Ficha de partido: 05.10.1991: Valencia CF 1 - 0 RCD Espanyol

Ficha de partido

Valencia CF
Valencia CF
1 - 0
RCD Espanyol
RCD Espanyol

Equipos titulares

Timeline del partido

escudo local
Inicio del partido
0'
escudo visitante
Paco Camarasa
10'
Mino
11'
Lubo Penev
31'
Lubo Penev
44'
Descanso
45'
Fernando Giner
49'
Albesa
54'
Fernando Gómez
68'
Roberto Fernández
71'
Tomás GonzálezCarlos Arroyo
71'
AlfaroAlbesa
73'
MijicEloy Pérez
77'
Ángel Luis
82'
Toni GomesEloy Olaya
83'
Final del partido
90'

Estadio



Nombre: Mestalla
Aforo: 55.000 espectadores
Ubicación: Valencia / España 
Inauguración: 20/05/1923

Rival: RCD Espanyol

Records vs RCD Espanyol

Máximo goleador: Mundo Suárez (20 goles)
Goleador rival: Martínez (9 goles)
Mayor victoria: 4 - 0 (19.10.2003)
Mayor derrota: 0 - 7 (10.06.1928)
Más repetido: 2-1 (24 veces)

Crónica

Poco más de media entrada, noche agradable y terreno de juego en buenas condiciones, aunque algo blando tras la abundante lluvia caída durante toda la tarde. Arturo Tuzón, presidente del Valencia, entregó una placa al defénsa Arias, que celebró con el de anoche su partido número 500 en Primera División. El socio número 1 del club, por su parte, recibió en representación de toda la masa de seguidores el premio a la afición más deportiva 1990-91, concedido por la Asociación de Aficionados y Peñas Españolas de Fútbol, en presencia del representante del Consejo Superior de Deportes señor Beorlegui. Presenció el encuentro desde el palco de autoridades la fallera mayor de la ciudad, Carla Muñoz, muy aplaudida por la afición local. El Valencia lanzó seis córners, por 11 el Español.

Dirigió el partido Esquinas Torres, de la Asociación Madrileña. Era su segundo partido en Primera. Pudo llevarse una puntuación muy superior, pero el error cometido en el gol de Fernando (que se llevó claramente el balón con el antebrazo) cambió totalmente el trámite y el resultado del partido. Mostró tarjeta amarilla a Camarasa (por manos), Giner (protesta), Roberto (protesta), dos a Penev (protesta y juego brusco, con la consiguiente tarjeta roja), Albesa (juego brusco), Mino (juego brusco) y Angel Luis (protesta).

Gol: 1-0, minuto 69. Arroyo envía en profundidad para Fernando, que controla la pelota con el brazo izquierdo, entra en el área españolista y queda solo ante Biurrun, a quien bate por bajo con un toque de derecha.

El estadio Luis Casanova volvió a ser gafe para el Español, que no gana aqui desde 1968 y que anoche dejó escapar una oportunidad histórica para apuntarse el triunfo. Tras un primer tiempo de estéril dominio valencianista y cerrada defensa blanquiazul, el cuadro local se quedó con diez hombres poco antes de retirarse al descanso por doble amonestación y expulsión de Penev, su más inquietante delantero, por no decir el único tras la baja forzosa de Rommel Fernández.

El encuentro no podía pintar mejor para el Español, que había logrado mantener imbatido su marco de un largo acoso valencianista y afrontaba la segunda parte en superioridad numérica, pero sucedió lo impensable: el Valencia marcó en su única aproximación al marco de Biurrun en ese segundo tiempo después de haber malogrado hasta media docena clara de oportunidades con anterioridad. Cierto que el gol de Fernando fue precedido por una clara ayuda con el brazo del propio jugador, pero el árbitro quiso compensar su exceso de autoridad con la tarjeta roja a Penev e hizo oídos sordos a las protestas blanquiazules. Nadie podía esperar otra cosa a aquellas alturas del encuentro con un público crispado hacia el colegiado y sus nefastos liniers. En realidad el partido no lo ganó el Valencia, porque el gol fue ilegal, ni el árbitro, que salvo en ese lance se mostró bastante correcto. El único culpable fue el propio Espáñol, que estuvo fatal en defensa durante un primer tiempo en el que jugó absolutamente replegado en su área ynefasto en ataque, a lo largo de una segunda parte en que dispuso de todas las ventajas para dominar.

A estas alturas de la Liga ya todos estamos curados de sorpresas con las alineaciones de Petrovic, que todavía no ha repetido una formación titular. El técnico yugoslavo anunció un talante ambicioso para este desplazamiento, pero montó una formación de fajadores y peones de contención con la única concesión del espigado Cuxart como delantero en punta y el alemán Wuttke, como hombre libre de medio campo hacia adelante. Ante un Valencia impreciso y sin la pólvora de su mejor artillería, los blanquiazules vivieron el primer tiempo replegado en su área y con el balance de un solo tiro a la portería de Sempere, en lanzamiento de falta de Wuttke desde lejos y rozando ya el descanso. El Valencia comenzó empujando y explotando la verticalidad de Penev, que protagonizó dos peligrosos remates en los primeros minutos y trajo en jaque a su marcador, Albesa. Muy probto lo tomó Mino bajo su control y comenzaron a saltar las primeras chispas que derivarían en una tarjeta al central blanquiazul.

En cualquier caso, el juego resultaba decepcionante y el Español se dedicaba únicamente a defender, pero mal. El Valencia, sin hacer nada del otro mundo, dispuso de opciones claras de remate, dos de ellas a cargo de sus defensas, Giner y Camarasa, que llegaron a las barbas de Biurrun, lo cual lo dice todo. Sobre la media hora de juego, Eloy remató al palo en pleno desconcierto de la retaguardia españolista. La desesperación valencianista ante ese alud de oportunidades perdidas se concretó, una vez más, en el feo estilo de Penev que, en cuestión de minutos, se auto-expulsó con una réplica verbal al árbitro seguida de una entrada por la espalda a Mendiondo.

Todo el segundo tiempo fue un monocorde querer y no poder del Español para intentar que su "hombre de más" se tradujera sobre el terreno de juego. Fue algo desesperante por la incapacidad de maniobra y falta de profundidad exhibida. La recta final del choque fue un embarullado y desesperado intento españolista por nivelar la contienda, mientras el Valencia aparecía agazapado, multiplicándose en la zona ancha y haciendo gala de mayor garra y velocidad. El brasileño Leonardo jugó un espléndido segundo tiempo, donde puso la rapidez y el espíritu de victoria del que carecieron los jugadores españolistas.