Ficha de partido: 08.12.1982: Valencia CF 2 - 0 Spartak de Moscú

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
2 - 0
Spartak Moscú
Spartak Moscú

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Gavrilov
30'
Daniel Solsona
31'
Pepe Carrete
37'
Descanso
45'
Kalashnikov
55'
KonznetsovKalashnikov
60'
Darío FelmanKurt Welzl
63'
PosdniakovRadionov
63'
Enrique Moreno
84'
Javier SubiratsCésar Ferrando
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: Spartak Moscú

Records vs Spartak Moscú

Máximo goleador: Juan Sánchez (3 goles)
Goleador rival: Novicov (2 goles)
Mayor victoria: 3 - 0 (25.09.2002)
Mayor derrota: 1 - 5 (05.08.1987)
Más repetido: 3-0 (2 veces)

Crónica

Noche templada, terreno de juego en regulares condiciones, y casi lleno en el Luis Casanova. unos 50.000 espectadores. El público despidió al Valencia con una gran ovación. Arbitró el inglés Keith Hackett, bien. Mostró tarjetas amarillas, en el minuto 30 a Gavrilov, en el 37 a Carrete y en 10 de la segunda parte a Kalashnikov.

Goles: 1-0, minuto 32 de la primera parte. Solsona empalma un fuerte trallazo desdefuera del área, a la salida de un córner, y la cuela por la misma escuadra, batiendo por la izquierda a Dasaev. 2-0, minuto 39. Jugada personal de Moreno, que arranca desde atrás con gran fuerza, regatea a cuantos le salen al paso y se planta delante de Dasaev batiéndolo por raso y a su derecha.

Una luminosa primera parte del Valencia y una segunda de infarto por el agobio constante, aunque rutinario, del Spartak, condujeron a un apasionante triunfo del equipo español por 2-0, que le vale para calificarse para los cuartos de final de la Copa de la UEFA. El Valencia, técnicamente mejor pero físicamente inferior, pasó todos los apuros del mundo para llevar a cabo su objetivo. Su condición atlética es aún precaria y de ahí que sufriese más de la cuenta en los últimos 45 minutos.

El Spartak, superior como conjunto, no tuvo la inspiración necesaria para sacar fruto de su agobiante presión en el segundo período en el que equilibró en cierta manera las ideas positivas y válidas que bajo el mando de Solsona, el mejor hombre sobre el campo, fraguó el cuadro valencianista en el período inicial. Sólo una jugada individual, celtibérica, indescriptible, del novel Moreno, que valió el 2-0, y que produjo el delirio, decidió la eliminatoria que durante muchos momentos tuvo tintes negros para el cuadro español.

Este Valencia desangelado de la Liga se transfiguró en el primer tiempo bajo la batuta mágica de Solsona que, además, marcó un gol sensacional que hubiese hecho llorar de alegría a sus viejos «fans» de Sarriá. El equipo que ha hecho desesperar desde hace tiempo a sus seguidores, les hizo vibrar esta vez con un fútbol rápido, relampagueante, al primer toque, en el que con un poco más de fortuna, hubiese puesto una barrera infranqueable en el marcador al equipo del Spartak.

Kempes, que sin ser el héroe del Mundial de 1978, parece resucitado, estrelló un balón en el poste y dispuso de una oportunidad gloriosa para el 2-0, que desaprovechó por una pizca de precipitación. El juego durante estos 45 primeros minutos no tuvo desperdicio. Frente a las oleadas ininterrumpidas de los valencianos, los soviéticos respondieron con contragolpes llenos de pizarrismo, sin mucha inspiración pero demoledores. Bermell, el joven meta local, salvó milagrosamente con el pie un balón mortal y un cabezazo de Gavrilov se fue fuera por muy poco en medio del susto general.

Los dos equipos estaban enzarzados en una lucha feroz, sin concesiones, y aunque las acciones respetaron generalmente las reglas del juego, el afán de lucha se reflejó en las tarjetas amarillas que el árbitro inglés Hackett mostró a Gavrilov (a los 29 minutos) y Carrete( minuto 37). Una serie encadenada de oportunidades de los valencianistas, difuminadas en una pizca de lentitud final yen la recia defensa soviética, sólo se vieron compensadas por el bando visitante con una jugada por el ala derecha de Scharco en la que se rozó el penalty.

Pero al margen de matizaciones o criterios, lo cierto es que el Valencia mereció sobradamente la ventaja con la que llegó al descanso, producto de su mayor dominio, de su mejor número de ocasiones y del fútbol soberbio, imiginativo, creador y positivo de Daniel Solsona. Lógicamente, con el 1-0 en el marcador, los planteamientos del segundo tiempo fueron claros. El Spartak salió en busca de la igualada abandonando sus posiciones estrictamente defensivas mientras el Valencia buscaba en el contraataque la rampa de lanzamientos para el 2-0. Hubo dos jugadas iniciales rusas que pusieron el corazón en la garganta a los espectadores. En la primera Tendillo salvó un gol cantado, y en la segunda el remate de Kalashnikov salió fuera por poco.

En el primer cuarto de hora el partido tuvo una intensidad despampanante y una serie de fricciones que terminaron con una tercera tarjeta amarilla para el extremo derecha del Spartak, Kalaschnikov, que a los 11 minutos dispuso de una excelente ocasión de gol, ocasión compartida por Roberto un minuto después. Las alternativas en la presión y en las oportunidades siguieron produciéndose sin que la sustitución de Kalaschnikov, a los 16 minutos, influyeran decisivamente en uno u otro sentido, pero el Spartak se hizo dueño del campo y asaeteaba peligrosamente el área del Valencia, que parecía acusar un poco su magnífico esfuerzo del primer tiempo.

Felman sustituyó al agitado Welzl a los 18 minutos y el Valencia pareció sacar fuerzas de flaqueza, aunque sin encontrar el camino del contrataque, mientras el Spartak no cejaba en su persecución del empate y el portero Bermell se tuviera que lucir formidablemente con más frecuencia de la deseada por los aficionados que llenaban en sus tres cuartas partes el «Luis Casanova». La emoción por el resultado final se resolvió con una acción digna de monumento del casi desconocido Moreno, que corrió sólo 60 metros, desbancando a toda la cobertura soviética para lograr uno de los goles más bonitos que hemos visto en nuestra andadura y, sin duda, el más importante de la vida de dicho jugador.