Ficha de partido: 25.01.1981: Valencia CF 3 - 3 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
3 - 3
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Fernando Morena
11'
Simonssen
14'
Ramos
17'
Miguel Tendillo
19'
Quini
25'
Javier Subirats
38'
Descanso
45'
Esteban
49'
LandáburuEsteban
70'
Pablo RodríguezPepe Carrete
78'
RamírezSimonssen
89'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (34 veces)

Crónica

Como tres y tres son seis, el público se divirtió y el empate contentó a los dos equipos, protagonistas de uno de los mejores partidos presenciados en el «Luis Casanova» y también en otros campos desde hace mucho tiempo. Valencia y Barcelona se perdieron el respeto y dieron una fiesta. Lleno total en el estadio valencianista, alrededor de los 40 millones de recaudación en jornada dedicada a las Secciones del Club. Terreno de juego desigual.

Goles: 1-0 (10 m.), despeje corto de Alexanco, controla Morena y de lejos larga un zurdazo-cañón. 1-1 (14 m.), envío de Schuster, jugada de Simonsen, pared con Esteban y remate ajustado de éste. 2-1 (19 m.) Segundo saque de esquina contra el Barça. Lanza Subirats y Tendillo, de cabeza, sorprende a los estáticos defensas. 2-2 (23 m.) Servicio largo de Estella. Esteban se va por la derecha y desde casi la línea de fondo cruza sobre el marco. Fallan Botubot Arias y Tendillo, y Quini, en el segund palo, marca. 3-2 (37 m.) Controla Solsona en el ángulo derecho del área. Deja sentado en un quiebro increíble a Zuviría, tira fortísimo, rechaza como puede Artola y Subirats para con el pecho y envía al fondo del marco. 3-3 (49 m.) Falta a Solsona en la zona media azulgrana. Sánchez Arminio decreta todo lo contrario. Es botada con rapidez, el balón llega a Quini, en fuera de juego al parecer, que mete en profundidad para que Esteban gane por piernas a los defensores y sobre la salida de Sempere logre el empate definitivo.

De haber visto sólo la segunda parte de este partido diríamos que fue magnífica, pero como la contrastamos con la primera, la cosa cambia. En realidad los dos períodos tuvieron gancho e importancia y aunque parezca meotira, en este nuestro fútbol titubeante, esta vez la segunda parte no fue mejor porque la primera fue excepcional.

Sólo los prolegómenos se parecieron a otras confrontaciones. El recibimiento con música de viento al equipo visitante, en este caso al Barcelona, y la explosión de júbilo cuando los blancos, con música de pentagrama como fondo, salieron al centro del campo. Los pupilos de Pasieguito llevaban brazaletes en señal de duelo por el fallecimiento de don Vicente Estellés, directivo de la Federación Valenciana. Las tácticas previstas tuvieron mucho de aquello que se dice a veces: «De lo vivo a lo pintado». Observamos, efectivamente, cierta disciplina en los emparejamientos, en las vigilancias. El rubio Schuster tuvo cerca a Castellanos, Estella se encargó de Subirats, Botubot iba con Simonsen, Quini con Tendillo y Esteban hacía de policia, a distancia, de Solsona. También Zuviría tenía misión clara. Seguía a Saura y Olmo; asimismo, un poco por zonas, a Morena, para quedar completada la cuestión con Ramos-Felman, en tandem.

Y digo de lo de vivo a lo pintado porque el deseo de jugar al fútbol surgió en el ánimo de todos y sin indisciplina pero con no poca intuición, cada cual buscó más su propia efectividad que destruir la del contrario. Así, el germano, se quedó casi siempre solo en una ancha parcela y únicamente cuando se metía en el terreno valencianista era presionado por Castellanos. También el armador blanco, Solsona, tuvo a su lado a Esteban, pero éste, rápido y con ganas de ser atacante, dejó al de Cornellá que se luciera y se erigió, de paso, en figura relevante del encuentro. Cada cual iba a lo suyo, dentro de un orden, y el resultado no pudo ser mejor para los 56.000 espectadores. Fútbol si no total, casi y, siempre, emocionante y para los «sin colores», divertido.

