Ficha de partido: 13.12.1987: RCD Espanyol 3 - 1 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
3 - 1
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Míchel Pineda
5'
Mauri
10'
Javier Subirats
24'
Rubén Ciraolo
29'
Iñaki
31'
Descanso
45'
Jon García
52'
Valverde
53'
ZúñigaMauri
61'
Fernando GómezRubén Ciraolo
68'
OrejuelaZubillaga
68'
Paco FerrandoJon García
68'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Tarde plomiza en Sarriá que derivó en una fina lluvia a partir del descanso. Terreno un mal estado, con barro y muy pesado. Algo más de media entrada en Sarriá con cinco millones de recaudación. Grandes aplausos recibieron y despidieron al equipo blanquiazul. Arias y Job actuaron como capitanes. El equipo españolista lució brazaletes negros y se guardó un minuto de silencio por una serie de luctuoso sucesos acaecidos en los últimos días. El Español lanzó tres córners por cuatro el Valencia. Arbitró Urizar Azpitarte, del Colegio Vizcaíno. No estuvo bien el colegado internacional, al que Sarriá nunca le resulta propicio. De entrada pasó por alto dos hachazos que derivaron en un fútbol bronco. Luego su coordinación con los liniers fue lamentable. Uno de ellos llegó a seguir el juego desde la línea de fondo mientras los offside los señalaba el propio árbitro. Puro surrealismo. Se echó al publico encima con la decisión del penalty y mostró tarjetas amarillas a Ciraolo por protestar y a Jon García e Iñaki por juego peligroso.

Goles: Minuto 5: Centro largo de Job al interior del área, donde Valverde gana la acción a su marcador para dejar el balón de cabeza a Pineda quien, también de cabeza, bate a Antonio desde cerca (1-0). Minuto 10: Un gran cambio de juego de Lauridsen permite un pase en profundidad a Pineda que gana la salida del meta valencianista originándose un barullo dentro del área en el que interviene Valverde y resuelve Mauri con un remate raso a bocajarro (2-0). Minuto 22: Falta contra el marco españolista y cuando el balón está en el aire, Francis desplaza a Giner con el codo. El árbitro, encima de la jugada, decreta penalty. En primera instancia lo lanza Subirats, repele N'Kono y el rechace lo remacha el propio Subirats, pero el colegiado hace repetir el lanzamiento al haber entrado en el área varios jugadores. Esta vez Subirats tira a romper y bate a N'Kono (2-1). Minuto 7 de la segunda parte: Gran jugada individul de Soler por la izquierda de su ataque, sorteando finalmente a un defensa para centrar a Valverde que se revuelve en un palmo de terreno y aloja el balón por raso fuera del alcance del meta Antonio (3-1).

Al Español se le estaba dando tan mal Sarriá y tan bien los desplazamientos que ayer pareció afrontar un nuevo partido de campo contrario, especialmente desde que a los diez minutos se encontró con un espléndido 2-0 en el marcador. Dos contragolpes sobre el marco del Valencia y dos balones al fondo del marco che en un abrir y cerrar de ojos. Por los graderíos se hablaba de salir de penas y obtener una goleada sonada en esa Liga, pero Urízar señaló el punto de penalty y, tras repetir su lanzamiento, el veterano capitán valencianista, Subirats, recortó diferencias y enfrió los ánimos. Animos que quedaron helados, pocos minutos después, cuando Jon García rompió la defensa en línea de los blanquiazules y partiendo de una dudosa posición se plantó solo ante N'Kono. El ángel negro de los españolistas evitó, con su serenidad y su salida, que el panorama se enturbiara definitivamente. Luego, tras el descanso, los blanquiazules volvieron a ser madrugadores y aunque el peso del juego en la zona ancha y el control del balón fue mayoritariamente valenciano, Valverde acertó a culminar una extraordinaria galopada individual del joven Soler para sentenciar el encuentro con un 3-1 sin apelación.

Porque a partir de aquel momento, el Valencia bajó la guardia y Clemente sacó peones de refresco para el centro del campo lo que equilibró la posesión del esférico y permitió, incluso, llegar al minuto 90 con mayor número de oportunidades locales, comenzando por un fOrtísimo remate de Valverde repelido por la base del poste. Aparentemente podría decirse por la anterior narración y el marcador final, que el Español tuvo ayer un partido fácil y cómodo, pero no fue así. Sus fuerzas físicas parecen justitas y aunque Clemente dosifica hombres y esfuérzos con mano sabia, lo cierto es que el cuadro de Sarriá no está para grandes despliegues ni para muchos esfuerzos extraordinarios. Concretamente, en esta ocasión, la iniciativa del juego y el dominio territorial fue para el Valencia que no sólo se vio impedido a un talante ofensivo por encontrarse muy pronto con el marcador en contra, sino que, además, se hizo el dueño de la zona ancha, donde el Español apenas mantuvo el tipo al comienzo, con Lauridsen inspirado y, al final, con Orejuela y Zúñiga como hombres de refresco.

La gran diferencia entre ambos equipos fue que mientras el cuadro de Di Stéfano no supo traducir su dominio en el área de N'Kono con opciones de remate claras, el Español fue implacable en sus oportunidades y mantuvo una alta ambición realizadora en las ocasiones de que dispuso. Esta vez la clementina, o quiniela para descubrir la formación titular del Español, guardaba en la manga la sorpresa de la alineación de Mauri con lo que se volvió a la táctica de los tres puntas y el balón jugado en pases largos y profundos. La receta funcionó esta vez admirablemente puesto que los delanteros españolistas salieron a gol por barba con Valverde como pieza maestra. En efecto, el pequeño extremo españolista intervino en los dos primeros goles con sendos cabezazos decisivos y apuntilló en la segunda parte con el tercero amén de un tiro al poste. Si tenemos en cuenta que el Español nunca dominó abrumadoramente ni echó a su rival contra su campo, hay que admitir que el porcentaje es casi milagroso.

Esta fórmula de tres hombres de vanguardia no ha solventado siempre la papeleta goleadora en Sarriá, pero ante un Valencia blando al principio y con titubeos defensivos que explican su crisis en la Liga por sí solos, fue la mejo receta en la que el Español podía confiar su aspiración de hacerse con un triunfo clave en el campeonato a caballo de la última euro-batalla y en vísperas de un derby copero. No es nuevo decir que el primer conflicto de los españolistas esta temporada parece ser el calendario, pero si los peones de refresco responden como lo hicieron ayer, pueden ser solventados todos los desafíos.

El cuadro de Alfredo di Stéfano, que iba para revelación del torneo a comienzos del campeonato, parece haberse quedado estancado en la mediocridad. Ayer, desde luego, no fue ni una sombra del conjunto que salió vencedor del Camp Nou aunque hay que admirar su capacidad de trabajo, su juego trenzado y su espíritu indesmayable por dar la cara con el marcador siempre en franca desventaja durante la mayor parte de los minutos del choque de Sarriá. Al Valencia le faltó contundencia en su cobertura y hombres con olfato de gol en punta y, claro, esos son dos pecados capitales en el fútbol actual. Sin embargo sus jugadores mueven el balón bien, con soltura, se colocan estupendamente sobre el campo y hasta luce alguna individualidad como el extremo Fenoll, muy rápido y con un dribling en corto siempre eficaz. El acento sudamericano de los Ciraolo y Bossio deja huella de buen nivel técnico y, además, hay juventud en sus filas, pero Di Stéfano sólo está en la fase de los mimbres sin que acierte con la fórmula definitiva para lograr el cesto.