Ficha de partido: 14.02.1988: Valencia CF 1 - 1 FC Barcelona

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 1
FC Barcelona
FC Barcelona

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Julio Alberto
11'
Voro González
35'
Urbano
39'
Descanso
45'
Julio Alberto
57'
ManoloVíctor Muñoz
60'
Moratalla
64'
CalderéSergi
67'
Jon GarcíaCarlos Arroyo
67'
Pedro AlcañizEmilio Fenoll
67'
Fernando Giner
71'
Fernando Giner
83'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: FC Barcelona

Records vs FC Barcelona

Máximo goleador: Mundo Suárez (18 goles)
Goleador rival: Messi (24 goles)
Mayor victoria: 6 - 2 (19.11.1961)
Mayor derrota: 0 - 7 (03.02.2016)
Más repetido: 1-1 (33 veces)

Crónica

Gran entrada en el Luis Casanova, rozando el lleno, y ambiente de gala. La recaudación con las tribunas a mil duros, alcanzó la bonita cifra de 39 millones de pesetas. El Barça fue recibido con una pita tremenda de la que no se salvó ni Roberto. Ovación atronadora para el Valencia, pese a que venía de perder en el Villamarín, con lanzamiento de bengalas incluido. Actuaron de capitanes Arias por el Valencia, y Víctor y Moratalla por el Barça. El Valencia botó once saques de esquina por sólo uno el equipo azulgrana. Al abandonar el recinto, el autocar del Barça fue apedreado y tuvo que ser protegido por la Policía Nacional.

Arbitró el señor Pérez Sánchez, del Colegio Murciano. Su actuación, extraña, no convenció a nadie. No tuvo errores de bulto, pero no cesó de comete equivocaciones de pequeño calibre. Y lo peor, su criterio resultó cambiante y caprichoso, con lo que desconcertó a los jugadores y enervó a la parroquia. Mostró tarjetas amarillas a Julio Alberto y Giner, por una fricción mutua, a Moratalla, por una dura entrada a Madjer, a Boro, por otra acción violenta y, finalmente, en el minuto 58, la segunda amarilla, que le supuso la roja y consecuentemente la expulsión, a Julio Alberto, por una fuerte entrada a Nando cuando el valencianista se metía sólo en el área.

Goles: 0-1, minuto 39. Falta de Revert a López-López a un metro del lateral del área por la derecha del ataque blaugrana. La bota Schuster, templada y medida, y Urbano emerge por encima de la defensa para conectar un cabezazo fulminante a las mallas. 1-1, minuto 72. En el sitio idéntico y ante la misma portería que se produjo el primer tanto, Calderé comete falta sobre Jon García. Se encarga de lanzarla Subirats, de forma parecida a la de Schuster, y es el defensa Giner quien pone la rúbrica con otro espectacular testarazo que bate a Zubizarreta.

El Barcelona arrancó un empate en su visita al Luis Casanova, reduciendo a uno el número de sus negativos, y alcánzando el cuarto partido liguero consecutivo de imbatibilidad. Los azulgrana, que marcaron su gol a 5 minutos del descanso, perdieron a Julio Alberto a los 12 minutos del segundo tiempo y encajaron el tanto de la igualada muy cerca de la media hora, cuando ya parecía que el Valencia no podría arrebatarle el triunfo a los barcelonistas.

Aun sin realizar una actuación especialmente brillante, el equipo que dirige Luis Aragonés dio en todo momento la sensación de ser un bloque sólido, con una defensa difícil de rebasar, un centro del campo capaz de realizar un juego de apoyos y un único lunar: su delantera. Esa línea tantas veces decisiva y que siempre marca la diferencia entre un conjunto vulgar y otro descollante, continúa siendo una nulidad. Ayer, concretamente, Lineker y López López no dieron una a derechas. El joven extremo, sobre el que se vertieron toda suerte de elogios tras su actuación el miércoles último, quizá guste a la grada pero le sirve de muy poco al equipo por su empecinacinamiento en jugar solo. Ni es capaz de desmarcarse cuando no tiene el balón, ni parece dispuesto a soltarlo cuando está a sus pies. Y el británico, que sí tiene epítitu de servicio a la colectividad, tampoco dispone del sentido de desmarque necesario para que el equipo pueda sacar partido de su dominio y de las posibilidades de ataque que se crean, generalmente a partir de lanzamientos de su mejor hombre, el alemán Schuster.

