Ficha de partido: 23.08.1994: PSV Eindhoven 0 - 3 Valencia CF

Ficha de partido

PSV Eindhoven
PSV Eindhoven
0 - 3
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Pepe Gálvez
11'
Pedja Mijatovic
16'
LinskensDink
23'
Pahlplatz
24'
Descanso
45'
Carlos ArroyoÁlvaro Cervera
58'
Pepe Gálvez
63'
Eloy OlayaPedja Mijatovic
64'
Gaizka MendietaPepe Gálvez
66'
MeyerNilis
66'
Pep SererFernando Giner
71'
José Manuel SempereAndoni Zubizarreta
74'
PaauweFuchs
74'
DirkxPopescu
81'
Javi NavarroPaco Camarasa
81'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Camp Nou
Aforo: 99.354 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 24/09/1957

Rival: PSV Eindhoven

Records vs PSV Eindhoven

Máximo goleador: Mario Kempes (3 goles)
Goleador rival: Romario (5 goles)
Mayor victoria: 3 - 0 (23.08.1994)
Mayor derrota: 1 - 3 (03.08.1991)
Más repetido: 1-1 (2 veces)

Crónica

Andoni Zubizarreta recibió probablemente la ovación más larga que el Camp Nou le ha dedicado en los últimos ocho años. Fue una mezcla de homenaje y reconocimiento a la vez. El fue la atracción de esta apertura de un Gamper atípico, con estreno de una remodelación que todavía no está acabada, y en la que el Valencia de Carlos Alberto Parreira alcanzó merecidamente la final.

El poco público que madrugó para darle la bienvenida al ídolo que se ha ido, acabó descubriendo que sobre el bisoño césped del Camp Nou habían otros atractivos. A falta de Romario, en las filas del PSV estaba otro joven brasileño del que todo el mundo nos había contado maravillas, pero al que apenas si habíamos tenido la oportunidad de verle en algún corto reportaje televivo. Ronaldo no pasó desapercibido. Aún con cuentagotas demostró que puede ser un nuevo Romario en potencia, aunque todavía le falta una buena dosis de picardía y tiene por delante la difícil asignatura de entender y conocer los parámetros por los que se mueve un fútbol europeo que no se rige por la samba.

Pero el gran triunfador de la noche fue un montenegrino llamado Predrag Mijatovic. Marcó un golazo de bandera a los diesiséis minutos, con una precisa vaselina desde cuarenta y cinco metros, que superó la avanzada posición de Menzo, pegó en el palo derecho y se alojó mansamente en las mallas del portal holandés. Para grabarlo en vídeo.

Para quienes hayan seguido las inacabables retransmisiones televisivas, el nuevo PSV de Aad de Moos no es ningún desconocido. Le hemos visto jugar en pocos días dos veces frente al Barça. Ni en un choque ni en otro los hombres de la Philips demostraron su condición de aspirantes a la Liga de su país. Y lo cierto es que tras volverles a ver, la impresión sigue siendo pobre, pese a la aportación de Ronaldo.

En la primera mitad, al Valencia le bastó un fútbol control y la inspiración de sus figuras para romper el achique de espacios de sus rivales. Gálvez ya tuvo su primera ocasión a los cuatro minutos. A los diez inauguró el marcador y Mijatovic lo aumentó con su galáctico tanto seis después. Se puede decir que allí se acabó buena parte del encuentro.

El PSV estaba obligado a reaccionar. Pero su fútbol siguió siendo cansino, triste y abúlico. Parecía como agarrotado por el calor, y sólo se limitó a seguir jugando con una defensa en línea, presionar con poco convencimiento y dejar delante, sólo ante el peligro, a su nueva estrella. La gran promesa brasileña tenía en el banquillo rival al hombre que no le dejó jugar ni un sólo minuto en el Mundial. Por eso se esforzó en demostrarle a Parreira su error. Pero sus compañeros fueron muy roñosos a la hora de facilitarle buenos balones. Los pocos que le llegaron supo mimarlos y adornarlos con jugadas de mérito, aunque un hombre no hace un equipo.

Tras el descanso, Aad de Moos adelantó su defensa en línea intentando anular el genio de Mijatovic y las entradas de Álvaro y Gálvez. Al principio pareció que el invento funcionaba. Después acabó siendo la tumba definitiva de los holandeses. Sería injusto no reconocer que el PSV también pudo marcar algún gol, pero un inspirado Zubizarreta lo evitó. De ahí que tras ser sustituido a los 74 minutos tuvo que saludar como los toreros.