Ficha de partido: 12.02.1984: RCD Espanyol 1 - 2 Valencia CF

Ficha de partido

RCD Espanyol
RCD Espanyol
1 - 2
Valencia CF
Valencia CF

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
J. Orejuela
27'
Jiménez
38'
Descanso
45'
Jesús García Pitarch
45'
Jesús García Pitarch
48'
MauriArabi
55'
Miguel Ángel
55'
Salvador RevertEnrique Saura
57'
César FerrandoJesús García Pitarch
85'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Sarriá
Aforo: 44.000 espectadores
Ubicación: Barcelona / España 
Inauguración: 18/02/1923 (Demolido en 1997)

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Prat (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

El Valencia, con nuevo entrenador, se llevó los dos puntos del terreno españolista, al ganar al Español (1-2). La victoria de Roberto responde a la leyenda. Los cambios de dirección comportan triunfo inmediato y la leyenda tendrá reválida, siempre que un árbitro se empeñe en ello.

A los 27 minutos de partido, Lauridsen agarró un trallazo desde unos 25 metros, el balón rozó en un defensa blanco y se fue al fondo de las mallas de Sempere. Un gol precioso, pero el auxilar agitó el artilugio y Urío lo anuló por fuera de juego. En todo caso, puramente posicional, el gol debió contabilizarse. Uno enseñaba su talante anticasero y como Sarria no es el campo de uno de los grandes, invalidó el marcaje.

Por fortuna para el partido, los blanquiazules dominaban a su antojo. Con velocidad y enestirones continuos, ponian cerco al área de Sempere, repitiendo las situaciones de peligro bastaque en el minuto 37 Giménez conseguía el tanto válido. La ventaja, corta para los merecimientos, otorgaba a los españolistas más sosiego, su fútbol en triángulo, con vértice hacia la portería del Valencia, contrastaba con el reiterativo juego de los visitantes, exhibidores de un miedo cerval. Roberto y Castellanos buscaron la fórmula de cuadrar el círculo pero sus compañeros seguían empeñados en un carrusel improductivo. Sin embargo, en la única acción pugnaz, nacida en una espuela que falló Lauridsen y aprovechó Granero para servir a García Pitarch, llegó el tanto que otogaba el empate. Fue un gol que sorprendió a todos y en especial, a N'Kono.

El segundo tiempo tiene idénticas características. Manda el Español, se defiende como puede el Valencia y el juez de línea de la banderita roja persigue a los de casa. Señala fuera de juego hasta en los saques de banda. El delirante auxiliar va calentando el ambiente y como García Pitarch sorprende otra vez a N'Kono, que encaja ensimismado también el segundo gol, la cosa toma tintes desagradables.

No obstante quedaban más de cuarenta minutos. El tesón de los jugadores calmaba a la grada. No pasaba nada; el resultado le daba más emoción a la contienda; el público confiaba. Sin embargo el banderita quiso y la organizó. Fue increpado por señalar el enésimo fuera de juego, inexistente por supuesto, se dirigió hacia el banquillo local, llamó al árbitro y ardió Troya. Urío echó a gritos a Azcargorta, que se santiguó; la gente se despachó a su gusto y con los policías de servicio protegiendo a los de negro, el parón de seis minutos fue la nota más negativa.

De nada había servido el que el Español fuera el mejor sobre el terreno. Carecían de impontancia dos excelentes remates de Giménez, ambos repelidos por la madera. En la primera mitad, el paraguayo colocó el cuero sobre el travesaño al aprovechan un bombeo, también de cabeza, de Orejuela 1. Ya en la segunda parte, en esos minutos decisivos, anteriores al affaire Urío, Giménez realizó el jugadón del partido. Claro que un tiro a la madera es un gol frustrado; también es cierto que hacer un tunel a un defensa, quedarse solo y lanzar sobre el larguero es menos importante que meter un gol con la mano si el árbitro no lo ve. Pero la calidad de Giménez era un regalo para el buen catador. Tampoco se ha de olvidar la fuerza física del Español, con un Miguel Angel poderoso, un Zúniga incansable y un Lauridsen que montó todos los esquemas con el brillantísimo Soler.

Porque, a pesar de Urío, de la derrota, de ese añadido de cuatro minutos cuando el parón fue de seis, a pesar de todo, digo, los blanquiazules están en en camino bueno. En Sarriá, el colegiado guipuzcoano quiso hacer buena la leyenda y Roberto ganó su primer partido como entrenador. Pero eso ya no es fútbol.