Ficha de partido: 22.12.2004: Valencia CF 3 - 0 RCD Espanyol

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
3 - 0
RCD Espanyol
RCD Espanyol

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
PosseMiñambres
11'
Rubén Baraja
11'
Pablo Aimar
27'
Lopo
41'
Ibarra
43'
Morales
44'
Tamudo
44'
Descanso
45'
Tamudo
45'
Óscar Serrano
45'
JarqueIto
67'
FredsonMaxi Rodriguez
70'
Fabio AurelioStefano Fiore
76'
Francisco RufeteMiguel Ángel Angulo
76'
Miguel Ángel Mista
81'
Bernardo CorradiPablo Aimar
82'
Miguel Ángel Mista
87'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Martínez (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

El Valencia despidió su año histórico con una victoria que le sitúa en segundo lugar de la tabla. Un magnifico respiro para disfrutar de una Navidad feliz. El equipo sigue invicto y ha mejorado su juego de forma considerable. El triunfo llegó ante un Espanyol mermado por las expulsiones de Tamudo y Óscar Serrano, aunque antes de eso el Valencia ya había superado por fútbol y planteamiento a su adversario.

Ranieri fue valiente y le salió bien. Aimar y Fiore pueden jugar juntos y el Valencia es más ofensivo. Realmente el técnico italiano no tenía demasiadas alternativas para presentar un bloque sólido frente al Espanyol. Las bajas le obligaron a apostar por un planteamiento más abierto, más creativo.

En la función hubo intercambio de papeles. La línea de retaguardia siguió firme, pero en el centro del campo el guión exigía variaciones. Baraja hizo de Albelda, Fiore adoptó la responsabilidad de Pipo y Aimar de la del italiano. Delante estaba un Mista con muchas ganas y a ambos lados Angulo, y Xisco en la habitual posición del también lesionado Vicente. Con estos argumentos el Valencia no tardó en sorprender, aunque el gol llegó consecuencia de un perfecto lanzamiento de Baraja.

El juego por las alas sirvió para desarbolar a un Espanyol también cargado de problemas, porque, aparte de Dani, Lotina no pudo contar con De la Peña, a causa de una gastroenteritis, y además su relevo de última hora, Miñambres, se lesionó apenas transcurridos unos minutos. Pero lo peor para el equipo de Montjuïc fue la decepcionante actitud de algunos jugadores que se olvidaron del profesionalismo y abrieron la boca demasiado. Tamudo y Óscar Serrano se fueron a la ducha antes del descanso y eso para el Valencia suponía una ventaja definitiva.

Hasta ese momento –los minutos finales del primer tiempo– el Valencia buscó las bandas. La experiencia dice que por ahí llega el peligro. Angulo por un lado, con los desdobles de Curro, y Xisco por el otro, con la colaboración de Moretti, tenían la lección aprendida. Baraja supo sacrificarse y puso entrega, mientras Fiore se ofreció continuamente y por momento tuvo brillantes combinaciones con Aimar. Y Mista, en boca de gol, mostró voluntad.

Se estrellan contra el frontón
El segundo tiempo no tuvo color. La superioridad numérica invitaba a la goleada, aunque el Valencia dejó escapar la ocasión de reconciliarse con su grada. El comportamiento de los espanyolistas y la decisión de Esquinas había roto el partido y los blanquiazules, que no tenían otra alternativa, se echaron atrás. El Valencia, volcado, se encontró con un frontón, con el consiguiente peligro de que alguna contra pudieran sorprenderle. Los de Lotina trataron de hacerlo y ese esfuerzo mereció aplausos, que los tuvieron, del mismo modo que los de Ranieri escucharon críticas, porque los aficionados esperaban un resultado muy holgado, que sólo llegó al final.

Al Valencia se le atragantan los equipos que juegan a la contra. Ayer ganó terreno,dominó y en cambio cuando tuvo superioridad numérica le costó encontrar espacios. El segundo gol llegó a nueve minutos del final y ya dejó al Espanyol sin recursos. Antes hubo oportunidades para aumentar la ventaja pero sin acierto final ni fortuna. Tras ese tanto el técnico sustituyó a Aimar y se llevó una tremenda pitada, sólo comparable a la cerrada ovación al Cai. El tercer gol fue ya mera anécdota.