Logroñés iba a tener que redoblar sus esfuerzos para aguantar los últimos compases del lance, Quique Flores corrió la misma suerte, con un segundo tarjetazo y se fue antes de tiempo a la ducha, ya en período de descuento, Giner bisaba la acción. El Logroñés acabó con diez, pero íntegro. El Valencia, con nueve, y roto por el tremendo esfuerzo que resultó absolutamente estéril.

Fuera, en las calles, había fiesta por el 750 aniversario de la ciudad. Luego habría música de viento y ánimos exaltados esperando la salida del trencilla. El Valencia tropezó. Y elLogroñés justificó su condición de equipo fuerte de la Liga.