A lo mejor el buen clima y el radiante sol influyó positivamente. No sé, pero ciertamente los noventa minutos pasaron en un abrir y cerrar de ojos y dieron pie a comentarios más dilatados que la duración del propio partido. Cuando algo parecido a esto se produce, nos acordamos de aquellos no lejanos tiempos en que TVE ofrecía por la pequeña pantalla partidos al completo. Esta vez sólo se conocerán retazos del más atractivo choque, de ese espectacular y bello Valencia - Barcelona que quizá ha servido, además, para que dos aficiones con relaciones ásperas, hayan encontrado el camino de la reconciliación.

El fútbol con buena temperatura, de primavera, enseñoreó el césped del Luis Casanova como promesa de que este juego vituperado y en tantas ocasiones absurdo, por aburrido o antideportivo, también halle, como las relaciones aludidas, la senda hacia lo que todos queremos que sea y, más aún, a un año de nuestro Mundial.

La gran virtud del Barcelona fue en esta oportunidad el poder de reacción. Siempre el marcador le obligaba a echar el resto y lo hizo. Los valencianistas, a raíz del zapatazo de Morena, gol antológico del por ahora goleador del Campeonato, el deseo de superación engendró un juego veloz, al primer toque, de cara al marco opuesto. Con Schuster genial en sus intervenciones, aunque a veces éstas carezcan de continuidad, y un Simonsen maravilloso, la defensa blanca quedó en evidencia, dejando sin efecto la gran capacidad de ataque de los Solsona, Castellanos, Saura, Subirats, Morena y el tremendo peleador que es Felman. Y, además, Herrera contó esta vez con un Esteban polivalente que se desdobló en su papel de contención y ataque, propiciando los tantos de Simonsen y Quini y obteniendo el del empate.

Con ventaja de 3-2 para el Valencia, terminó la extraordinaria primera mitad. En la reanudación el dominio inicial siguió en poder de los propietarios, pero el sosiego y quizá la mejor condición física, permitió al Barcelona avanzar lineas y replicar con poderosa contundencia. La jugada del gol que dejaba las cosas en tablas, surgió a raíz de una falta que cometió Solsona, según el árbitro, pero que posiblemente era todo lo contrario. El balón fue sacado con rapidez de la zona medular azulgrana, Quini estaba, por lo menos, en línea con Tendillo y, el balón, metido en profundidad por el asturiano, lo alcanzó Esteban y ya puso el sello a su gran demostración. Era el 3 a 3, que, repito, ha de ser aceptado por todos.

Claro que tanto Barcelona como Valencia pudieron alcanzar el triunfo. El dominio, menos templado pero evidente de los valencianistas, motivó cierto agobio para Artola y puso de manifiesto que el equipo Olmo-Alesanco funciona, a pesar del gol conseguido por Tendillo, pero, en líneas generales, el gran fútbol que sale de las botas de Schuster y en el Luis Casanova, asimilaron y aun superaron muchos de sus compañeros, permitió dejar sin efecto y con un ritmo en el tiempo, casi matemático, las diversas ventajas logradas por los locales.

Bien, poco más se puede decir de este, insisto, inolvidable partido. Quizá como complemento a lo expuesto deba señalar que Botubot largó un disparo tremebundo que repelió un poste (pudo ser gol, claro), pero por otro lado tenemos la astuta trayectoria de un balón, lanzado por Simonsen en el bote de una falta. Quien más quien menos cantó el gol, pero todo se quedó en un engaño óptico. También ha de quedar dicho que Tendillo tocó con las manos un balón que se disponía a rematar Quini y que Solsona fue derribado dentro del área valencianista. Como puede observarse, el empate, incluso en oportunidades que no fructificaron, también se produjo.

A destacar en el Barcelona a Esteban, Simonsen, Schuster y Olmo. También Martínez, Zuviría y Estella actuaron con tino dentro de un bloque que luchó hasta vaciarse y en el que nadie desentonó. Bien Arias en el Valencia, junto a Castellanos y Morena, para ser Solsona y Felman los más brillantes.