Ficha de partido: 08.11.1987: Real Zaragoza 2 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

Real Zaragoza
Real Zaragoza
2 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Javier Subirats
8'
Paco Ferrando
27'
Rubén Sosa
43'
Descanso
45'
Juanito
46'
Pardeza
64'
Juanjo JuárezPaco Ferrando
70'
Quique Flores
74'
GüerriJuan Carlos
75'
PascualPardeza
80'
Emilio Fenoll
84'
Carlos ArroyoFernando Gómez
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: La Romareda
Aforo: 34.596 espectadores
Ubicación: Zaragoza / España 
Inauguración: 08/09/1957

Rival: Real Zaragoza

Records vs Real Zaragoza

Máximo goleador: Manuel Badenes (9 goles)
Goleador rival: Duca (6 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (14.02.1943)
Mayor derrota: 1 - 6 (19.04.1959)
Más repetido: 1-0 (13 veces)

Crónica

No más de 20.000 espectadores en La Romareda, en tarde lluviosa. No paró de caer agua en todo el encuentro y como en la ciudad se llevaban entonces cerca de 30 horas de lluvia ininterrumpida, el terreno de juego se encontraba en pésimas condiciones. La recaudación fue de 3.150.000 pesetas, según datos oficiales.

Al darse validez al segundo tanto del Zaragoza, se produjo el lanzamiento de algún objeto contra el juez de línea, que no había señalado la posible situación de fuera de juego que pedían los jugadores del Valencia. El incidente se produjo en la zona donde estaban los seguidores de este equipo. Uno de los objetos golpeó al juez de línea, que hubo de recibir asistencia por parte del masajista del equipo local. El juego estuvo interrumpido, por ello, por un periodo de unos cuatro
Arbitró el vizcaíno Benavente Garasa, muy meticuloso. Pitó más faltas de las que hubo y señaló también fueras de juego en exceso. Con todo, hay que admitirle que aplicó el mismo criterio a los dos equipos. Amonestó con tarjeta amarilla a Ferrando, por protestar, Juanito, por seguir el juego después de haber sido cortado por el árbitro, y Quique, también por protestar. Las tres tarjetas fueron consecuencia de la meticulosidad del árbitro.

Goles: 0-1, minuto 8. Segundo saque de esquina contra el Zaragoza. El balón lo remata desde muy cerca Subirats, con la cabeza y por bajo, aprovechando la falta de marcaje. 1-1, minuto 42. Penalty por derribo de Revert sobre Señor. Lo tira Rubén Sosa, muy duro, por bajo y al centro de la portería. 2-1, minuto 66. Tras un córner contra la meta del Valencia, el primero de todo el encuentro, Señor pasa a Pardeza, controla éste el balón y desborda al meta Antonio, a quien regatea. Dispara a puerta vacía y marca. 2-2, minuto 86. Contragolpe del Valencia. Llega la pelota a Fenoll, situado en posición de interior derecha, cerca del límite del área zaragocista, remata con la pierna izquierda y bate a Cedrún.

Le faltó sol para ser un gran partido. Era normal que los dos equipos plantearan la lucha abiertamente, con tres delanteros fijos el Zaragoza y a veces con la misma cifra el Valencia. Pero en aquella piscina no se podía practicar el juego exquisito que unos y otros intentaron. El Valencia, que tuvo el marcador favorable durante casi todo el lance, apenas acumuló hombres en la parcela defensiva y salió al contragolpe con frecuencia. El Zaragoza llevaba también el balón al suelo sempre que podía y hacía lo posible por lograr un juego de pelota controlada y pase en profundidad.

Pero el empeño de uno y otro era en vano. Había demasiada agua y unas veces la pelota quedaba atrás del jugador que la llevaba, otras la paraba el barro. Por otra parte, debe señalarse también que uno y otro tuvieron de soportar el criterio tremendamente rígido de un árbitro que cortaba el juego con excesiva frecuencia y por acciones sin importancia. Este partido le habría gustado llevarlo a Emilio Guruceta, que está en los cielos, porque no hubo la más mínima dureza y sí una continua lucha contra los elementos, la lluvia y el barro.

El Valencia completó su buena actuación con una excelente táctica de presión continua en el centro del campo, donde sus tres hombres (a veces ayudados por Fernando) estaban siempre encima de los zaragocistas. Disminuidas las posibilidades técnicas de Mejías y Señor por el agua y continuamente hostigados por sus
oponentes valencianos, la fluidez del fútbol zaragozano se ponía muy difícil. No había forma decontrolar el juego, de enviar la pelota al sitio preciso. Pronto optaron por otra táctica, balones altos a la olla, donde se explotaban al máximo las posibilidades físicas de Orejuela. Este luchó fuerte con los defensas, saltó con frecuencia, pero no tenía su día. En su descargo debe decirse que los dos centrales del Valencia sí parecieron encontrarse en buen momento. Tanto Bossio como Giner se llevaron casi todos los balones en la disputa a globos.

Volvió a jugar con el equipo aragonés Miguel Pardeza, el jugador más deseado de los últimos años. Mala suerte qe su debut coincidiera en un encuentro de los que casi podría hablarse como fútbol acuático. No pudo practicar su magnífico regate en seco, tampoco podía sacar partido a la velocidad que suponemos seguirá conservando. Pardeza intentó la jugada individual en la primera parte en exceso y rara vez pudo sacarla adelante, no le acompañaba el terreno.

Aunque el partidno alcanzó la brillantez que dejó adivinar en la limpieza y ofensividad de los planteanientos, fue un espectáculo más que aceptable. Estamos eguros de que este encuentro, en un día soleado y un terreno seco, podía haber sido fenomenal. La prueba puede estar, incluso en el comportamiento del público. Este ha sacado pañuelos en días de triunfo. Ayer, que tuvo que conformarse con el empate, que no fue injusto, nadie protestó ni nadie censuró a Costa por los cambios realizados.