Ficha de partido: 29.05.2005: Valencia CF 1 - 0 CA Osasuna

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
CA Osasuna
CA Osasuna

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Muñoz
41'
Carlos MarchenaRoberto Ayala
45'
Descanso
45'
David LópezPuñal
50'
Aloisi
55'
Momo SissokoAmedeo Carboni
56'
Manuel Ruz
61'
Miguel Ángel AnguloMiguel Ángel Mista
75'
OrtizValdo
75'
Carlos Marchena
78'
Pablo Aimar
81'
Iván RosadoAloisi
84'
David Navarro
86'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: CA Osasuna

Records vs CA Osasuna

Máximo goleador: Jonas Gonçalves (7 goles)
Goleador rival: Echeverría (7 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (04.05.2013)
Mayor derrota: 2 - 5 (14.01.1962)
Más repetido: 1-0 (11 veces)

Crónica

La afición valencianista redescubrirá un pasatiempo veraniego que tenía olvidado, tras años acostumbrada a acompañar el caviar beluga con un célebre hit de Queen. Se trata de desempolvar la bola del mundo de la primera comunión, cuando la URSS aún se mantenía fuerte y vigorosa, y buscar por donde residen los impronunciables rivales de la Intertoto Cup.

Un partido decepcionante, salvado con un arranque de orgullo, sirvió para clausurar, por fin, una temporada para olvidar cuanto antes, mejor. Con remotas esperanzas de alcanzar un objetivo como la UEFA, ya de por sí descolorido, el Valencia reincidió en el vicio de la precipitación, pero pudo firmar una meritoria victoria que alivió el malhumor de la hinchada, pero que no sirvió para ir a la UEFA, ya que el Espanyol no se dejó sorprender. En estos partidos de transistores, nervios y pipas en dosis industriales, marcar rápido e infundir el temor a 350 kilómetros en el banquillo de Montjuïc, resultaba esencial. El Valencia buscó el gol con más sangre que neuronas. Vicente, que poco a poco va recuperando el desequilibrio del inicio de campeonato, lo intentó a los dos minutos con un zurdazo lejano que despejó Sanzol con problemas. A base de impulsos llegaba con un asedio vacilante. Tras una jugada de Mista, Aimar pudo abrir la cuenta pero su disparo, mal mordido, fue desviado a corner. Al cuarto de hora, tras pacientes triangulaciones por la banda izquierda, Fabio Aurelio dispuso de una doble opción repelida por Sanzol. En un ambiente frío, los 25.000 espectadores se ataviaron de los preceptivos transistores (los más veteranos con la antediluviana radio pegada a la oreja, auriculares con mp3 para las nuevas generaciones), pero, tremendamente desencantados, asistieron al encuentro con una desangelada pasividad. Los primeros aplausos llegaron con el gol del Levante UD en el Madrigal. El Osasuna, descargado de presión, con suplentes vestidos de titulares mirando a la final de Copa, no fue el bloque peleón y granítico que acostumbra (Pablo García no estaba), pero esa falta de ansiedad le hizo llegar un par de veces con peligro tras jugadas fabricadas con toques rasos y con Valdo incordiando entre líneas a la espalda de David Albelda.

Los bostezos sólo tuvieron una tregua con el gol anulado por ajustado fuera de juego a David Navarro, que despertó de la anestesia a la grada, y con el tanto del Espanyol, que empezaba a negar todo salvoconducto al mal menor de la UEFA. La reacción del Villarreal fue recibida con división de opiniones, confirmando en la hinchada un amago de espíritu de derbi que estará en barbecho la próxima campaña. Con las noticias desalentadoras que llegaban desde Barcelona, la segunda parte era ya en engorroso trámite. Palop rompió el hielo con una felina estirada a disparo del Chengue Morales. Antonio López, en la noche de su despedida, buscó más fortaleza en la medular colocando a Sissoko por el ovacionado Carboni, y pasando Fabio Aurelio a su lugar natural en la banda.

Los blanquinegros asomaron algo de su casta. No se podía ir a la UEFA, pero los jugadores, con el orgullo malherido, intentaron por lo menos lograr una victoria que reconfortara el alma. Sin embargo, el peligro solo vino a un disparo de falta de Aimar. Después, Osasuna contestó con dos dardos al poste que malhumoraron a una afición distraída lanzando avioncitos de papel al terreno de juego. Los minutos fueron pasando lentamente, como gotas de un grifo mal cerrado. En esas, a falta de diez minutos, vino el gol de la estéril victoria. Un balón servido desde la derecha fue rematado por dos veces de cabeza, como un toro, por Aimar, que celebró su gol abrazándose efusivamente con un Antonio López necesitado de aliento. El Valencia, con el peligro de sentirse prisionero de su glorioso pasado -que le pregunten como le fue al Madrid y Barça post Quinta del Buitre y Dream Team- debe reconstruir su proyecto ganador desde la humildad. Materia prima hay. Y no hay que olvidar que, en la piscina de Yaroslavl, nació una hermosa historia que llegó a llevar al Valencia a lo más alto.