La explicación a las dificultades que el Barcelona tiene para marcar goles y al hecho de que una gran parte de los que consigue se produzcan en acciones a balón parado, está ahí, en el estaticismo de unos delanteros que están en el campo más como figuras decorativas que como elementos de un conjunto. Los azulgrana, cuyo enttenador decidió finalmente alinear a Julio Alberto en el lateral izquierdo y controlar los movimientos del argelino Madjer con un sistema mixto en el que Roberto participó de un modo muy activo, comenzaron a jugar con una gran tranquilidad, como si existiera en su interior la certeza de que el partido sería suyo. Trabajaban duro en defensa y peleaban con un entusiasmo que, la verdad, sólo exhiben desde hace unos pocos encuentros, coincidiendo casi con el comienzo de las reuniones que la plantilla viene manteniendo con su presidente para tratar de solventar no se sabe muy bien qué problemas fiscales. Debe ser una casualidad, claro, pero de algún modo hay que fijar los orígenes de una reacción como esta.

El Valencia, al que el público recibió con mayor afecto de lo esperado, quizá porque el rival era el Barcelona y ya se sabe que hay algo más que una confrontación de intereses deportivos entre los dos adversarios de ayer, volvía a cifrar sus mejores esperanzas en el argelino Madjer, un futbolista singular que combina la velocidad, la técnica y el ingenio con una sencillez abrumadora. Sería, seguramente, un complemento ideal para un centrocampista como Schuster pero, aunque se habla de su posible incorporación al Barcelona, parece que la pareja no podrá formarse tras la decisión del alemán de abandonar el club a término de la temporada si Núñez continúa en la presidencia.

Pero volvamos con el partido. El Barcelona aguantaba bien atrás, triangulaba con comodidad en el centro del campo y llegaba hasta las inmediaciones del área valencianista para, una vez allí, insistir en la demostración de sus pobres recursos ofensivos. De este modo, Sempere apenas tenía que intervenir en un par de oportunidades antes de que, a cinco minutos del descanso, llegara el gol de Urbano, otra vez logrado en el lanzamiento de una falta ejecutada por Schuster. Entre tanto, el Valencia no había inquietado a Zubizarreta ni una sóla vez. Al meta azulgrana no le llegaría otro balón en toda la primera parte que uno, enviado con timidez y sin fuerza, por Fernando (44 minutos).

No hubo variaciones en la decoración durante los primeros minutos del segundo tiempo. Estas empezaron a producirse a partir de la expulsión de Julio Alberto, con quien el colegiado fue riguroso, tal vez porque le pesar en la conciencia haber perdonado la expulsión que mereció al cuarto de hora del primer período, cuando agredió a Giner ante sus lances. Fuera por lo que fuera, el excesivamente temperamental zaguero azulgrana tuvo que marcharse a los vestuarios. Dejaba a su equipo en inferioridad numérica como había hecho Gerardo en Sevilla, una semana antes. Pero esta vez la expulsión tuvo peores consecuencias para los azulgrana que en el Sánchez Pizjuán. Allí empataron cuando eran uno menos y ayer perdieron un punto en esas mismas circunstancias.

Luis se equivocó al prescindir de Víctor para dar entrada en el equipo a Manolo. Luego corrigió el error y sentó a López López para que Calderé reforzara el centro del campo. Pero este segundo cambio era demasiado reciente cuando empató el Valencia, en una jugada que fue un calco de la del gol azulgrana, aunque el remate de Urbano fuera más limpio que el de Giner. La batalla de este modo, terminaba en tablas y todos, sobre todo los locales, se quedaron tan contentos.