Ficha de partido: 06.12.1989: Celta de Vigo 0 - 0 Valencia CF

Ficha de partido

Celta de Vigo
Celta de Vigo
0 - 0
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Descanso
45'
LitoJulio Prieto
45'
Javier SubiratsToni Gomes
49'
MaricOtero
54'
Paco FerrandoVoro González
70'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Balaídos
Aforo: 32.000 espectadores
Ubicación: Vigo (Pontevedra) / España 
Inauguración: 1928

Rival: Celta de Vigo

Records vs Celta de Vigo

Máximo goleador: Mundo Suárez (23 goles)
Goleador rival: Hermida (9 goles)
Mayor victoria: 7 - 0 (28.04.1946)
Mayor derrota: 2 - 6 (24.11.1940)
Más repetido: 1-1 (19 veces)

Crónica

Poco ambiente, como era de esperar, en Balaídos, después de los cinco goles de diferencia con que acabó el partido de ida. El choque fue ofrecido en directo por la Televisión Gallega. En el palco presidencial, el alcalde de la ciudad, don Manuel Soto Ferreiro. En las gradas, 9.000 espectadores y como anécdota, decir que haciendo los ejercicios de calentamiento, antes de comenzar el partido, se lesionó el extremo valencianista Eloy, que ya no pudo figurar en el once inicial, por lo que el conjunto che jugó los primeros cinco minutos con sólo diez hombres en el campo, hasta que saltó al mismo Zurdi. Arbitró Sánchez Moreno, colegio madrileño. Correcto, en líneas generales, en un partido que nadie le complicó y él, eso si, tuvo la virtud de no estropear a su vez.

No se les podía pedir más a unos y a otros. No se le podía pedir al Celta que levantara la pesadísima losa que el Valencia le depositó encima en el partido de ida, enterrándolo en esta Copa del Rey que ha sido fugaz para un Celta que sólo piensa, la verdad sea dicha, en salir de los últimos lugares de la clasificación de la Liga y evitar el riesgo de descenso que, hoy por hoy, atemoriza a toda la afición celtiña. Y no se le podía pedir al Valencia que se mojara más de lo que lo hizo cuando su sabrosa ventaja le permitía verlas venir con comodidad y pensando en futuros compromisos. Con todo, unos y otros intentaron que el choque, el mero trámite que debían cumplir, resultara vistoso para los nueve mil espectadores que se dieron cita en Balaídos, así como para aquellos que prefirieron el cómodo butacón de su casa, ante el televisor (el canal autonómico ofreció el choque en directo). Pero no resultó...

El primer periodo tuvo ramalazos de buen juego, con un Celta dominador, que procuraba, al menos, salir ganador del partido. Se encontró con un rival bien pertrechado en su retaguardia, buen guardador de la sabrosa ventaja establecida en el choque de ida, que frenaba sus embestidas. Pero con todo, insistimos, hubo cosas buenas, como tres remates contra el marco de Sempere con peligro de gol y la consiguiente reacción valencianista, aunque no llegara amenazadoramente ante Emilio hasta el minuto 23, cuando Tomás lanzó un potente disparo que el guardameta vigués sacó fuera. El Celta había llevado el peso del juego, pero no pasó de esa buena voluntad y esos golpes de buen fútbol que el Valencia controló en todo momento.

Así entramos en un segundo tiempo que sobró de punta a punta. Los dos equipos se relajaron. Unos, ante la impotencia por romper el cerco del rival. Otros, al comprobar que con un relativo esfuerzo tenían suficiente. Hubo, eso sí, seis minutos vibrantes, con el balón rondando las dos áreas, pero ahí acabó el partido. El resto, un tedio absoluto. Nadie dio ya una a derechas. La desgana se contagió y el público, que había agradecido las fases anteriores de buena voluntad por agradar, acabó pitando a los dos equipos, pero sobre todo, irritándose con la carencia de ideas mostrada, una vez más, por el Celta de cara al marco contrario. No hubo juego, pero lo que es peor, no hubo ni un remate con ciertos visos de peligrosidad. Fue un duelo relativo, pero que rodó por la pendiente para acabar en un interminable deambular sobre el terreno.

El Celta pagó muy caros aquellos veinte minutos finales de Valencia, donde a los locales se les encendió la bombilla y arrasaron a un equipo que perdió los papeles y, obviamente, la eliminatoria.